Román Rodríguez, secretario nacional de Estrategia, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), considera imprescindible una Europa más unida y fuerte para tratar de afrontar los embates y chantajes de la “extrema derecha trumpista”, así como una reacción en el terreno económico, político y defensivo, según ha señalado la formación este domingo.
En su opinión, esto se podrá lograr “recomponiendo espacios de cooperación internacional que han sido derruidos por los Estados Unidos. Redefiniendo las relaciones económicas y monetarias, así como en materia de defensa y seguridad, al margen del coloso estadounidense, que se ha autoexcluido de un mundo con reglas y leyes. Con más y mejor democracia, desde el desarrollo de políticas que den adecuadas respuestas a los problemas que sufre la gente, ofreciendo alternativas al extremismo ultra y sus políticas reaccionarias y violentas en todos los ámbitos”.
Los hechos confirman, en su opinión, los “más sombríos pronósticos” sobre las consecuencias para el mundo del segundo mandato de Donald Trump. “Su ilegal intervención militar en Venezuela, incluyendo el secuestro del presidente Maduro y su esposa, y sus declaraciones posteriores, son una mezcla de matonismo y lenguaje imperial. EEUU se reserva la opción de atacar con su poderoso ejército cuándo quiera y dónde quiera, así como expresa su derecho de quedarse con los recursos naturales que precise su economía”, subraya Rodríguez.
Recuerda, por otra parte, que la agresión militar contra Caracas y el “presidencial secuestro” se hicieron sin autorización alguna del Congreso de Estados Unidos y saltándose la legalidad internacional. “Y amenazan con repetir en México, Cuba, Colombia, Irán o en la danesa Groenlandia, en este último caso una amenaza que cuestiona la propia existencia de la OTAN”, alerta.
“Por las buenas o por las malas todos deben doblegarse ante el inmenso coloso militar y económico y sus particulares intereses. En la era Trump, ya ha bombardeado sin ninguna cobertura legal a Yemen, Somalia, Irán, Irak, Siria, Sudán y Nigeria. Acabando de facto con Naciones Unidas, de la que, además, se ha retirado de decenas de organizaciones y tratados internacionales, porque ”no sirven a los intereses estadounidenses“, entre ellas los vinculadas a la lucha contra la crisis climática.
Sumisión de las derechas
El secretario nacional de Programas de Nueva Canarias-Bloque Canarista considera lamentable la reacción europea, como lo fue, y lo sigue siendo, respecto al genocidio que se viene perpetrando en Gaza, en la que “Israel, bajo la protección y el patrocinio de EEUU, viene vulnerando grave e impunemente el derecho internacional”. Asimismo, destaca la “sumisa respuesta” de los partidos conservadores europeos, a excepción de la ultraderecha francesa; y, también, “en Canarias, donde el Gobierno de las dos derechas aplaude la intervención militar y el secuestro de Maduro, y no ha expresado su rechazo a una acción que vulnera el derecho internacional, la soberanía de los pueblos y la Carta de las Naciones Unidas”.
Rodríguez indica, asimismo, que quienes desde la política o desde los medios de comunicación han celebrado la agresión militar a Venezuela deberían ser conscientes de que están justificando la implantación de la “ley de la selva”, el fin de cualquier atisbo de legalidad internacional y la imposición del más brutal de los imperialismos, uno en el que “domina la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón”. Y añade que esta es una manera de pensar y de hacer de EEUU y sus aliados en la que la democracia les resulta un “absoluto estorbo” y en la que “es inconcebible que pueda haber aspiraciones de mayor equidad y justicia social, en la que no hay valores éticos ni humanidad, solo pura y dura rapiña”.
Román Rodríguez destaca que el papel de la Unión Europea debería ser clave en momentos tan críticos, “pero ha sido poco contundente ante la flagrante violación de la legalidad internacional llevada a cabo por Estados Unidos y sus amenazas posteriores. También con la subordinación vergonzante en materia arancelaria. Máxime cuando su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, hecha pública el pasado diciembre, incluye entre sus objetivos acabar con la UE. Para sus planes imperialistas resulta un estorbo una Unión fuerte, cohesionada, integrada política y socialmente. La prefiere desarticulada, sin proyecto común y con cada uno de sus estados en manos de sus amigos de la ultraderecha local”.
El problema, concluye, es que “el virus trumpista está bastante extendido y va a dificultar enormemente esa unidad. Y tampoco ayuda la debilidad y falta de compromiso de los socialdemócratas europeos y la ambigüedad, cuando no abierta complicidad con los desmanes estadounidenses, de los partidos conservadores y sus líderes. Resulta más que evidente que el vasallaje no es la respuesta, sino la unidad, la firmeza y los planteamientos alternativos a la imposición imperial de la razón de la fuerza”.