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Las islas más húmedas y agrícolas de Canarias, con dependencia extrema del agua de galería y con más del 45% para los cultivos

Acceso a una galería de agua en Tenerife.

Román Delgado

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Las islas occidentales de Canarias: Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, las que tradicionalmente, sobre todo las tres primeras de este grupo, más posibilidades de producción de agua blanca han tenido y hoy tienen, ya deben atacar, a toda prisa, el que asoma como grave problema: el agua que se consume a diario en esas islas por parte de la población, en aumento (residente y flotante, principalmente turística), y de los sectores económicos proviene en un porcentaje muy elevado, incluso en los tiempos que corren, del caudal extraído de galerías y pozos.

La dependencia de lo que almacenan los acuíferos es brutal en islas como La Palma y Tenerife, más húmedas y verdes, y esas bolsas subterráneas de agua, está estudiado, cada vez ofrecen menos aportes y estos además son de peor calidad. A estas circunstancias se une que el régimen de precipitaciones se acerca a un ritmo veloz al propio de territorios más secos o áridos (no hay más que ver el calentamiento de la atmósfera medido en las islas en los últimos años y la reducción de las lluvias, con años cada vez más secos).

Por si todo eso fuera poco, las inversiones públicas en esas islas en estaciones de desalación, sobre todo de agua de mar, aún no se han desarrollado lo suficiente, lo que sí ha ocurrido, o al menos con más intensidad, en las islas orientales, más secas y más espabiladas, por necesidad imperiosa, en la implantación de esos equipos. Ahí tenemos el caso de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, aunque no sin sus problemas singulares.

La Canarias occidental, donde se hallan las llamadas Islas Verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro) junto con la capitalina Tenerife (un millón de habitantes residentes), tiene un problema: sigue alimentándose principalmente de agua blanca y no ha acelerado lo suficiente el desarrollo de sistemas insulares de desalación y/o aprovechamiento o reutilización del agua depurada que puedan atender con suficiencia y eficiencia las dificultades que se aproximan para el abastecimiento en los próximos años (en algunos municipios ya existen), que se prevén más secos, y por tanto con menor recarga de los acuíferos, algo que ya se ha constatado.

Según los datos más recientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), recogidos por eldiario.es en el informe Desaladoras: viaje a los rotos de la fábrica del agua, la palma en dependencia para el abastecimiento de las aguas blancas extraídas del subsuelo se la lleva la Isla Bonita. 

La Palma, la isla verde que ya divisa el problema

En La Palma, el 94,3% del suministro general de agua proviene del acuífero, por solo el 5,7% restante de origen superficial. Pero ojo: de ese total producido el 84,5% se lo toma el campo, con la presencia y el dominio de cultivos intensivos en agua, como son el plátano y otros frutales, entre ellos el aguacate. En La Palma, no hay oferta de agua desalada que entre en el sistema de suministro insular y en ella ya se habla de problemas de suministro en la vertiente oeste, la más agrícola intensiva, y de calidad del recurso, con alzas en los precios abonados por los agricultores a sus proveedores. 

Tenerife, con kilómetros y kilómetros de galerías exhaustas

A Tenerife, con sus grandes diferencias respecto a las demás islas verdes, sobre todo por su distinta estructura económica, por estar tremendamente poblada (población de derecho que llega casi a un millón) y por el efecto del turismo de masas (más de seis millones de visitantes el año pasado), no le ha quedado más remedio que ponerse las pilas, pero eso no quita para poder asegurar que ya hoy tiene un problema con el agua.

En la isla capital de la provincia occidental, Santa Cruz de Tenerife, el 77% del suministro de agua proviene de lo que se extrae en galerías y pozos, con origen subterráneo, por el 15% de agua desalada, el 6% de recurso depurado y luego reutilizado, y el 2% de captación superficial (la escorrentía que se almacena en balsas y presas, principalmente). Muchas inversiones públicas para desalar o potabilizar han resultado fallidas, como la del Cabildo de Tenerife ubicada en el municipio de Icod para mejorar la calidad del agua blanca subterránea.

En la isla más poblada y extensa de Canarias, el 45,5% se consume en actividades agrarias, con gran importancia de los cultivos de regadío (plátano, frutales -aguacate- y hortícolas, con algunos tubérculos con riego, cada vez más), mientras que el resto tiene como destino el abastecimiento de la población residente y flotante y del consumo de otras actividades económicas.

Gran Canaria, el motor económico que se puso las pilas

En Gran Canaria, una isla con más problemas para el suministro de agua blanca, aunque comparable a Tenerife en su estructura económica y población, hace tiempo que le vieron las orejas al lobo y, prueba de ello, es que su red actual de desalación aporta nada menos que el 52% de la oferta insular de agua, con el 7% reutilizada (como la procedencia superficial) y el 34% con alumbramiento subterránea (agua blanca). El campo de Gran Canaria gasta el 45% de esa producción insular.

En Tenerife, se vuelve a observar ahora, el agua desalada solo alcanza el 15% del consumo, y todo apunta a que en esta isla ya se ha empezado a recorrer el camino de aquella.

La Gomera y El Hierro, las más menudas

Son islas pequeñas con menor presión de la población y de las actividades económicas intensivas en el consumo de agua (agricultura de riego y turismo). La Gomera es una isla más húmeda que El Hierro. La isla colombina consigue el 81% del agua que consume de la extracción subterránea, con el resto de origen superficial (es una isla con arroyos continuos todo el año). En este espacio insular, el 50% del consumo total anual es para la agricultura.

El Hierro es algo diferente, sobre todo por las dificultades de acumulación de reservas en el subsuelo (es una isla más joven y el régimen de precipitaciones es más débil que el gomero). En la isla del meridiano, el agua proviene en el 61% de galerías y pozos, con el 32% de la desalación. Hay un 7% que se obtiene por transferencia (se trae de fuera). El campo capta el 48% del total disponible de agua, por un 43% para la red de abasto.

Lanzarote, la isla sin depósito natural

En la isla de Lanzarote, según la misma fuente, el 91% del agua que se consume es desalada de mar, por el 80% en su vecina Fuerteventura. El 28 de mayo de 1965, el Boletín Oficial de España (BOE) publicó la autorización a Termoeléctrica de Lanzarote para que empezase a funcionar la que fue primera planta desaladora de toda Europa.

Tal y como se señala en el informe periodístico ya reseñado, “el empeño del ingeniero naval Manuel Díaz Rijo de emular lo que estaban haciendo en Estados Unidos se convertía en la solución al problema del agua que las islas llevaban buscando décadas. Ni los grandes depósitos para lluvia, ni las canalizaciones, aljibes y maretas; ni los famosos correíllos, barcos con agua llegados de Gran Canaria y Tenerife, habían funcionado”, se indica en el trabajo de Ana Tudela y Antonio Delgado.

En Lanzarote, la red de agua solo lleva recurso desalado de mar (91%) o agua reutilizada (9%), la previamente depurada y con uso posterior en el riego de cultivos, jardines, parques y limpieza.

En la isla conejera, hay escasas posibilidades de desarrollo de la agricultura y, por ello, este consumo solo alcanza el 4% de la oferta disponible.

Fuerteventura, casi sin agua subterránea

Algo semejante ocurre en Fuerteventura, más al este, pero con poca altitud y también muy cerca de África, con el 80% del agua puesta en circulación con origen en la desalación, el 9% de extracción subterránea y el 11% la denominada reutilizada. En esta isla, el 15% va a las atenciones de actividades agrarias (domina la ganadería caprina, ya muy poco de plátano y hortícolas), con el 74% para la red de abasto. Esta última variable en Lanzarote es algo parecida, en el 67%.

En todo el país, según datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR) publicados por eldiario.es en el artículo ya citado, hay más de 765 plantas desaladoras y desalabradoras instaladas con producciones superiores a 100 m3/día. Más de 70 tienen una producción superior a los 10.000 m3/día. Estas grandes plantas suponen el 77% de la producción diaria nacional.

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