La Isla de San Miguel está en Azores, Francia, Panamá, Filipinas...etc

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El nuevo comercial turístico contratado por el Cabildo plantea denominar a La Palma como San Miguel de La Palma en todas las campañas de promoción turística que se hagan de nuestra isla.

Ha trasladado la propuesta a la Consejería de Turismo del Cabildo y se planteará a la Comisión Insular de Turismo para que el sector lo apruebe, intentando con ello evitar las confusiones con Las Palmas y Palma de Mallorca. 

Pero existe un problema, que Isla de San Miguel  hay en Azores (que también llaman la isla verde, Francia, Panamá, Filipinas y seguramente algunas más, además de La Palma.

Cambiar la denominación de un lugar es una tarea delicada y con muchos riesgos, además de que se necesitaría muchos años y una inversión importante para llegar a tener el conocimiento que se tiene actualmente de nuestra isla.

Isla de La Palma solo hay una, en cambio Isla de San Miguel hay varias en todo el mundo, por lo que seguirán las confusiones y creo que en mayor medida.

También se producen confusiones actualmente al pertenecer a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, y algunos creer que estamos en la isla de Tenerife. Personalmente me han preguntado en más de una ocasión si hay líneas de autobús desde La Palma a la capital de la provincia.

Seguirá habiendo turistas despistados que quieran ir a Cartagena, en el Levante español, y acaben en Colombia, o quien quiera ir a Austria y acabe en Australia, como muchas cartas que los servicios postales de ambos países que reenvían cada año al lugar correcto. Los austriacos se lo han tomado tan en broma que venden algún souvenir con la señal amarilla de aviso de canguros, añadiéndole el ‘aquí NO’.

Confundir Eslovaquia y Eslovenia es muy usual en los medios y también sus servicios postales tienen un trabajo extra con la devolución del correo.

Budapest y Bucarest, las capitales de Hungría y Rumanía están hartas de que además de turistas, personalidades públicas de otros países las confundan.

Los errores particulares al comprar billetes de avión son incontables: el que quería ir a Guyana y acabó en Goiana (Brazil), el que viajaba a Dakar (Senegal) y acabó en Dacca (Bangladesh), o San José de California y llegó a San José de Costa Rica. Otro se dirigía a Oaklland (EEUU) y llegó a Aucklan (Nueva Zelanda). También algún londinense quiso conocer la Alhambra y pilló un vuelo a la isla caribeña de Granada y otro quiso conocer la Mezquita y acabó en la Córdoba Argentina.

Son muchas las confusiones que se dan entre viajeros despistados y que seguirán produciéndose.

Ninguno de estos lugares se ha planteado cambiar su nombre.

Dejemos que quien quiera ir a San Miguel, vaya a Las Azores y quien quiera ir a La Palma venga a Canarias.

Potenciemos el nombre de ISLA DE LA PALMA, que es la mejor publicidad que podemos tener y que ya conocen millones de personas en todo el mundo.

Comenzar, a estas alturas, con un nombre nuevo y del que ya sabemos que existen varios con la misma denominación en Europa, Asia y América creemos que no es una muy buena idea.

Cuando hayamos gastado varios millones en la difusión del nuevo nombre y comprobemos que no solo no disminuyen las confusiones sino que aumentan, no quedará más remedio que volver al anterior con un tiempo y dinero perdido en la publicidad de la Isla de La Palma. 

Jesús Hernández

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