No buscar el cohecho sino el tráfico de influencias
Siguiente sugerencia para los incómodos visitantes socialistas en territorio hostil: tengan los oídos muy abiertos, que los funcionarios no les van a recibir con desagrado, sino todo lo contrario. Están hartos de ver cosas intragables. Algunos de ellos saben a la perfección quién afeitó las bases del concurso para que se pudiera presentar (y ganar) la empresa del PP, Lifeblood, y esos mismos funcionarios sabrán explicar a quien les pregunte qué decía exactamente el borrador que prepararon antes de la afeitada. Puede que incluso sepan si por allí pasó los días previos a la publicación del concurso el abogado Javier Artiles Camacho, y si darle el concurso a una empresa en la que tiene la mayoría este señor no equivale a poner en una sola mano el monopolio de la hemodiálisis, con el peligro que eso conlleva en caso de que la cosa haga crack, como es previsible que haga. A continuación, los diputados han de acudir a las prescripciones técnicas y comprobar, como hemos hecho nosotros, el descompensado y descarado valor que se ha dado a los criterios subjetivos. Y especial atención, señorías, al criterio de seis puntos titulado “Adopción de medidas necesarias para asumir el incremento previsible de pacientes”. Ah, y ni se les ocurra acudir a la fiscalía.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora