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El bulo del 'Bar España': una venganza nacida al calor del 'caso Alcàsser' y multiplicada
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El bulo del 'Bar España': una venganza nacida al calor del 'caso Alcàsser' y multiplicada hasta el infinito en redes

Bar España

Lucas Marco

València —
21 de octubre de 2026 21:53 h

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Se trata de uno de los más graves y longevos bulos de la historia de España, nacido en una era analógica al calor de las teorías de la conspiración del 'caso Alcàsser' y amplificado irremediablemente en internet y en las redes sociales. La jueza Sofía Díaz, una de las principales víctimas del bulo del 'caso del Bar España', relató en su declaración como perjudicada que su huella digital, difamada sistemáticamente, ya no podrá resarcirse nunca. Los principales difusores del bulo, a los que el fiscal pide una pena de siete años y medio de prisión, han perdido el control de los contenidos que subieron, frenéticamente, a la red.

Aunque algunos dicen (a través de sus abogados) haberse retractado, aún queda un rastro de sus graves chaladuras en las redes sociales. La magistrada, actualmente presidenta de la Audiencia Provincial de Castelló, relató en la vista oral el “calvario” sufrido durante casi tres décadas, desde que se cruzó en 1997, siendo jueza de instrucción en Vinaròs, con un peluquero alcohólico llamado Reinaldo Colás que denunciaba los supuestos abusos sexuales de la pareja de su exmujer hacia sus dos hijas, de tres y cinco años.

La jueza, reconocida profesional del mundo judicial valenciano, cumplió perfectamente su cometido y, con los informes periciales en la mano que descartaban de plano los abusos, acabó archivando la causa denunciada por Reinaldo Colás, que años después sería condenado por denuncia falsa.

Otra de las víctimas del bulo, Gema R., exdirectora del centro de menores del Baix Maestrat, definió con sencillez y claridad meridiana el origen del lamentable infortunio: “Que un señor llamado Reinaldo Colás no aguantó que lo dejara su mujer, [el caso] más tonto no puede ser”.

Colás, en el que se escuda uno de los acusados, falleció en 2017 dejando en herencia su venganza contra la jueza, contra su exmujer y contra todo aquel que se le pusiera a tiro, incluyendo enemistades personales variadas. El bulo de que la magistrada y políticos tan diversos como Carlos Fabra, Francisco Camps o Mónica Oltra participaban u ocultaban una trama de pederastia e incluso de asesinatos de menores, que solo existía en la cabeza del peluquero –y de quien le quiso creer–, colea hasta la actualidad.

La larga declaración de Sofía Díaz acotó el nacimiento del bulo, que tuvo una enorme repercusión en Castelló y más allá. La magistrada recordó que, mientras instruía la (a la postre falsa) denuncia de Reinaldo Colás, el padre de una de las niñas asesinadas en Alcàsser, Fernando García, que promovía otra disparatada teoría de la conspiración, trató de personarse como acusación popular en la causa del Bar España, en unión con Reinaldo Colás.

“La secuencia del nacimiento, creación y luego crecimiento del 'caso del Bar España' hay que verla en ese contexto”, explicó Díaz. El fiscal Javier Carceller, que ejerce la acusación pública contra los difusores del bulo, también refrendó que “fue Reinaldo quien conectó la actuación suya con el caso de las niñas, como si fuera una ramificación de Alcàsser”.

El programa de Telecinco Esta noche cruzamos el Mississippi, producido y presentado por Pepe Navarro, había esparcido cada noche en horario de máxima audiencia las mentiras de Fernando García, que posteriormente sería condenado por ello. En aquel mundo analógico en el que las televisiones privadas tenían barra libre, Reinaldo Colás fabuló su propia ficción y se dedicó a colgar pasquines en farolas de Benicarló contra la jueza y las primeras víctimas del bulo. “Se nos intentó relacionar con el caso de las niñas de Alcàsser”, recordó la exdirectora del centro de menores del Baix Maestrat. La citada cadena se plantó en los juzgados aduciendo que investigaban el 'caso del Bar España', según rememoró Sofía Díaz.

Un dislate sin freno: la vidente Lola

El dislate no tenía límites: la vidente de Reinaldo Colás, una tal Lola, se personó ante el juez que investigaba la muerte de una enfermera en Benicarló para acusar a la magistrada del crimen, según relató Sofía Díaz durante su testifical. La teoría impulsada por Colás y su vidente era que la enfermera fallecida formaba parte de la (falsa) trama del 'caso Bar España' y que, al querer desvincularse, había sido asesinada por la jueza y/o por sus colaboradores de las élites judiciales.

No fue, ni mucho menos, el único crimen que se le imputó alegremente a la magistrada. “Estaba en todos los asesinatos que se han producido en la Comunidad Valenciana”, dijo la perjudicada, prácticamente con una mezcla de tristeza e ironía.

La jugada de Colás de incluir en la (falsa) trama de pederastia a Carlos Fabra, entonces presidente de la Diputación de Castelló, fue todo un éxito que multiplicó la efectividad del bulo, al estar el político del PP inmerso en mediáticas investigaciones por corrupción en aquella época. Fabra, actualmente un jubilado de 81 años, recordó este miércoles que los hechos que se le imputaban eran “gravísimos”. Al igual que Francisco Camps, quien consideraba que se había usado su nombre simplemente para “darle mayor eco” al invento. El expresident definió la espiral creada con el 'caso del Bar España' como una “pandemia de horror” cuyo “calumniador cero” era Reinaldo Colás.

El banquillo de conspiranoicos

Y es que ha sido un bulo de larga duración que se amplificó a lo bestia y sin solución de continuidad en una segunda fase digital, con internet y las redes sociales. De la pederastia se escaló al satanismo, a oscuras élites y a cualquier tontería que se les pasara por la cabeza. Los conspiranoicos que se sientan en el banquillo de los acusados ante la Plaza 3 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Castelló, usando los materiales iniciales de Reinaldo Colás y otorgándoles plena veracidad, fueron amplificando el infundio y metiendo a nuevas víctimas.

La magistrada denunció todos los contenidos que localizó en redes. También destacó el papel de Ramón Valero Martín Consuegra, alias Un técnico preocupado, de Pilar Baselga, de Gabriel Hernández Serrano (del canal Las cloacas del sistema) y de Juan Lankamp Riaza. Baselga y Lankamp, entre otros, acudieron el 2 de junio de 2017 a la Ciudad de la Justicia de Castelló con una pancarta con falsas acusaciones de pederastia contra la magistrada, que sufrió uno de tantos ataques de ansiedad.

Tanto Baselga como Lankamp ya fueron condenados en 2018 por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Castelló por intromisión ilegítima del derecho al honor de la magistrada. Por lo demás, y para rizar el rizo, Lankamp también fue condenado por el Tribunal Supremo por vincular al rey emérito, Juan Carlos de Borbón, con el crimen de Alcàsser.

El abogado que ejerce la defensa de Juan Lankamp ha insistido repetidamente en el juicio en que su cliente se ha retractado. Por el contrario, el mismo letrado defiende a Gabriel Hernández Serrano, artífice del activo canal Las cloacas del sistema, quien “no ha parado” de difundir el bulo incluso estando acusado, tal como recordó Sofía Díaz.

El bulo se canalizó también en otros canales, de los cuales la magistrada citó el de Rafael Palacios, veterano conspiranoico digital. “Son miles y miles [de difamaciones]”, dijo Sofía Díaz, tanto en X como en Instagram, Facebook, Telegram, en pódcast, en páginas webs o en vídeos de YouTube. “Es diario, todos los días”.

Por otro lado, el abogado de Un técnico preocupado también insiste en la retractación de su cliente. La jueza señaló que fue “uno de los mayores difusores” y que, una vez detenido en el marco de esta causa, Ramón Valero se dedicó a recaudar fondos para su defensa. La magistrada recordó que en el registro de su domicilio se le hallaron 200.000 euros “en efectivo” (su abogado adujo que, en otro procedimiento, se había “determinado la legalidad de los fondos”).

La “victimización secundaria” de la magistrada

Todas las víctimas dejaron constancia de la afectación psicológica producida a consecuencia del bulo. La jueza, tras casi tres décadas de ataques de ansiedad, llevaba los diez días anteriores a su declaración en el juicio oral sin apenas comer ni dormir. Gema R., la exdirectora del centro de menores del Baix Maestrat, recibió durante estas casi tres décadas numerosos “mensajes de odio” e incluso perdió amigos por la “fuerte presión social” en Castelló. También renunció a ejercer la acusación en este procedimiento por miedo a eventuales represalias. “Ha sido una carrera de fondo para mantener la salud mental”, dijo ante el tribunal.

Casi todos los letrados de las defensas expresaron su “sincera empatía” y “comprensión” hacia las víctimas, especialmente con Sofía Díaz. Aunque solo el representante del Ministerio Público pidió disculpas a la jueza por la “victimización secundaria” a la que se le había sometido con determinadas preguntas de los abogados, so pretexto del legítimo ejercicio del derecho a la defensa.

El fiscal Javier Carceller afronta la titánica y compleja tarea de hacer desaparecer los contenidos difamadores colgados en la red. Sin embargo, hay batallas que se pueden dar por perdidas. Poco después de la publicación de la declaración de la jueza Sofía Díaz, un hombre que aseguraba haber sido amigo de Reinaldo Colás escribió un mensaje a este diario en el que manifestaba que “los altos mandos judiciales, policiales y políticos eran y son intocables” y que el fallecido peluquero, por el contrario, era “una buena persona y muy valiente”. Es lo que hay.

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