Un colectivo denuncia la destrucción de dos bienes patrimoniales por la creación de una planta industrial en Granadilla
El colectivo de arqueología social Imastanen denuncia, en declaraciones a Canarias Ahora, la destrucción de dos bienes patrimoniales incluidos en el catálogo municipal del Ayuntamiento de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, por un proyecto industrial de placas fotovoltaicas. Se trata de la casa y la era de Los Molinos, que, según remarca el grupo, han quedado ''totalmente destrozados''.
Los miembros del colectivo critican que, más allá del proyecto en sí, el consistorio no haya hecho nada por proteger estos bienes históricos y etnográficos locales que la propia corporación local incluye entre los valores a preservar por su relevancia y que, por tanto, haya priorizado al máximo la iniciativa empresaria privada en un paraje que, significativamente, se conoce como Los Molinos.
Ante lo sucedido, la entidad presentó una denuncia ante el área de Patrimonio Cultural del Cabildo de Tenerife y la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural del Gobierno de Canarias, documentos en los que exigen ''una inspección inmediata, la asunción de responsabilidades y la paralización de cualquier actividad que suponga seguir borrando rastro de nuestro pasado. No permitiremos que el silencio sea cómplice de la desaparición de nuestra historia'', remarcan.
A su juicio, se trata de “un nuevo y gravísimo atentado contra el patrimonio arqueológico de Tenerife”, en este caso transmitido por un vecino a los integrantes de Imastanen. Lo ocurrido resulta “irreversible” porque los bienes “han sido reducidos a escombros bajo las palas del proyecto industrial Yaco”.
Según remarcan, la casa Los Molinos era “una vivienda de arquitectura popular canaria, construida con muros de piedra seca y con una antigüedad anterior al siglo XX. Un inmueble que, pese a su estado de conservación, mantenía su estructura de planta rectangular dividida en cinco espacios, testimonio de nuestro pasado”. Por su parte, “la era de Los Molinos” era “una infraestructura de transformación agrícola esencial para entender la cultura del cereal en el sur de Tenerife, que contaba con un diámetro de 20 metros y conservaba su muro de cerramiento original”.
Para el grupo que lidera Sixto García, “resulta inadmisible y doloroso preguntarse cómo es posible que bienes que cuentan con ficha de protección y registro oficial acaben siendo arrasados por la prevalencia del interés privado”.
El colectivo se queja de que se haya ''ignorado sistemáticamente la presencia de estos valores etnográficos en un terreno de 145.415 metros cuadrados, lo que demuestra una ausencia alarmante de vigilancia por parte del Ayuntamiento de Granadilla''. ''¿Cómo es posible que bienes protegidos y catalogados desaparezcan bajo la maquinaria pesada sin que ninguna alerta administrativa salte a tiempo?'', se preguntan.
En este sentido, recuerdan que, ''en el ejercicio de sus competencias, los ayuntamientos están llamados a ser guardianes de su territorio, y, sin embargo, están permitiendo actuaciones que, en muchos casos, carecen de los permisos adecuados para intervenir sobre el legado protegido o incumplen directamente la normativa de patrimonio cultural''.
''La extracción de piedra y el desmantelamiento de estas estructuras se están realizando, presuntamente, sin la supervisión arqueológica que la ley exige. En la zona afectada, además, existía una gran cantidad de material arqueológico en superficie que, sin embargo, no estaba catalogado'', dicen.
Avisos previos al Ayuntamiento
''A pesar de su importancia y de estar georreferenciados con precisión, las palas mecánicas han arrasado con muros y estructuras de piedra seca para dar paso a la instalación de más de 9.000 módulos fotovoltaicos. Pese a haberse comenzado a picar y extraer piedra en el lugar, en la zona no figura ninguna señalización de lo que allí se está llevando a cabo. En su momento, avisamos a la Policía Local, que elaboró un informe que, a su vez, fue trasladado a la oficina técnica del ayuntamiento, teniendo por tanto este último constancia de los movimientos de tierra en marcha, sin que se nos haya notificado más información al respecto hasta la fecha. Se desconoce quién está ejecutando la primera fase de las obras y qué fin está teniendo el material geológico extraído'', se quejan.
Según subrayan, resulta muy preocupante ''la pasividad de las instituciones y que este modus operandi continúe prevaleciendo sobre el legado cultural del pueblo canario, sacrificando nuestra identidad en favor de infraestructuras privadas. El patrimonio no es una carga ni un obstáculo para el progreso; supone el hilo conductor de nuestra historia. La destrucción de estos muros de piedra seca y de estas eras no es sólo una pérdida material, sino un expolio a la memoria colectiva de Granadilla y de toda Canarias. Estamos asistiendo a un proceso en el que el beneficio económico de empresas privadas se impone sistemáticamente al legado cultural del pueblo canario''.
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