Aquella hospitalidad
Ahora que tanto se habla de vivienda social, alquileres, y unos y otras se enzarzan en una batalla en que las armas más usadas son la falta de soluciones reales a un problema que hace aguas por arriba y por abajo no estaría mal que unas y otros se aplicaran la hospitalidad palmera de otros tiempos, no sólo de gente que una vez en la costa de Barlovento me alquiló una vivienda a un precio tan bajo que me vi obligado moralmente, entonces estaba obligado por cristiano y por marxista, como solía decir el bueno de Javier Cansado, a pagarle el doble, y aun así era barato.(Dice un amigo que soy el único caso registrado de inquilino que sube voluntariamente el alquiler). No hace tanto tiempo que alquilar una vivienda en Las Ledas o en Santa Rosalía no costaba más de 300 euros, estoy hablando de hace poco más de diez años, y buenas viviendas. Claro, si me voy a 1950, cuando mi padre vino destinado a Mazo como funcionario, cuando llegamos, yo con seis añitos, no había viviendas disponibles y un señor llamado Juan Santos no acogió en su casa y ahí pasamos dos años, viviendo en familia con esa buena gente, hasta que quedó libre una de sus viviendas y nos la alquiló. Ya, eran otros tiempos, y es más fácil quejarse de los precios que de acuerdo con los ideales maravillosos que tirios y troyanos exhiben poner unos precios mínimamente asequibles. Bueno, barriendo por una vez para casa, el próximo viernes 2 en Lodero tal vez aproveche la ocasión durante el pregón para agradecer, un poco tarde, es verdad, pero más vale tarde que nunca, digo agradecer la hospitalidad, y si me apuran la dignidad y la decencia de ese señor y no sólo de él, la lista sería larga en ese pueblo, entonces más bien pobre, emigrante y hospitalario llamado Mazo.
0