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Francisco Camps define como “pandemia de horror” el bulo del 'caso Bar España': “Usaron mi nombre para darle mayor eco”

El expresident Francisco Camps durante su declaración como perjudicado.

Lucas Marco

València —

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El expresident Francisco Camps ha declarado este miércoles como perjudicado en la tercera sesión del juicio a los difusores del bulo del 'caso del Bar España': “Usaron mi nombre para darle mayor eco”, ha afirmado. Camps ha definido como “pandemia de horror” y “barbarie de calumnia” la difusión del infundio, que lo vinculaba a una falsa trama de pederastia y asesinato de menores inventada por Reinaldo Colás, un peluquero alcohólico fallecido en 2007 que se inventó el dislate por venganza contra su exmujer. Los acusados, de la esfera conspiracionista, multiplicaron el bulo en internet y en redes sociales durante décadas.

Camps ha aludido a las “gravísimas imputaciones, dañinas en el sentido más brutal” que sufrió, junto con “un montón de gente más”. El expresident ha dicho que los calumniadores pretendían “darle la mayor difusión posible” al bulo, a partir del “calumniador cero”, en referencia a Reinaldo Colás. “Se ha hecho daño por hacer daño, y todo el daño posible”, ha remachado el expresident de la Generalitat.

“Es algo que queda en el imaginario de algún grupo de personas determinado”, ha apostillado. Francisco Camps ha aludido a una magistrada que “ha sufrido muchísimo”, en referencia a Sofía Díaz, actual presidenta de la Audiencia Provincial de Castelló, que también ha declarado este miércoles para relatar el tremendo calvario que ha sufrido estas últimas tres décadas.

Camps espera, según ha manifestado, que “el que difame o calumnie sepa que el peso de la justicia va a caer sobre él”.

Hechos “gravísimos”, según Carlos Fabra

Por otro lado, Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, ha asegurado que la expansión del bulo del 'caso del Bar España' fue una de las “razones de peso” que forzó su dimisión de los puestos políticos que ostentaba.

Las difamaciones “absolutamente disparatadas” también afectaron a su esposa, que necesitó atención psicológica. “Los hechos fueron gravísimos”, ha agregado.

“Esto me perjudica a mí y a cualquier persona decente”, ha concluido Carlos Fabra, que se ha retratado un “jubilado de 81 años”.

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