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Tono Sicilia: el último ‘chochero’

Por tradición familiar, se dedicó al cultivo de altramuces en Breña Baja y a su curtido en la zona de Las Maretas, un enclave marino junto al Aeropuerto cargado de historia y de recuerdos. La web palmerosenelmundo.com rinde homenaje a este hombre, que rememora “con nostalgia” su infancia.

Tono Sicilia se ha dedicado al cultivo y curtido del chochos. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ.

Tono Sicilia se ha dedicado al cultivo y curtido del chochos. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ.

La zona de Las Maretas, junto al Aeropuerto de Mazo, es un enclave marino cargado de historia, y olvidado, con más de 250 años de recuerdos que han pasado de generación en generación. Tono Sicilia Pérez, nacido en Breña Baja en 1949, el más pequeño de cuatro hermanos, rememora “con nostalgia sus andanzas por las veredas de Las Maretas, descalzo por la pobreza y la Guerra Civil, donde, sin lujos, disfrutó de una niñez envidiable”. La web www.palmeroenelmundo.com, que administra Fernando Rodríguez, ha querido rendirle un homenaje a Tono, que pasó su infancia en esta parte del litoral de Mazo, en la que sus bisabuelos y abuelos se dedicaban a curtir ‘chochos’ (altramuces) en las charcas de agua de mar. Tono es hoy el último ‘chochero’ de la saga familiar.

Fernando Rodríguez comparte con LA PALMA AHORA el reportaje realizado a Tono en Las Maretas. “El cultivo del chocho se remonta a siglos de antigüedad y es una tradición prácticamente extinta, puesto que muy pocos lo siguen cultivando en la Isla”, asegura.

En la imagen, chozas de Las Maretas. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ.

En la imagen, chozas de Las Maretas. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ.

Explica que “este producto, de semilla amarga y denominado chocho porque el lugar donde germina es parecido a la vagina, aunque su verdadera denominación es ‘altramuz’, se sembraba en el mes de mayo en Breña Baja, Mazo, San Pedro y Montaña La Breña y se recogía en el mes de septiembre”. Añade que “debido a su sabor amargo, era necesario remojarlo, y la falta de agua potable hizo que los chochos se trasladaran a cotas bajas donde se procesaban y, posteriomente, mezclados con gofio, servían de alimento a la población”.

Las mulas, detalla Fernando Rodríguez, “bajaban cargadas de chochos desde Las Breñas y se amontonaban en las chozas, para luego tostarlos en tostadores de barro y depositarlos en las charcas de agua salada de Las Maretas, lugar en el que permanecían entre 8 y 10 días con el fin de que perdieran el amargor y la acidez”.

Pasado ese periodo, los chochos “se dejaban secar en los tendales, indicando con telas blancas que ya estaban al secano”. “Estos telares llevaban el nombre de ‘seña’, puesto que eran vistos desde lejos por los ‘felegreses’ (personas que transportaban los chochos), quienes sabían mediante esta señal que ya estaban listos para su recogida”. “Familias como la de Timoteo Díaz García, Brígida Pérez Martín, El Mudo o Pablo El Mojo hicieron del chocho una industria digna de mención, y a todos ellos, a través de Tono, www.palmerosenelmundo.com le rinde este homenaje”.

Las Maretas es una zona de alto valor histórico. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ

Las Maretas es una zona de alto valor histórico. Foto: FERNANDO RODRÍGUEZ

 

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