El vecino marroquí
Pero a veces ocurre que tienes un vecino que no te abre la puerta cuando necesitas sal y que es capaz de decirte que la tubería esa que pasa por tu techo no pertenece a su vivienda, aunque la descripción del piso en las escrituras lo deja clarito. A veces ocurre que después de haberle dejado sal y café a tu vecino, después de haberle cuidado sus niños el martes pasado, después de haberle ayudado a montar un sofá que compraron a esos que se anuncian diciendo que tu casa es una república, y por eso te dejan los muebles sin montar en la puerta, para respetar la frontera. Después de todo eso te asomas a la ventana y ese vecino te grita que eres un cabrón.
Lo que les acabo de contar está ocurriendo hoy mismo. Marruecos acaba de llamar “cabrón” a su vecino, al reino de España. Se trata de la respuesta que dan al vecino que le ha dado sal y café cuando lo ha pedido. Cuando se murió Hassan II el Rey Juan Carlos lloró como un desconsolado y declaró que se le había muerto un hermano, o algo así, (espero no equivocarme al hablar de los Reyes, para que no me confunda el juez con un dibujante de la revista El Jueves o un cantante de hip hop y me llame a declarar a la Audiencia Nacional).
También José María Aznar se jartó de darle sal y café al vecino marroquí durante un tiempo. En un alarde de generosidad Aznar le llegó a regalar a nuestros vecinos niños menores de edad que habían llegado en pateras (algo que Manuel Alcaide y José Manuel Soria han vuelto a pedir desde la tribuna del Parlamento canario), un informe de SOS Racismo señaló que la policía marroquí aprovechaba esos regalos infantiles para ensayar métodos de tortura. Los marroquíes estaban tan acostumbrados a la generosidad española que un día estaban haciendo un caldo pescado y necesitaban Perejil y lo cogieron sin preguntar. Pero Aznar, que ya había puesto las piernas sobre la mesa en el rancho del emperador George Bush II, no estaba dispuesto a degradarse y permitir que unos moros se llevaran el Perejil sin su permiso. Por eso se estropearon las relaciones con el vecino, por un poquito de Perejil, mira tú que machangada.
Con Rodríguez Zapatero llegó la reconciliación. Aunque no ha soltado el Perejil porque se lo comió la cabra de la Legión, Zapatero sí le ha reído las gracias al reino alauí. Porque la postura de España ante la ocupación del Sáhara, su defensa de una solución que “contente a todos”, el apoyo oficial a empresarios que hacen negocios, muchos de ellos canarios, en los territorios ocupados, la concesión por parte del Gobierno de Zapatero de una medalla a un militar marroquí acusado de dirigir una política de desapariciones de saharauis? todas esas cosas y muchas más demuestran que España ha respaldado a Marruecos hasta los límites de la indecencia.
Entiendo la desconfianza tradicional de Marruecos hacia España. Los marroquíes ven a los españoles como un vecino que en su día ocupó su casa, y después se marchó aunque se quedó con algunas habitaciones. España lo ve desde otro lado: años después de marcharse le regaló una terraza preciosa, con peces y fosfatos: el Sáhara Occidental.
Por eso me gusta la reacción de vecino desagradecido que hace Marruecos al rechazar la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla. Aplaudo la decisión de Rabat de retirar a su embajador. Me solidarizo profundamente con Mohamed VI y con su gobierno superdemocrático. Ahora que los líderes del PP y del PSOE se enfadan con Rabat en una competición para ver quién es más nacionalista español, ahora me toca a mí apoyar a Marruecos. Después de tres años de bronca permanente, Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero se han unido para apoyar que los reyes de España vayan a Ceuta y Melilla. Qué bonito, tú. Y Marruecos cuestionando las españolidad de esas dos ciudades tan europeas, tan católicas, tan occidentales.
Y digo yo, ¿por qué no quitan las vallas? Depués de unos años sin vallas con Marruecos y tras una política de poblamiento organizada por Rabat podríamos dejar que los residentes en Ceuta y Melilla decidan si quieren ser marroquíes o españoles. También propongo que permitan que la policía y el ejército de Marruecos entren en Ceuta y Melilla, y les dejen que detengan y torturen a los que enarbolen una bandera española. Puestos a imaginar podrían desaparecer 542 ciudadanos de Ceuta y Melilla. Después se podría buscar al responsable de las desapariciones y el Gobierno de España podría concederle la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Y si viene Garzón con la lupa a investigar eso asuntillos de las desapariciones ustedes podrían apoyar a Marruecos cuando diga que ese juez español es un tipo lleno de prejuicios. Señores Zapatero y Rajoy, ustedes que están tan unidos en la causa de la visita real a Ceuta y Melilla, si no han entendido bien las propuestas que les acabo de hacer, las resumo todas en una sola pregunta: ¿Por qué no dejan que el Gobierno de Marruecos haga en Ceuta y Melilla lo que ha hecho en el Sáhara Occidental, por qué no les permiten a los marroquíes que traten a los españolísimos ciudadanos de Ceuta y Melilla como si no fueran personas, que los traten como si fueran unos saharauis de mierda?
Juan GarcÃa Luján
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