El plan de movilidad sostenible advierte del “circulo vicioso” de construir más carreteras

Recreación de mejora en una carretera de Canarias.

EFE

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El análisis previo que sirve de base para la redacción de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de las Islas Canarias advierte del “círculo vicioso” en el que incurren las administraciones al pretender solucionar los problemas de tráfico con la construcción de más infraestructuras viarias que en realidad agravan el problema.

El Documento Básico de Análisis y Diagnóstico es el análisis inicial para esta Estrategia, que pretende la planificación de la movilidad en las islas hasta 2050, y que ha sido encargada por la Consejería de Obras Públicas del Gobierno autonómico a la UTE Doymo Alomon CPS.

El diagnóstico de la movilidad canaria, para cuya elaboración se han realizado más de 5.000 encuestas a residentes y se han analizado datos de telefonía móvil, entre otros trabajos de campo, advierte del error que supone que las administraciones públicas respondan a la saturación de las carreteras construyendo nuevos viarios.

Se forma así “un círculo vicioso” en el que las nuevas vías atraen más coches, que saturan otra vez las carreteras, lo que lleva a que se proyecten nuevas vías.

“El aumento de las capacidades viales por parte de diferentes administraciones públicas ha provocado un mayor tráfico y no ha resuelto el problema de la congestión”, indica el estudio que sirve de base a la estrategia de movilidad hasta 2050.

Esta política “genera una espiral que resulta insostenible, y más en un medio insular, con escaso suelo disponible”, por lo que “la multiplicación de infraestructuras viarias no puede sostenerse indefinidamente, ni es sostenible aumentar exponencialmente el número de carriles en vías ya saturadas”.

Canarias cuenta con 4.357 kilómetros de red viaria y una de las mayores densidades del país (0,59 kilómetros de vía por cada kilómetro cuadrado).

El estudio revela que existe una elevada dependencia del vehículo privado tanto en residentes como en turistas, con más de un 60% de los desplazamientos, a pesar de que seis de cada diez trayectos son de menos de cuatro kilómetros, más del 50% de los viajes en coche son inferiores a 5 kilómetros y el 75% no supera los 10 kilómetros, distancias que son “potencialmente sustituibles por modos sostenibles”.

Este predominio del vehículo privado “ocasiona las situaciones cotidianas de congestión circulatoria, con sus secuelas de pérdidas económicas, contaminación atmosférica e incremento de los consumos energéticos”.

Según este análisis, la ausencia de una visión integrada del sistema de transporte por parte de las administraciones públicas ha contribuido a una gestión fragmentada que dificulta la transición hacia un modelo más eficiente y sostenible.

La ausencia de aparcamientos de disuasión en los accesos a los principales núcleos urbanos, la poca regulación de los estacionamientos, el uso del aparcamiento sin limitación de tiempo y la permisividad frente a la ocupación irregular de vías públicas con vehículos son factores que no ayudan, advierte el estudio.

Según el análisis sobre los motivos de desplazamiento, el 28,1% de los viajes en el archipiélago se realiza por razones de trabajo, seguidos por las compras diarias (17,5%) y las actividades de ocio (12,7%).

Entre las deficiencias detectadas en los planes de movilidad urbana, el estudio detecta fallos de infraestructuras, como que gran parte de las aceras no cumplen con el ancho libre mínimo de paso de 1,80 metros o la existencia de pavimentos en mal estado y falta de continuidad en los itinerarios, agravada por la presencia de postes y mobiliario urbano que reducen el espacio útil de tránsito.

En cuanto al uso de bicicletas, su uso es residual, inferior al 1%, y el documento señala que la mayoría de los municipios carecen de una red ciclista estructurada y funcional, ya que las infraestructuras existentes son escasas y discontinuas, concebidas con carácter recreativo o deportivo pero que no responden a las necesidades de la movilidad cotidiana.

Otra de las áreas que se abordan en el estudio son los transportes públicos en las islas no capitalinas, en donde las reducidas frecuencias o la baja digitalización restan competitividad a las guaguas frente al coche particular.

En cuanto a la movilidad interinsular, el documento refleja la urgencia de mitigar los efectos de la “doble insularidad”, un factor que encarece el transporte de mercancías y penaliza a los viajeros obligándoles a realizar escalas en Tenerife o Gran Canaria.

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