Zaragoza grita empoderada para derribar el muro del patriarcado

Según feminicidio.net, en lo que va de 2018 ha habido 89 feminicidios en España. Fueron 99 en 2017, 105 en 2016 y 91 en 2015. 384, por tanto, desde el 1 de enero de 2015 hasta hoy, 25 de noviembre de 2018, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Aterrador.

Las cifras oficiales, las del Instituto de la Mujer del Gobierno de España, reducen la cifra a 44 mujeres asesinadas a 19 de noviembre de 2018. 51 en 2017, 45 en 2016 y 60 en 2015. Es decir, 200. Son los que en feminicidio.net denominan “feminicidios íntimos oficiales”. Posteriormente, a sus estadísticas suman los feminicidios íntimos no oficiales, feminicidios no íntimos, familiares, infantiles, por prostitución, sin datos suficientes, por violencia juvenil y por robo.

La divergencia en el número de mujeres no es baladí, en el informe “Feminicidios y otros asesinatos de mujeres – Informe España 2015”, se concluía que la mitad de los feminicidios cometidos en Aragón entre 2010 y 2015 no se consideraron violencia de género.

Derribar el muro del patriarcado

Las cifras (que son mujeres que ya no están) evidencian una tragedia de magnitud incalculable. Las de unos y otos (feminicidio.net o Gobierno de España), aunque con sus meridianas diferencias, son las estadísticas de la vergüenza. Son las vidas que deja a su paso el terrorismo machista, y que, en buena lógica, deberían impeler un maremágnum de medidas y actuaciones y una dotación presupuestaria suficiente. No es así.

Por ellas, por cada una de ellas, más de mil mujeres y hombres (más de las primeras) se han unido este domingo en la plaza de España de Zaragoza, para después manifestarse hasta el Paraninfo. Una voz unánime, desgarrada, sincera y potente: “¡Contra la violencia machista, lucha feminista!”. Ese era el lema de la concentración convocada por la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza este domingo. “¡Justicia machista, respuesta feminista!”, rezaba el de 8M Zaragoza, también convocante.

Indignadas, enrabietadas, cabreadas… pero también empoderadas al máximo, han derribado el muro del patriarcado. 25 discursos, 25 gritos, 25 cajas con 25 mensajes que, una encima de otra, simbolizaban ese muro que ha terminado deshecho, derruido. En las cajas frases que son realidades del día a día: “brecha salarial”, “techo de cristal”, “discriminación laboral”, “hipersexualización de la niña”, “violencia sanitaria”, “justicia patriarcal”, “banalización de la violencia”, “cultura de la violación” o “violencia religiosa”.

Cada una de ellas ha sido arrojada con fuerza al suelo, al son de los tambores de la batucada feminista y de lemas que todas y todos coreaban: “¡Vosotros machistas sois los terroristas!”, “¡denuncia archivada, mujer asesinada!”, “¡Contra la feminización de la pobreza, reparto de riqueza!”, “¡somos guapas, somos listas, somos todas feministas!” o “¡no queremos barbies, queremos barriguitas”.

Otra vez más, Zaragoza ha clamado contra la violencia machista. Como cuando un hombre asesinó a Dolores y María. Igual que cuando otro asesino cortó la vida de Raquel. Como el 8M. Como cada 25N.