Sin nueva Romareda hasta 2028: la alcaldesa de Zaragoza reconoce que la inauguración del estadio se retrasa

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha admitido lo que era un secreto a voces: el Real Zaragoza comenzará la próxima temporada en el estadio portátil, ya que el Ibercaja Romareda no estará plenamente operativo al menos hasta 2028. Pese a que la versión oficial ha insistido hasta ahora a que el próximo verano ya habría nuevo campo, la regidora ha apuntado en dos entrevistas este lunes que no será así, tal y como apuntaban las últimas adjudicaciones.

En sendas entrevistas este lunes en 'Heraldo de Aragón' y 'El Periódico de Aragón', Chueca ha descartado que el estadio esté terminado para las próximas Fiestas del Pilar y ha admitido abiertamente que la inauguración será “a finales de 2027”. De hecho, ahora ha puesto un nuevo marco: se ha limitado a fijar como objetivo tenerlo “acabado un año antes del Mundial”. Ha atribuido el retraso a “seis olas de calor”, que obligaron a ajustar las jornadas de los operarios, y a unas conducciones de luz y agua hacia el hospital que no figuraban en los planos iniciales. La instalación de la piel del estadio, prevista para este verano, no ha empezado. Tampoco hay cuantificación del retraso: el plan de obra se está rehaciendo y, según la alcaldesa, “lo controla el gerente”.

El reconocimiento llega después de una sucesión de mensajes de tranquilidad. Cuando se licitó la obra, en septiembre de 2024, el Ayuntamiento fijó el 31 de agosto de 2027 como fecha para que el Real Zaragoza jugara en el nuevo campo. Tres meses después, con la adjudicación a la UTE OHLA-Altuna y Uria por 124,5 millones de euros, anunció un recorte de 13 semanas y prometió el estadio “antes del verano de 2027”. En febrero del año siguiente, la alcaldesa aseguró que la obra cumplía “el plazo máximo de 119 semanas”. Al cierre de ese año dijo que iba “sobre el cronograma previsto”. En marzo, tras la visita técnica de la FIFA, afirmó que “obviamente” la obra estaría finalizada en 2027. Tres meses después, durante una visita a las obras, habló de un “ritmo extraordinario” y del “cumplimiento riguroso de los plazos establecidos”.

Los contratos ya apuntaban a otra fecha

Pocos días después de esa visita, el Consejo de Administración de La Nueva Romareda adjudicó la instalación de los sistemas tecnológicos del estadio a la Sociedad Española del Fútbol Profesional, filial de LaLiga, por 2.993.344,54 euros. El contrato abarca telecomunicaciones, seguridad, audiovisuales, sistemas deportivos y su instalación eléctrica. Su plazo máximo es de 14 meses desde la firma del acta de replanteo: dos para la documentación técnica, cuatro para integrarla en la obra general y ocho para la ejecución y puesta en marcha. Aunque el acta se hubiera firmado el mismo día de la adjudicación, esos 14 meses terminarían a mediados de agosto de 2027. Eso dejaba quince días hasta la fecha oficial, sin margen para pruebas antes del primer partido.

Dos meses más tarde, en pleno agosto, La Nueva Romareda sacó a licitación la vigilancia de seguridad del Ibercaja Estadio, el campo modular del antiguo parking Norte de la Expo. En septiembre adjudicó el servicio a Coviar por 575.262,27 con una duración de 365 días y dos empresas en liza. Si el servicio arrancó con la adjudicación, cubre el estadio provisional hasta septiembre de 2027, cuando, según el discurso oficial, el Real Zaragoza ya debía haberse mudado. Un mes antes de admitir el retraso, la sociedad ya había contratado la vigilancia del modular para el arranque de la próxima temporada.

El contrato de arrendamiento del Ibercaja Estadio, inaugurado en julio de 2025, se firmó por 26 meses, prorrogables hasta que el nuevo campo esté plenamente operativo. La alcaldesa ha insistido en que el modular es un “plan B” y en que se quedará de forma permanente, quizá como base de la Ciudad Inteligente del Deporte.

Sin desfases aprobados y con penalizaciones en el aire

El cambio de discurso de Chueca se ha constatado al sostener que el coste se mantiene “en el precio de la oferta final” y que, si hubiera desfases, “tampoco sería un drama”. El contrato de obra prevé penalizaciones por incumplimiento de hitos: sobre si se aplicarán a la constructora, la alcaldesa ha respondido que se abordará “cuando llegue ese momento”. Tampoco empezará en plazo la urbanización del entorno: se licitó en febrero por 3,6 millones con diez meses de ejecución, y ahora la alcaldesa la sitúa en 2027 o 2028.

El retraso llega en un calendario delicado. La FIFA tiene prevista una visita a finales de noviembre, coincidiendo con las elecciones generales del día 29. Las municipales se celebran en mayo. Y el Real Zaragoza, que estrenará el estadio, juega desde mayo en Primera RFEF tras un cambio de propiedad aún pendiente de hacerse realidad.