eldiario.es

Menú

Jorge Batista, el escritor que saborea el tiempo

EL PERIODISTA HACE SU PRIMERA INCURSIÓN LITERARIA CON 'PEQUEÑOS SORBOS DE TIEMPO'

- PUBLICIDAD -

Jorge Batista ha recorrido como periodista las Islas y buena parte del globo, ha escrito sobre la economía y la política de este Archipiélago y se ha embarcado en el mundo de la televisión internacional. Ahora, consciente de que es un trabajador de la palabra, ha dado el salto a la literatura. Una aventura de la que ha nacido Pequeños sorbos de tiempo, un libro de relatos poéticos y a menudo atroces que remueven las vísceras. Lo que más llama la atención de esta obra es la experimentación y el juego literario que exigen la colaboración intelectual del lector. Jorge Batista recorre en esta entrevista su pasado bohemio, el vanguardismo en la literatura y el mundo del periodismo.

¿Cómo se gestó Pequeños sorbos de tiempo?

Se gestó a través del tiempo, son cuarenta relatos que se me fueron ocurriendo y que fundalmentamente están dedicados a esos temas que no se compran con dinero como los recuerdos de niñez, la felicidad, la muerte o el paso del tiempo, que quizás las prisas y el estrés del día a día nos apartan un poco de ellos.

¿Cómo se concilia el periodismo y la escritura?

Recortándole horas al sueño y sobre todo trabajando mucho, porque no hay otra manera de escribir que sentarse. Como dijo Picasso cuando llega la inspiración te tiene que coger trabajando. Además llega un momento que cuando uno se dedica a esto de escribir el cerebro te transforma el pensamiento en frases.

¿Tiene hábito de escritura?

Tengo el hábito de escribir todos los días. Normalmente trabajo a partir de una frase, de una palabra o de un titular de un periódico que me sugieren una historia y a partir de ahí empiezo a escribir. Lo que sí he desarrollado -lo digo con total humildad- es un lenguaje propio en el que hay una cosa esencial que es el mestizaje de géneros literarios.

En muchos de sus relatos hace referencia al periodismo. ¿No ha querido o no ha podido librarse de él?

Cuando llevas tantos años trabajando no puedes desprenderte del periodismo porque se te mete dentro. Además, si reflexionas, te das cuenta que de lo que sabes es de trabajar con el lenguaje. Eso sí, hay una cosa fundamental: el lenguaje es pensamiento o pensamiento es lenguaje. Si no dominas el lenguaje probablemente no dirás nada inteligente, hay que ser capaz de llevar ese pensamiento al lector a través de palabras adecuadas. En Pequeños sorbos de tiempo hay frases bellas que parecen poesía pero hay otros relatos con frases durísimas, prácticamente salvajes, porque pensaba que ese texto así lo exigía.

En El hombre de nunca recuerda a José Manuel Vargas. ¿Es un homenaje o una advertencia a esas noches de desfase?

El relato es un recuerdo a José Manuel Vargas, no me lo planteé como un homenaje. Está contado siguiendo la realidad más absoluta aunque empleando un lenguaje literario. Yo no pretende ponerme moralista y aconsejar comportamientos de uno o de otro tipo. Hace unos años el mundo de la redacción era un mundo difícil en el que te podías jugar la vida -como dice el relato- y José Manuel se la jugó y la perdió. En aquella época era habitual el consumo de droga y de alcohol en grandes cantidades entre los periodistas. Cuando yo hice mis primeras prácticas los redactores jefes tenían la botella de whisky en los cajones de su mesa. Era un periodismo diferente en cuanto a vivencias personales, más bohemio, menos industrial pero más peligroso. Y esta es la historia de José Manuel Vargas como yo la viví.

En ese relato escribió: "los periodistas se conocen de día y se putean de noche"...

Por la noche hacías amigos entre los periodistas de otros medios pero a la mañana siguiente eran contendientes a la hora de la información.

El periodismo tiene ahora la credibilidad por los suelos ¿a qué cree que es debido?

Es un tema que tendría quedebatirse extensamente porque cuando me hablan de deontología digo: vale, demos cursos de deontología a los periodistas, pero también a los responsables de los periódicos que son los que dictan la línea editorial. Habría que hablar mucho, porque el periodismo no es sólo cultura, no sólo es información el periodismo es una industria y sostener un periódico es muy caro y cuando el dinero aparece -y aparece en grandes cantidades- es bastante difícil que los caminos sean impolutos.

En Pequeños sorbos de tiempo hay mucho sexo, mucho alcohol y mucho jazz...

Del ser que me deja el agua que soy la mitad es palabra y la otra mitad pentagrama. Sí, ahí el libro tiene unos tintes autobiográficos indudables, es cierto que en algunos momentos hay algo de ficción pero puede ser un 2%. Podríamos decir que el libro soy yo.

En el libro no ha olvidado a sus hijos a los que hace referencia en varios relatos. ¿Cómo encajó su llegada en plena madurez?

Desde una manera maravillosa, primero porque eran deseados, segundo porque tuve la suerte de que son gemelos y tercero porque me adoran y los adoro. Su presencia en mi vida es constante por eso están mis hijos en el libro porque el amor más profundo que yo siento es por ellos.

¿No hay una gran dosis de insatisfacción y desencanto en su obra?

Los relatos no reflejan desencanto sino que la vida no es sólo alegría. El libro soy yo, en la medida en que ha salido de mí, pero yo no soy los personajes, a lo mejor les aplico alguna vivencia mía. Siempre me han atraído como protagonistas literarios los perdedores, los que han entregado su vida a pasiones desmedidas como muchos músicos de jazz o pintores. En el libro hay desencanto en los personajes pero no es un desencanto mío, al contrario, parir este libro ha sido fantástico. Me lo he pasado muy bien escribiendo, disfruto escribiendo.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha