Una conmemoración en semi-confinamiento pero sin aislamiento

Este año celebramos el Día Internacional contra la LGTBI-fobia en un contexto de singular excepcionalidad. La pandemia del coronavirus, sus efectos en nuestra salud, en nuestro modo de vida, en nuestros hábitos y costumbres, en nuestras relaciones familiares y sociales, en nuestros trabajos, en nuestra economía, en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida, están siendo devastadores en algunos casos y, sin lugar a dudas, van a marcar de manera indeleble nuestro futuro más inmediato. En este contexto, la comunidad LGTBI es uno de los grupos sociales cuyos derechos son susceptibles de ser vulnerados con mayor facilidad, cuyas vidas en todos estos aspectos penden de la comprensión y la capacidad de reconocer el valor de la diversidad por parte del conjunto de la sociedad.

La LGTBI-fobia es otra pandemia, de carácter social y a la que las personas LGTBI nos hemos enfrentado durante toda la vida y que nos ha obligado a confinarnos en armarios, guetos y silencios durante parte de nuestras existencias. Esta otra pandemia muestra su cara más dura en escenarios como el presente, en el que la pérdida del trabajo, especialmente cuando es precario o irregular, el encierro obligatorio en entornos familiares hostiles y las dificultades para mantener cercanas las redes sociales de apoyo, hacen que algunas personas de nuestra comunidad vivan esta situación en un doble confinamiento, con mayores cargas psicológicas y mayor precariedad socio- económica.

La acción solidaria de los colectivos LGTBI ha permitido paliar parte de estas circunstancias. A su vez, el Gobierno de Canarias, a través de las prestaciones públicas, especialmente el Ingreso Canario de Emergencia (ICE), ha adoptado medidas para solventar los casos de mayor precariedad económica.

Históricamente, nuestra comunidad no ha sido ajena a pandemias devastadoras. Durante los años 80, el VIH hizo estragos en la comunidad gay, entre otros colectivos, pero en aquel momento la solidaridad de la sociedad y los gobiernos brilló por su ausencia. El Sida obligó a muchas personas LGTBI a una especie de confinamiento debido a la exclusión resultante del ostracismo social, el rechazo familiar y la pérdida de empleo, entre otras circunstancias. Pero el movimiento activista reaccionó con la fuerza de la solidaridad e impulsados por la necesidad de conservar la salud y la vida de aquellas personas a las que representaba. Aquella lucha por la vida y la salud, por la investigación y la adecuada atención sanitaria fue dando sus frutos. Algunos de estos avances han sido útiles para la actual investigación que se desarrolla contra el coronavirus.

Más allá de la coyuntura actual, al menos en nuestro entorno socio-político, nuestras sociedades han logrado revertir la pandemia de la LGTBI-fobia de manera notable, aunque no definitiva. Canarias resalta como uno de los lugares con mayor apertura e integración de la comunidad LGTBI, un lugar donde la visibilidad es cada vez menos llamativa y donde la integración es una realidad que abarca progresivamente espacios más amplios.

En nuestras islas hemos sabido abordar, con mente abierta y solidaria, la pandemia de la intolerancia. Somos una comunidad integradora que promueve leyes de igualdad consensuadas entre los colectivos LGTBI y todos los partidos políticos con representación en el Parlamento canario. Ahí está el anteproyecto de Ley de igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales, actualmente en tramitación parlamentaria.

La progresiva integración en el ámbito educativo de la diversidad ha sido fundamental para el cambio de la sociedad canaria. En este sentido, ha sido crucial la presencia de colectivos fuertemente concienciados cuya acción reivindicativa ha dado sus frutos en este ámbito, al igual que en muchos otros. Estos resultados no habrían sido tan relevantes si no nos encontráramos en una sociedad, la canaria, altamente receptiva a la diversidad LGTBI gracias a su experiencia histórica como punto de encuentro de otras diversidades étnicas y culturales.

Este 17 de mayo lo celebramos en una situación de semi-confinamiento, pero no de aislamiento. Con la esperanza de un futuro abierto a la solidaridad ante las dificultades socio-económicas que nos vamos a encontrar, pero mirando también a la diversidad en orientaciones e identidades que reconocemos como un valor que nos caracteriza y nos enriquece. Un futuro en el que la educación en la diversidad junto con una visión transversal e integradora de las políticas LGTBI, van a seguir siendo una prioridad del Gobierno Canario para continuar en la senda de la igualdad y el respeto a los derechos de las personas LGTBI de nuestras islas.

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17 de mayo de 2020 - 00:58 h

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