¿Otra pedrada de la ciencia?
Creo que antes hubiéramos dicho que se trataba de otra parida de la ciencia, empeñada en superar con creces a la mística tibetana, a la ciencia ficción más avanzada y a los mismísimos creadores de Matrix y otros radicales de mundos virtuales y simulados. Leo por ahí, lo juro por todos los santos, que las ultimísimas hipótesis científicas sobre el Universo afirman que el universo que conocemos, esa realidad de bancos, facturas, supermercados, suegras, cuñados y fines de mes espantosos es una simulación, no es real. La idea es ya vieja en el plano especulativo, pero no como hipótesis científica para explicar un universo del que creo que no tenemos puñetera idea. Al parecer afirman que mundos como el nuestro son réplicas de mundos ancestrales de seres mucho más avanzados que nosotros, vamos, que no preocuparse por la carestía de la vivienda, ni por tener que compartir habitaciones a precios superiores a los de las viviendas hasta hace pocos años. Nada de eso es real, ni un dolor de muelas, ni monsergas sobre la emigración, ni esos frentes fríos que asolan la nación que todavía somos, tranquilos, al parecer sólo somos una especie de hologramas creados por capullos alienígenas que deben divertirse mucho con nosotros, como si sólo fuéramos una serie de Netflix. Y eso lo dice una ciencia que a menudo niega la existencia de Dios, un Dios que ahora mismo me parece más real que todos esos científicos que cada vez me parecen más virtuales, en fin, me da cierto consuelo pensar que esos ríos de fuego que bajaban del Tajogaite eran una simple simulación, bueno, una magnífica simulación, que se lo digan a los que perdieron sus hogares. Me preparo para bajar a Los Indianos, y sí que hay algo de fantasmagórico e irreal en todo ese blanco atmosférico, en esa Habana trasplantada todos los años a mi ciudad, en todo ese performance infinito, es todo tan evidente y real que cuesta creérselo.
0