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Así pasan las cosas que pasan

El fiscal superior de Canarias explica en el Parlamento la memoria de la Fiscalía junto a Jorge Rodríguez, vicepresidente de la Comisión ¡de Justicia!

El diputado, como siempre alicatado hasta el techo, entró a formar parte de esa comisión cuando ya estaba acusado por varios delitos de corrupción que le perdonaron

Juan Domínguez regresa de China con gran orgullo y satisfacción. Y vendiendo motos, como siempre

El Cabildo de Gran Canaria se apresta a socorrer a una televisión a la que se le van los trabajadores por impago de salarios

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El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Vicente Garrido (i) y el diputado del PP Jorge Rodríguez.

El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Vicente Garrido (i) y el diputado del PP Jorge Rodríguez.

Nos quejamos del compadreo, de ese nada sutil revolcón permanente en el que viven instalados muchos políticos junto a las estructuras judiciales españolas  y que explican, en buena medida, la impunidad y el dolce far niente que nos ha traído hasta aquí. Y nos quejamos con razón porque el compadreo existe, y a este ritmo, va a seguir existiendo porque resulta muy rentable, al menos para la parte contratante de la primera parte, considerada como la parte contratante de la primera parte, versión muy isleña de Una noche en la Ópera, marxista, of course. Observen la fotografía de arriba, tomada este jueves. El fiscal superior de Canarias, Vicente Garrido, se dispone a sentarse en la mesa presidencial de la Comisión de Gobernación, Justicia y Desarrollo Autonómico del Parlamento canario con el fin de presentar ante sus señorías la Memoria de su departamento correspondiente a 2013, ésa en la que, según el Gobierno, se quejaba de las estrecheces que sufría en su despacho. En el instante del disparo, Garrido parece decirle a Rodríguez “pero, ¿qué coño haces tú aquí?”, seguramente percatándose del funesto efecto que puede provocar en la opinión pública que el jefe de los fiscales que operan en Canarias se siente en una sala del Parlamento junto a alguien que acaba de escapar por los pelos de una condena judicial por corrupción. Vamos a explicarlo mejor: que acaba de escapar por los pelos de una condena judicial tras una causa por corrupción, que a veces las palabras nos salen tan a borbotones que de repente pueden parecer lo que no deben.

 

 

El jefe de los que le pidieron prisión

Pues sí, Jorge Rodríguez es vicepresidente de la Comisión de Justicia del Parlamento de Canarias a propuesta de su partido, el PP, cargo que no pasó a ocupar después de que el actual presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro Miranda, lo absolviera de manera chiripitifláutica por el caso Europa. No. Jorge Rodríguez es miembro de ese órgano del Parlamento desde 2012, año en el que ya estaba formalmente acusado por delitos de corrupción por la Fiscalía Anticorrupción, es decir, por la empresa del señor Garrido. El destino quiso que la presidenta de esa comisión, la socialista Lola Padrón, no acudiera al Parlamento por enfermedad y que, de modo natural (todo lo natural que es Jorge Rodríguez) el intermediario del Grupo Europa (según los hechos probados de la tan repetida sentencia absolutoria) pasara a presidir la sesión. El cuadro y la fama de engolado de Jorge Rodríguez hicieron temer a los presentes que aprovechara la oportunidad para dar rienda suelta a su verbo florido y llenar de ditirambos a su ilustre invitado, al que acompañaban los dos fiscales provinciales. Su actitud, sin embargo, fue más propia del que, con austero gesto, trataba de demostrar a la correncia que la Fiscalía Anticorrupción estaba muy equivocada cuando pedía para él, dignísimo representante ciudadano, penas de prisión. Por cierto, la Fiscalía no ha recurrido la sentencia por temor a que esa fama de rectitud y los argumentos de la sentencia absolutoria (sí presionó a cargos del PP, pero lo hizo suavecito, sin causar zozobra ni secuelas mentales) hayan impregnado a los magistrados del Supremo.

Juan Domínguez, en China, en plena acción promocional.

Juan Domínguez, en China, en plena acción promocional.

 

Llegó Juan Domínguez

Ya ha regresado de su periplo por la China el vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, Juan Domínguez, de profesión sus transfuguismos. Y si su marcha no fue divulgada a los cuatro vientos como ocurre siempre que se mueve un pizco, su regreso sí ha merecido para sus servicios de propaganda un triunfal comunicado acompañado de cinco fotografías. Domínguez, ahora ya de manera oficial, viajó a China en compañía del gerente del Patronato de Turismo, Pablo Llinares, para promocionar Gran Canaria en la Feria Internacional de Turismo de ese país y para “prestar apoyo institucional a empresas de la isla que acudieron a la cita asiática para promocionarla como destino turístico”, empresas de las que no se da la menor referencia. ¿Qué gestiones merecieron que durante casi una semana nos perdiéramos la impagable presencia del señor vicepresidente por estas tierras? Pues según la nota oficial, en China se vio con la directora general de Turespaña, Marta Blanco (con despacho en Madrid) y con el consejero de Turismo de la Oficina de España en China, “con el objetivo de focalizar (sic) los atractivos de Gran Canaria como destino turístico para ese mercado”.  La cosa se pone más interesante cuando se dice en el comunicado que también se reunió con “los representantes de varias agencias de viaje de ese país -Viajes Mandarín, Easy Tour, Viajes Dinasty, VR Trip International, entre otras- especializadas en la introducción del turismo chino en el mercado español”. Y adquiere tintes de altas gestiones de Estado cuando se dice que a) por allí no había representantes de la Comunidad Autónoma de Canarias (de la que forma parte Gran Canaria) y b) que gracias a ellos allí hubo folletos promocionales de la isla. La incógnita la encontramos en “los diversos encuentros con empresarios del país asiático que analizan la posibilidad de ejecutar inversiones empresariales en la Isla”. De esos encuentros, quizás por discreción o por vaya usted a saber qué, no hay rastro gráfico ni reseña de ningún tipo. Seguiremos informando, seguro.

 

Una tele en apuros

Ya saben ustedes que una de las obsesiones más presentes en el decálogo que acompaña dentro de su libreta azul a José Manuel Soria figura la de tener a su disposición una tele, una radio y una web que sean eficaces transmisores de su buen hacer como servidor público. Lo ha intentado en repetidas ocasiones, pero siempre con clamorosos patinazos (Off Canarias, Canarias 8, Canarias dice Sí…) Cuando su partido alcanzó el poder vio los cielos abiertos y consiguió colocar al frente de TVE en Canarias a un propio, Carlos Taboada, que hace un par de meses fue fulminantemente destituido sin que el afectado sepa aún concretar el momento en el que su mentor le retiró todo su apoyo. Pero los intentos continúan, y todo parece apuntar a que la destinataria de sus buenos deseos es una tele fallida que lleva intentando operar desde El Goro (Telde) sin la financiación precisa para sobrevivir. Con una ambiciosa puesta en marcha, su propietario, el empresario Jorge Herrera, experto en religiones afroamericanas, contrató a un equipo de 23 profesionales, de los que la mitad ya se ha echado a correr al comprobar que en el proyecto no figuraba el pago de nóminas. La otra mitad de la plantilla le ha dado de plazo hasta este viernes para, en caso de impago, poner pies en polvorosa. Tampoco ha podido cumplir el promotor multimedia con Ono e Hispasat, a través de los que emitía su señal TDT, ni con el propietario de la nave donde sentó sus reales, Nacho Brea. Así que ha empezado a cundir la sospecha de que el Cabildo de Gran Canaria, tan dado a empresas gloriosas (banderas, videomarcadores, dream team y contratos sospechosos que acaban anulados), correrá en su socorro con un ayudita del más allá por valor de 150.000 euracos.

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