Después de una semana desde que el volcán en Cumbre Vieja entrara en erupción, lo que más preocupa, aparte de las coladas de lava que discurren por el valle de Aridane, es la enorme columna de cenizas que se eleva varios kilómetros en el cielo palmero y cae por toda la isla e, incluso, por otras cercanas, como La Gomera, Tenerife y Gran Canaria.

Esta nube ha obligado a cancelar las operaciones aéreas debido a la peligrosidad que supone para las aeronaves y porque formó una capa sobre la pista del Aeropuerto de La Palma, lo que obligó a cerrarlo mientras esta era retirada.

La Consejería de Sanidad ha emitido unas recomendaciones para los habitantes de la isla para que se protejan de la caída de cenizas, que pueden ser perjudiciales para la salud, pero que también pueden provocar accidentes de tráfico o domésticos ya que resulta resbaladiza. También afecta a los cultivos, donde se acumula sobre la tierra y plantas y está por ver el alcance de los daños.

Las cenizas, más allá del valle de Aridane, donde han formado una capa negra de más de 3 centímetros, caen también en la capital de la isla, dejando imágenes insólitas de la ciudad teñida de negro.

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