Arroz con 'costra', por Francisco Cases
Acaba de aterrizar de Madrid en Alicante tras cuatro días de fiesta en la Jornada Mundial de la Juventud. Francisco Cases, el obispo de la Diócesis Canariensis, ya está en casa, después de haberse dejado la garganta “gritando y hablando” con los jóvenes del archipiélago que visitaron la capital para presentarse frente al Papa Benedicto XVI. “De ahí me he venido una semanita a mi tierra”, cuenta en Ahora Verano, de CANARIAS AHORA RADIO.
Cases tira de recuerdos para proponer un paseo monumental por su pueblo y un plato para reponer fuerzas, de esos que saben a gloria pero que, sin embargo, no toma del recetario sacro. “Lo que enseño no sería lo que he aprendido del clero, sino lo que he aprendido de la familia”, dice. Y lo hace papel en mano, o pantalla enfrente, porque pese a que lo ha visto hacer “infinidad de veces” a su madre, Cases tiene que tirar de “ese gran libro de recetas y saberes que es Internet” para enseñar a “fabricar” y “comer” el “plato más típico de Orihuela”.
ARROZ CON COSTRACOSTRA
Para cuatro personas:
- Medio conejo y medio pollo
- 100 gramos de blanco, “que es un embutido”
- Una longaniza, “sin gramos” y “en trozos”
- 4 morcillas de cebolla “cortadas en rodajas”
- Medio kilo de arroz
- 6 huevos
- Aceite, sal y perejil
- Tomates
Nivel de dificultad: “Los cocineros y cocineras y amos y amas de casa saben cómo se hace”.
Preparación: Todo arranca friendo el conejo y el pollo “como se hace normalmente para hacer una paella”. Cases recomienda echar mano de la tradición y aconseja “hacerlo en un puchero de barro”. El tiempo de la cocción se aprovecha para preparar el sofrito con el tomate, que se añade después a la carne, “se pone agua y se deja cocer hasta 30 minutos aproximadamente”. “Cuando ya está apto para poner el arroz, se pone el arroz”, puntualiza. Aparte se fríen los embutidos y se baten los huevos, antes de proceder a dar el toque de gracia. “Cuando el arroz está blando, se echa el batido de los huevos y se van repartiendo los trozos de longaniza, de blanco y de morcilla” y se prepara para hornear. El aparato debe estar previamente caliente, “por supuesto”, aclara el obispo, y con el grill encendido para poner en marcha el milagro: “El huevo sube como una forma de tortilla y además lo dora”. Se deja como unos 15 o 20 minutos y se sirve acompañado solo de una ensalada. “Es una comida sólida, con enjundia”, concede. Mano de santo para reponer fuerzas.
Paseo ecuménico por Orihuelaecuménico
Por muchas vueltas que de Cases, que en los últimos años se ha plantado en las JMJ celebradas en Santiago, París, Roma, Colonia y Madrid, el obispo siempre acaba en casa, en Alicante. “Aquí muy cerquita, a 50 kilómetros, está la localidad en la que yo nací, Orihuela”. Donde nació, creció, estudió, se confesó, se ordenó sacerdote y dió su primera misa, de modo que lo que sugiere, más que una visita cultural es un viaje en el tiempo a su propia vida, sin perder de vista que la ciudad “tiene muchas cosas que ver”, desde el casco urbano hasta algunas de las playas más famosas de la provincia.
Pero Orihuela es también “una ciudad muy creyente”, donde Francisco Cases formó el espíritu. La ruta arranca en el monasterio de Santo Domingo. “Para mí es importante”, dice Cases, “porque allí estudié, allí canté mi primera misa y fui ordenado sacerdote en esa iglesia”, un monumento barroco “precioso”. El paseo continúa hacia la catedral, “pequeña, pero una joyita”, donde se bautizó el obispo. Justo enfrente se alza el palacio espiscopal, donde Cases vivió durante los ocho años que fue secretario del obispo de Alicante y que ahora alberga el museo de arte sacro. Los últimos retazos de recuerdos hay que buscarlos en la iglesia de Santa Justa y Rufina, donde se confesó por primera vez, la iglesia de Santiago y el seminario que corona la ciudad.
Y para quienes se puedan sentir aturdidos ante paseo tan piadoso, Francisco Cases culmina la ruta con una vuelta por “el tontódromo”, donde chicos y chicas daban vueltas cada día para verse. Y es que al obispo también le place alimentar el ocio, por eso se alegra de que la próxima cita de los jóvenes con el Papa, que espera no perderse, sea en 2013 en Brasil: “Está muy bien hecho para no coincidir con el mundial de fútbol del 2014 ni con los Juegos (olímpicos)”.