Un paseo por Windsor y Eton desde Londres: alternando con los grandes apellidos del Imperio Británico
Muchas veces hemos dicho que el hotel con alojamiento y desayuno es una opción buena para el bolsillo pero muy malo para la experiencia de viaje. Si nos haces casos saldrás de Londres muy temprano desde la estación de London Waterloo (la línea operada por South Western Railway con salidas desde las 4.19 horas) para llegar hasta la estación de Windsor & Eton Central a la hora de desayunar. Y si eliges esta opción no es mala idea empezar esta excursión de ‘élite’ por el Monty Café (15, St. Leonards Rd) para tomar un verdadero English Breakfast (12,5 libras en 2026) antes de iniciar la intensa visita por los escenarios de la pompa y el boato de la monarquía inglesa. Eso sí, antes de dirigirte hacia las murallas del Castillo de Windsor puedes darte una vuelta por Holy Trinity Garrison Church (Trinity Pl), una de esas joyas del neogótico inglés que servía de capilla a la guarnición de palacio.
La dupla que forman Windsor y Eton (a la que se accede cruzando un puente sobre el Thames) es uno de los símbolos más potentes del sistema social inglés. El palacio de Windsor es uno de los grandes hitos del país. Un símbolo que, como veremos, trasciende a su grandiosidad o la calidad de su arquitectura o las obras de arte que contiene. Hay que pensar que el origen de Windsor se remonta a la conquista normanda de la isla (cuando Guillermo el Conquistador arrasó a los sajones). Se construyó en forma de ‘mota’ en oposición a la Torre de Londres como símbolo de la nueva dinastía: una fortaleza para ‘vigilar’ a la capital. De esta manera se convirtió en la residencia habitual de los reyes y reinas británicas por casi un milenio alternando con el Palacio de Buckingham que es la casa oficial. Windsor es la segunda residencia real más antigua de Europa (sólo superada por los Reales Alcázares de Sevilla) y el castillo habitado más grande del mundo.
Visitar el Castillo de Windsor.- Lo primero que tienes que tener en cuenta es el horario. Los palacios están abiertos de 10.00 a 17.30 horas, aunque las admisiones se cortan a las 16.00. Otra cuestión a tener en cuenta es que no es nada barato. La entrada ronda los 37 euros si se compran con antelación en la página web (casi 42 si se compran en el día). ¿Merece la pena? Sí. Si sólo tienes unos días en Londres es raro que gastes una jornada en viajar hasta Windsor y ‘perder’ todo un día. Pero si la estancia es larga o es tu segunda o tercera visita a la ciudad sí que merece la pena. Si vienes temprano puedes dedicar la mañana al castillo y la tarde a dar un paseo por Eton. Windsor los fines de semana.- Siempre lo hemos dicho. La pasión que los ingleses tienen por su patrimonio y su historia nos da mucha envidia. Durante los fines de semana puedes acceder a multitud de talleres y visitas teatralizadas especialmente diseñadas para el público familiar.
Qué ver en Windsor.- La entrada al complejo se hace a través de unos pabellones de ladrillo situados en St Alban’s Street. Lo más fácil es acceder desde Castle Hill pasando por las murallas y la imponente Puerta de Enrique VIII, una de las huellas más importantes del reinado del polémico rey que separó a Inglaterra de la Iglesia de Roma para casarse y descasarse por la vía de la decapitación. Esta parte de las murallas datan del siglo XV y XVI y fueron la primera de las grandes reformas del palacio a partir de su torre original. Otra opción para llegar hasta la zona de admisión es ir hacia el sur por High Street para ver The Crooked House of Windsor (51, High St), una curiosa casa histórica que está torcida, la sede del Guildhall -Ayuntamiento- (High St) y la bonita Windsor Parish Church of St John the Baptist (High St) antes de tomar St Albans tras ver una estatua dedicada a la memoria de los Guardianes Irlandeses, uno de los cuerpos de élite del Ejército inglés. Y porqué este rodeo: porque el tramo de St Alban’s es precioso: casas de ladrillo rojo y algunas sorpresas como el ábside de St John the Baptist y la Logia Masónica de Windsor (4, Church Ln).
La entrada al Castillo se hace a través de Castle Hill y la primera de las visitas es la vieja Mota de la fortaleza normanda (Round Tower). Esta enorme torre circular se reformó de manera integral en los siglos posteriores a su construcción (XII y XIII) convirtiendo a la primitiva torre de madera con empalizada en un baluarte de piedra con murallas. Aquí puedes ver un museo bastante completo sobre los diferentes momentos del palacio con maquetas chulísimas. La torre sufrió reformas y ampliaciones hasta el siglo XIX cuando se le añadieron los 10 metros superiores. Subir hasta la terraza es una pasada. Desde allí puedes ver el valle del Thames y a lo lejos el Skyline de Londres.
La parte más chula de la visita a Windsor son los Apartamentos de Estado. Aquí te vas a encontrar con una sucesión de galerías, salas y habitaciones de un lujo impresionante. Esta zona del palacio es la que usa la familia real británica cuando está en Windsor. Esta parte del palacio es el resultado del afán de Carlos II por equiparar Windsor al fasto de Versalles. El rey de la Restauración (accedió al trono después de los 11 años de teocracia republicana de Cromwell) dedicó buena parte de su reinado a reformar Windsor inaugurando un periodo de obras que se prolongó desde finales del XVII hasta el XIX. Los lugares más interesantes de esta zona del palacio son St George's Hall, The Grand Reception Room, The Waterloo Chamber (donde se rinde homenaje a los militares que derrotaron a Napoleón) y la The King’s State Bedchamber, dormitorio ceremonial del rey. En los pasillos y salas puedes ver obras maestras del arte universal y una grandiosa colección de artes decorativas. Una casa para muñecas de sangre azul.- la Casa de Muñecas de la Reina María es una de las piezas más curiosas de la colección de Windsor. Esta enorme casa de juguete que consta con electricidad, agua corriente y ascensores fue construida a principios del siglo XX como regalo para María de Teck, esposa de Jorge V. Como curiosidad hay que decir que sus libros fueron escritos por famosos escritores de la época al igual que sus más de 700 acuarelas que decoran habitaciones y pasillos. Puro lujo coetáneo a la miseria de Dickens.
The St George’s Chapell.- Es el último de los grandes espacios que incluye la visita a Windsor. Recibe el nombre de ‘Capilla’ pero puede rivalizar con casi cualquiera de las grandes catedrales europeas. La capilla fue construida en su forma inicial por mandato del rey Eduardo III en el siglo XIV pero fue ampliada en el XV convirtiéndose en uno de los paradigmas del gótico Tudor. La iglesia es otro lienzo de gran contenido simbólico: en el exterior y en el interior. Si te fijas en los pináculos de la fachada puedes ver representaciones de animales que representan a las 14 casas nobiliarias más importantes del país. Y el interior es fastuoso. Aquí están enterrados muchos de los reyes británicos.
Visitar la High Street de Eton.- Para acercarnos hasta Eton hay que cruzar el puente sobre el Río Thames que se encuentra al final de Thames Street (Windsor Bridge). Eton es otro de los símbolos del poderío de las clases altas del Reino Unido. Esta localidad es famosa por su colegio, el más elitista del país. Y no está mal aprovechar la visita a Windsor para cruzar el río y recorrer High Street hasta el famoso College donde estudian los vástagos de la élite británica. En el College puedes ver sus claustros y visitar el entorno de Burning Bush (3, High Street), el complejo de edificios y salones de estilo eduardiano que formaron el núcleo del colegio. Dentro del centro educativo hay varios museos. No los visitamos. Y según podemos leer, el único que más o menos podría merecer la pena es el Museo de Antigüedades (South Meadow ln), con una pequeña colección de objetos arqueológicos destacando una muy buena muestra de piezas egipcias. Otros edificios destacables del campus son sus dos iglesias: la Lower Chapel (Keates Ln) y la Eton College Chapel (dentro del campus central).
The Crown and Cuishon (84, High St, Eton).- Esta antigua posada tiene una historia que se remonta al siglo XVII cuando abrió como posada vinculada al trasiego de viajeros y embajadas que se acercaban al palacio. Y aunque hoy todavía ofrece un par de habitaciones a muy buen precio, el fuerte de este local histórico es su pub tradicional. El local abre a las 12.00 y es un buen lugar para hacer una parada y comer algo acompañado de una buena pinta. Carta típica de pub con algunos platos clásicos como el Fish and Chips o las Wholetail Scampi (langostinos rebozados) y un buen número de platos de cocina rápida. Para una comida al paso en un lugar histórico.
Fotos bajo Licencia CC: Bex Walton; Steven Isaacson; Mauro; Paula Funnell; Danny; Philip N Young; Olivia Mobbs; Fernando Olguin; magda paul
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