El presidente ultra del Parlament balear usa la Cámara para alertar de la “extinción” de los españoles y agitar la teoría conspiranoica del gran reemplazo
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El presidente del Parlament balear, Gabriel Le Senne (Vox), ha actulizado el acto institucional del Día de Balears para agitar la teoría conspiranoica del 'gran reemplazo', una tesis sin base científica que sostiene que la población europea estaría siendo sustituida demográficamente por personas migrantes, especialmente de origen no europeo. Se trata de un dircurso ideológico ampliamente difundido por la formación de extrema derecha en España, partidos afines en Francia, Italia o Alemania y numerosos grupos neonazis europeos que ha llevado a endurecer la política migratoria en las Comunidades Autónomas en las que el PP gobierna de la mano de Vox.
El dirigente, quien se encuentra pendiente de ser juzgado por un delito de odio por romper en pleno hemiciclo la fotografía de tres víctimas del franquismo, ha aseverado que las autoridades tienen la obligación de “cumplir y hacer cumplir” la ley ante lo que ha definido como un fenómeno de “inmigración masiva”, advirtiendo de que “sin control de fronteras, el Estado queda a merced de cualquier invasor extranjero”, lo que, en su opinión, podría derivar en un “Estado fallido” y la consiguiente implantación de “la ley de la selva”.
Sin embargo, el núcleo más controvertido de su intervención se ha producido al abordar la actual situación demográfica: “Al mismo tiempo que los españoles dejamos de reproducirnos, alcanzamos el máximo histórico de nacimientos con padres inmigrantes”, ha aseverado, subrayando que en algunos municipios de Balears, como Inca, Manacor o Sa Pobla, “prácticamente la mitad de los nacimientos registrados fueron de padres extranjeros”.
“La población local disminuye mientras los nuevos residentes crecen. A este ritmo, en pocas décadas no quedará apenas nada de la gente que habitó estas islas ni este país”, ha espetado, introduciendo así el componente alarmista que conecta directamente con la narrativa del reemplazo demográfico, un recurso habitual de la extrema derecha y los movimientos neonazis que interpreta los cambios demográficos en términos de sustitución cultural y no como un fenómeno social, económico o humanitario
Le Senne ha continuado señalando que “los que vengan reemplazarán a los de aquí”, para a continuación apelar a la necesidad de preservar “nuestra cultura y nuestra civilización”. En coherencia con este planteamiento, ha defendido que las políticas migratorias deben tener en cuenta “la afinidad cultural de los recién llegados”, incluyendo factores como “idioma, religión, costumbres, nivel cultural, educación y cultura democrática”. “Algunos pensarán: ”¿Y qué más da? Los que vengan reemplazarán a los de aquí y no pasará nada“, ha deslizado.
En esta misma línea, el también presidente de Vox en Balears ha vinculado la inmigración con los actuales problemas sociales estructurales al afirmar que estos fenómenos implican “problemas como la inseguridad, la pérdida de identidad, el colapso de unos servicios públicos o la falta de vivienda”, a pesar de que los datos oficiales subrayan que los migrantes usan menos la sanidad pública y otras áreas y de que la actual crisis de vivienda responde principalmente a factores como la presión turística, la expansión del alquiler vacacional, la especulación -alimentada por las sucesivas burbujas inmobiliarias-, la voracidad de los fondos de inversión y la creciente irrupción de compradores foráneos con gran solvencia financiera que compran inmuebles a precios inalcanzables para la mayoría de los residente. Asimismo, la economía balear depende estructuralmente de la mano de obra migrante, especialmente en sectores como la hostelería y la construcción, pilares del modelo productivo insular.
Más allá de la cuestión migratoria, Le Senne ha cargado contra el modelo autonómico, al que ha calificado de “incapaz” de reaccionar de forma “eficaz” ante determinadas emergencias. Aunque ha señalado que el sistema fue concebido con “la mejor de las intenciones”, ha sostenido que ha generado “desigualdades” y “tensiones que ponen en riesgo la cohesión nacional”, y ha abierto la puerta a su eventual reforma “por los cauces establecidos en la Constitución”.
Cabe recordar que el dirigente ultra está pendiente de juicio juzgado por un delito de odio por romper, el 18 de junio del año pasado, una fotografía de tres víctimas del franquismo mientras se debatía la derogación de la Ley balear de memoria democrática. Los hechos provocaron una oleada de indignación dentro y fuera del archipiélago, con peticiones de dimisión que Le Senne nunca ha atendido. El Govern de Marga Prohens (PP) tampoco le ha forzado a abandonar el cargo.
En concreto, los querellantes y las acusaciones populares personados en la causa -los descendientes de las republicanas asesinadas, Memòria de Mallorca, el colectivo Estimada Aurora (que engloba a unos 50 ciudadanos), el Partido Comunista (PCE) y el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)- reclaman para él desde un año y cuatro meses hasta cuatro años de cárcel, así como hasta 11 años de inhabilitación. La Fiscalía y el propio inculpado, por su parte, piden el archivo de la causa al alegar que actuó en el ejercicio de sus funciones para preservar la neutralidad institucional y el pluralismo político.
Un vistazo al canal de Telegram de Le Senne -cuya actividad define como 'Reflexiones de un liberal cristiano. Ahora, además, político'- permite comprobar, entre otras inclinaciones, sus simpatías de con el presidente de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, además de difundir en él fakes conspiracionistas en torno a la COVID; advertencias ante supuestas amenazas de control por parte del Estado y mensajes negacionistas sobre el cambio climático.
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