La sagrada orden de la retranca palmera
Como dicen ellos, no se ocultan, simplemente no se muestran, no por pudor o humildad, sino por mantener la llama de la retranca a salvo. Sabía que existe un consejo insular formado por un miembro de cada municipio y que se reúnen en secreto rotando de municipio en municipio para revisar el estado actual de la retranca, echar unas risas a costa de la actualidad empeñada en ridiculizarse a sí misma cada día más hasta límites insospechados, me los imagino diciendo cosas como: “Ya te lo decía yo, pa todo está, ya el conejo me riscó la perra, leche de cacharro etc.” y abundantes risas. Intenté por todos los medios asistir a una de esas reuniones sin conseguirlo, pero un día recibí un guasap muy amable invitándome a una reunión con la persona que presidía el consejo. Después de un ajetreado viaje con una capucha en la cabeza me llevaron a un enclave cerca de la costa, me sacaron la capucha y allí estaba enfrente de una señora mayor que tapaba su rostro con una mascarilla. Después de una breve conversación y un café le pregunté por los principios generales de la retranca y aquí resumo algunos:
No hay límites ni principios generales, sólo tendencias marcadas por una larga práctica y tradición, una especie de arte de la guerra del ingenio, atacan golpeo de perfil, me retiro, se enfadan, respuesta surrealista, con segundas o terceras intenciones, la perfección es que se den cuenta cuando uno ya se haya ido, son cargas de profundidad, como es un humor defensivo hay que dejar márgenes de ambigüedad para dejar una puerta de escape, pero que el espectro satírico de la retranca iba de la ironía más sutil al sarcasmo, aunque algunos retranquistas consideraban el sarcasmo de mal gusto, las respuestas debían ser cortas pero los silencios podían prolongarse. Me despidió con un “tú tranquilo” y un “que no te pase nada” y yo balbuceé que si algún día podría entrar en el Consejo aunque fuese como oyente y me dijo que el problema es que yo era demasiado conocido. En fin, se toman la retranca en serio y eso me gusta. Son lo que va quedando.
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