LEGADO AMAZIGE Y PATRIMONIO MUNDIAL

La influencia romana en los aborígenes canarios no llegó a la religión

El astrónomo Juan Antonio Belmonte, en el exterior de la sede del Instituto Astrofísico de Canarias, en La Laguna

Luis Socorro


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Los primeros pobladores de Canarias llegaron a las islas cuando Roma era la potencia que controlaba el norte de África. La influencia romana en la cultura indígena se aprecia en los tipos de enterramientos, “es muy evidente en la escritura latina que vemos en yacimientos de Lanzarote y Fuerteventura, sin embargo, en la religión y en sus creencias no existe ningún paralelismo”. Está fue una de las afirmaciones que pronunció el astrónomo Juan Antonio Belmonte durante su ponencia El patrimonio del cielo amazige: paisajes y celajes del norte de Africa.

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El investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y presidente de la Comisión C4 recuerda que el calendario juliano imperaba en el imperio romano, mientras que Canarias se empleó “un calendario lunisolar sin reflejo del calendario romano”. Por tanto, “eso nos está diciendo que las poblaciones que llegaron a Canarias, aunque tenían una cierta influencia por parte romana, como vemos en la escritura de inspiración latina en yacimientos majos, está claro que tuvieron relaciones pero no lo suficientemente intensas para que asimilaran su forma de medir el tiempo”.

El astrónomo inició su ponencia hablando de Risco Caído y de las Montañas Sagradas y de lo que significó para obtener su declaración de patrimonio mundial, porque los dos criterios que elevaron el legado amazige de Gran Canaria al olimpo de la Unesco, “el tres y el cinco, hacen referencia al celaje, a la observación del cielo y a la orientación de las estructuras y fue una de las primeras veces en que ocurrió esto en el planeta, y más en el contexto de la cultura amazige”, recuerda Belmonte.

El criterio tres certifica que se trata de una cultura excepcional o que atesora valores que dan un valor excepcional al sitio, y el cinco hace referencia al paisaje cultural “y lo relaciona con el contexto en el que se encuentra, porque los alineamientos astronómicos no funcionan solos”. En el caso del yacimiento del Bentayga, continuó el especialista, “está relacionado con el Roque Nublo”. Tras explicar este contexto, expuso ejemplos de dónde se aprecia este planteamiento en lugares patrimonio mundial  en los distintos países del Magreb en los que en su momento imperó la cultura amazige antes de la llegada de la islamización.

“Todos los yacimientos de Gran Canaria reflejan un interés muy singular, tanto por el solsticio de verano como por el equinoccio, porque creemos que son jalones temporales en el tiempo, igual que el orto de la estrella de los caniculares, sirius, la estrella más brillante del cielo” aseveró el científico del IAC. “Esos patrones los encontramos en Túnez, incluso en territorio garamante, en la mitad del desierto del Sahara”. Por eso, “pensamos que los aborígenes llegaron al Archipiélago con un cierto bagaje cultural que habían heredado de sus ancestros norteafricanos”.

Lo que no se ha encontrado en el lugar de procedencia de los antiguos primeros canarios son yacimientos como Tara (Telde) o Risco Caído (Artenara). “Hay lugares trogloditas en el norte de África y al ser un espacio tan inmenso en absoluto es descartable que haya cuevas que funcionaran como mecanismo de control del tiempo, tal como ocurre en Gran Canaria”. Lo que sí se ha comprobado es la existencia “de estructuras orientadas hacia una montaña sagrada, eso sí los hemos encontrado. Los fenómenos de iluminación no los hemos visto en el continente, pero hay que trabajar, por ejemplo, en los mausoleos de los reyes númidas y mauritanos que hay en Argelia”.

En declaraciones a Canarias Ahora, Belmonte recordó la inestabilidad de la región. “Nosotros estuvimos en Libia en la época de Gadafi; estábamos totalmente custodiados, pero la seguridad estaba garantizada; ahora, en cambio, es un estado fallido”. El interior de Argelia es un lugar muy peligroso desde hace décadas; el terrorismo ha disminuido considerablemente, pero la seguridad no está garantizada para los arqueólogos. 

Juan Antonio Belmonte también habló de la orientación de los podomorfos de la Montaña de Tindaya (Fuerteventura), “que siguen patrones astronómicos”. En La Palma hay “un lugar maravilloso que es el Lomo de las Lajitas, justo en el observatorio del Roque de los Muchachos, donde hay una posible relación astronómica con la cumbre del propio roque”. Hay varios grupos trabajando “pero aún no hemos dado con las claves necesarias para catalogarlos como sitios astronómicos”, opina el investigador. En Tenerife está la Degolla de Yesque, en Masca, “pero el problema principal que nos encontramos en las islas occidentales es que los restos arqueológicos no son en absoluto comparables a los de Gran Canaria o a los círculos de piedra de Lanzarote y Fuerteventura, a los efequenes”. Desde este punto de vista, asevera, “los estudios arqueoastronómicos no pueden alcanzar el mismo grado de desarrollo”. En La Gomera sí hay un sustrato arqueológico poderoso: Las Toscas del Guirre. “Es un tema que han trabajado Juan Carlos Hernández y el doctor Barrios de la ULL, y lo han vinculado con la estrella canopo”.

Todavía hay preguntas sin respuestas para este astrónomo especialista en el celaje de las culturas antiguas. “¿Por qué los tuareg tienen un calendario juliano, como el de los romanos, en el Tafile, en el interior profundo del desierto del Sahara?”. Solo es un ejemplo, por eso es fundamental el trabajo de la comunidad científica para iluminar las sombras de la cultura amazige, tanto en el continente como en los territorios insulares.

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