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La sexta legislatura por EDITORIAL

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Pero el presagio -decíamos- era algo ominoso porque el futuro se va a sentar en los bancos de la oposición y el pasado en los asientos del Gobierno. Este Parlamento necesita recuperar el pulso que acaso nunca tuvo pero que hoy parece perentorio ante su propio deterioro. Su deriva sitúa a la institución entre aquellas que la ciudadanía poco valora. Por eso no sorprende que la reforma estatutaria se entienda como algo alejado de los intereses vitales del ciudadano canario. Necesita el Parlamento de la reputación que no otorgan campañas de prensa sino la serena autoridad de su sola presencia cuando los diputados tienen por norma el trabajo bien hecho. Y por centro de gravedad la decencia. Por esto, cuando Román Rodríguez, uno de los actuales políticos con más capacidad para hacer política de buen trazo, mueve ficha, acierta de pleno. ¿Se le puede llamar tránsfuga a alguien que no quiere estar en un grupo parlamentario que lleva por nombre CC-NC? Este pacto que se avecina en Canarias entre ATI-CC y el PP puede despertar fuerzas dormidas en Gran Canaria y Román Rodríguez al parecer lo sabe. El pacto que López Aguilar llama de perdedores es en realidad de débiles. Y formado por demasiadas personas de dudosa reputación. ¿Necesitamos repetir que Soria mintió al Parlamento en la comisión eólica para tapar sus propias trapisondas? ¿Necesitamos acaso recordar que el mismo personaje negaba conocer a algunos de los imputados en ese asunto cuando, en el caso de uno de ellos al menos, asistió a su boda en calidad de invitado especial? ¿Acaso alquien cree que el público va a tolerar la presencia de políticos mentirosos en sus instituciones? ¿Es que pueden estar creyendo que los canarios no tenemos derecho a tener políticos que siempre digan la verdad y que ante la mentira sean depurados convenientemente? ¿Somos acaso ciudadanos europeos de segunda división que nos merezcamos ser un mal ejemplo para el resto de la Unión? El Parlamento canario necesita con urgencia subir el barómetro de su honorabilidad. El periodo de fin de legislatura reciente ha dañado muy seriamente a la institución. Pero como institución democrática que es dispone de los mecanismos necesarios para su propia regeneración. Acaso sea preciso unos cursos acelerados de propedeútica de sus señorías, que les inculque preceptos como "prohibido mentir en esta Cámara", o "prohibido aprovecharse de esta Cámara para el beneficio particular". O simplemente hacerles recordar a algunos que lo necesiten que estan allí representando la voz del pueblo canario. A la soberanía popular. La soberanía que volverá a juzgarlos dentro de otros cuatro años con la esperanza de que no se tuerza de nuevo el sentimiento mayoritario, el de acabar con lo que se reedita en estos momentos en esa institución que se constituyó este lunes.

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