Los encantos de Skopie: Desde la ciudad nueva a los orígenes romanos
Si nos sigues desde hace algún tiempo sabrás la predilección que tenemos por Los Balcanes. Esta zona del Este de Europa es una de las encrucijadas de culturas y avatares históricos más increíbles del viejo continente. El listado de lugares por ver es gigantesco e incluye conocidos habituales como la costa croata o la impresionante Eslovenia, con verdaderas sorpresas. En los últimos años, Macedonia se ha incorporado al mercado turístico mundial, aunque aún conserva ese marchamo de destino salvaje donde uno puede hacer un viaje de los de antes (mochila y carretera) a pocas horas de avión de España (la compañía WizzAir conecta el país de manera directa con Madrid y Barcelona). La puerta de entrada a este país ideal para unas vacaciones diferentes de dos o tres semanas es la ciudad de Skopie. Una ciudad que sirve tanto como lugar de llegada y salida para un viaje largo que recurso ‘exótico’ para una escapada urbana. Porque tiene mucho y muy bueno por ver.
Para entender Skopie hay que atender a dos claves: la primera es dónde está y la segunda es quién ha pasado por aquí. Macedonia es un país que sirve de nexo entre la Grecia mediterránea (aunque desde Grecia no se reconoce el nombre del país al entender que no tiene nada que ver con la patria de Alejandro Magno) y las culturas balcánicas y eso se nota en su cultura, su gastronomía, su forma de entender el mundo. Y si atendemos a los avatares históricos que han determinado esta mezcla de culturas hay que irse muy atrás en el tiempo y hablar de culturas como la tracia, la griega, la romana, la bizantina, la eslava y la otomana. Y eso se deja ver en las calles y plazas de una ciudad que es pequeña, pero a la vez es compleja y multicultural.
Pese a que Alejandro nació cerca de la actual Tesalónica y su reino nunca llegó hasta estos territorios, la Plaza de Macedonia, corazón de la capital moderna y de una arquitectura muy elegante, está adornada con una estatua ecuestre gigantesca del mítico conquistador y su inseparable Bucéfalo y un curioso Arco del Triunfo de clara inspiración parisina que recibe el nombre de Puerta Macedonia y conmemora el 20 aniversario de la independencia del país. Este es el lugar ideal para iniciar la exploración de la ciudad que se puede completar en dos días relajados (ver iconos azules en el mapa). Desde aquí parte la principal avenida de la Ciudad Nueva que en un alarde de reafirmación recibe el nombre de Calle Macedonia. En esta arteria peatonal llena de comercios, cafés y restaurantes puedes también encontrar los primeros hitos monumentales e históricos: la Casa Memorial de la Madre Teresa (Calle Macedonia, sn) y la bonita Iglesia de los santos Constantino y Elena, que sorprende por la calidad y la cantidad de las pinturas murales que decoran el interior del templo. No solemos empezar a explorar las ciudades por su parte ‘moderna’. Pero la propia configuración de la capital invita a dar los primeros pasos por aquí. ¿Ir al Museo de Historia de la ciudad? Si vas a estar aquí más de dos días puedes pasarte (es grantis), pero lo único realmente interesante que tienen es una muestra documental de cómo era la capital antes de que fuera prácticamente destruida por un terremoto en 1963.
La Iglesia de San Clemente de Ohrid (Blvd. Partizanski Odredi, 17).- Una maravilla. Macedonia del Norte estuvo integrada en la antigua Yugoslavia entre 1918 y 1992 y participó de los movimientos culturales y artísticos del peculiar socialismo yugoslavo. Desde el punto de vista arquitectónico la creatividad yugoslava fue de las más notables de su tiempo creando un ‘brutalismo’ único que destacó por lo estético de sus creaciones. Uno de los mejores ejemplos en Skopie es la Iglesia de San Clemente de Ohrid que es un maravilloso homenaje a la arquitectura bizantina reinterpretada desde la óptica de esa corriente yugoslava tan peculiar y libre. De camino a este edificio bellísimo puedes pasar por el otro gran icono de esta época en la ciudad: la sede del Correo de Macedonia del Norte (Orce Nikolov, 46).
La desmesura en la ‘rivera de los Museos’.- El río Vadar divide la ciudad en dos. El Puente de Piedra es la pasarela histórica (data del siglo XVI) y uno de los más importantes monumentos de la capital. Lo que antes del terremoto del 63 era la puerta de entrada a los barrios del centro histórico es hoy el epicentro del plan Skopie 2014, un ‘ambicioso’ programa urbanístico que pretendía convertir la ciudad en la capital más moderna y monumental de Los Balcanes. El resultado es curioso, aunque al final te deje con un cierto ‘complejo’ de quiero y no puedo. La zona está articulada en torno a grandes plazas cuajadas de esculturas donde se levantan edificios monumentales gubernamentales y culturales.
El espacio más curioso es la Plaza de la Madre Teresa donde se apelotonan un par de ministerios y las sedes de la Ópera y el Ballet Nacional de Macedonia y la de la Filarmónica de Macedonia. Es un lugar curioso. Como apelotonado. Una muestra de la desmesura del plan urbanístico es la acumulación de puentes singulares en apenas unos centenares de metros que rivalizan con la pasarela histórica. El Puente del Arte de clara inspiración parisina y adornado con estatuas de artistas nacionales y el Puente de la Civilización Macedónica, donde se suceden las efigies de los grandes personajes del pasado del país. Y de fondo las columnatas griegas de los grandes edificios que miran hacia el río. Hay que reconocer que el lugar roza lo kitsch.
Aquí también se concentran la mayor parte de los museos de la ciudad (puedes verlos en el mapa). Nosotros te recomendamos dos: El Museo Arqueológico de Macedonia del Norte, donde se custodia un imponente tesoro de piezas que ponen de manifiesto la compleja historia del país y la Galería Nacional (Boulevard Goce Delchev). Si el Arqueológico destaca por sus colecciones, de la Galería hay que destacar el continente ya que la colección de exhibe en el Hamman de Daut Pasha, un precioso complejo de baños públicos turcos construido en el siglo XV.
Sorprende ver estos pequeños rastros del pasado de Skopie ‘sepultados’ entre la arquitectura grandilocuente del ‘Macedonia Vadar’, que es como se conoce a esta parte de la ciudad que precede al Barrio Otomano. Otra de las joyas supervivientes al terremoto de 1963 es la Iglesia Ortodoxa de San Demetrio (Crvena Skopska Opstina). Por fuera el templo no parece gran cosa: es lo que pasa cuando ‘modernizas’ viejas piedras del siglo XV de origen bizantino con poco tacto y cuidado. Pero por dentro es preciosa y hay que añadir que durante siglos ejerció de catedral del rito ortodoxo en la ciudad.
Un guiño a la historia del país.- Si vas a estar en la ciudad más de dos días hay otros dos museos que merecen la pena verse para profundizar en el complejo siglo XX macedonio. En el Memorial del Holocausto de los judíos de Macedonia (Iljo Vojvoda Br. 2) se rinde homenaje a las más de 7.000 víctimas locales que fueron deportadas a los campos de concentración europea durante la ocupación alemana de Los Balcanes. Otro centro para amantes de la historia reciente es el Museo de la Independencia (Iljo Vojvoda) donde se hace un repaso a los diferentes movimientos de resistencia macedonio a lo largo de los siglos XIX y XX.
Ir hasta Scupi, el campamento romano que dio origen a la ciudad.- Para encontrar los orígenes de Skopie hay que ir río arriba unos kilómetros hasta las ruinas de la vieja Scupi, un campamento romano que poco a poco fue convirtiéndose en una pequeña ciudad que sería cabeza de los territorios de la antigua Dardania. Hoy podemos ver los cimientos de un gran teatro, una basílica, algunas casas y parte de las murallas. La ciudad fue abandonada en torno al siglo V cuando el emperador bizantino Justiniano trasladó la población a su actual ubicación.
Cuatro restaurantes en la zona nueva de Skopie.- Una de las mejores opciones para comer la auténtica cocina tradicional es Skopski Merak (Debarca, 51) con verdaderos buques insignia de la cocina local como la Olla de Barro (carne con verduras) o la ensalada de pimientos asados. Otro lugar tradicional para ir a comer es el Callejón Gjorgji Peshkov, una calleja peatonal adoquinada llena de restaurantes. Aquí reinan el Barik (Gjorgji Peshkov, br.5) y el Cardak (Gjorgji Peshkov, br.2). Una de las cosas que te permite una ciudad como Skopie es poder darte un homenaje de altos vuelos. Y para eso hay que ir a Vodenica-Mulino (Teodosij Gologanov, 69) que para muchos es el mejor restaurante de toda la ciudad.
Fotos bajo Licencia CC: Charlie On Travel; Andrzej Wójtowicz; tomislav medak; Paul Keller; george k. 1981; Dan
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