GUÍA DE LONDRES: Un paseo por Temple, una sorpresa escondida en plena City
Entre el meollo de la City, con Saint Paul como gran centro de referencia, y Trafalgar Square se planta Fleet Street como gran arteria histórica, una calle señorial que se convirtió en uno de los ejes culturales y económicos de la Revolución Industrial. A este lugar se le conoce en la ciudad como la Calle de la Tinta. Al socaire de los grandes centros de poder del Imperio (estamos a apenas diez minutos de Westminster o el Palacio de Buckingham) se instalaron los primeros grandes periódicos del país. A Saint Bride (Fleet Street), una preciosa construcción barroca de finales del siglo XVII que se reconstruyó poco después del gran incendio de 1666, se la conoce como la iglesia de los periodistas. Una iglesia, por cierto, que gracias a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial dejó al descubierto un yacimiento arqueológico del siglo VI que nos lleva al pasado sajón de Londres (Museo de Fleet Street).
Fleet Street es una de esas calles bonitas que te invitan a seguir adelante ante la promesa de lugares como Trafalgar Square o la espectacular estación de Charing Cross, uno de los muchos templos ferroviarios que se encuentran desparramados por toda la geografía londinense. Te hablábamos antes de ese sobrenombre de la Calle de la Tinta. A pocos metros de Saint Bride nos encontramos con las oficinas originales de dos monstruos de la comunicación: la Agencia Reuters (Fleet Street, 85) y The Dayli Telegraph (Fleet Street, 135). Otro emblema de Fleet es el Old Bank of England (Fleet Street, 194), un imponente edificio italianizante de finales del siglo XIX que hoy alberga un pub y que según la tradición literaria popular era uno de los escenarios de las andanzas del sanguinario barbero Sweeney Todd.
Como te decíamos, la espectacularidad de Fleet te impide adentrarte por los callejones que salen de la calle porque siempre hay algo que te invita a seguir adelante: pequeños detalles maravillosos como el Prince Henry's Room (Fleet Street, 17), una de las pocas casas medievales de Londres que no sucumbió a las llamas en 1666, o verdaderas joyas. Un ejemplo de esto que decimos es uno de los caramelos que más nos gustan de Londres. Cada vez que nuestros pies se pierden por la ‘city’, tenemos que pasar frente a Saint Clement Danes (Strand). Esta es la iglesia que ejerce el patronazgo de la Royal Air Force. Pero la razón principal de nuestra debilidad es su deliciosa arquitectura barroca (siglo XVII) y el entorno en el que se encuentra (junto al fastuoso edificio del la Corte Real de Justicia). Pero en Temple hay que callejear. Para, por ejemplo, encontrar el porqué del nombre.
El Grial en Londres.- Hablar de la Orden del Temple es meterse de lleno en una fascinante historia que mezcla a partes iguales mitos y leyendas con realidades. La Iglesia del Temple (Temple) se encuentra en una preciosa plazuela rodeada de edificios de ladrillo rojo. Por fortuna, esta fue otra de las supervivientes del incendio catastrófico de 1666 que asoló la mayor parte de una ciudad eminentemente medieval de casas de trama de madera e iglesias románicas y góticas. El Temple fue la sede de la orden templaria en la ciudad y se construyó en el siglo XII en plena transición entre el Románico y el Gótico. Y por eso y otras cosas es especial. Como su planta circular a imagen y semejanza del Sepulcro de Jerusalén (la zona rectangular conocida como The Chancel -Coro- es posterior). De esta fantástica iglesia destacan sus esculturas funerarias (que representan a monjes guerreros de la orden) y la característica iconografía esotérica templaria.
El lugar se ha convertido en un centro de peregrinación gracias a la novela El Código Da Vinci, que situaba este lugar como una de las piezas clave en la búsqueda del Santo Grial. El templo, en todo caso, es brutal y para nosotros es uno de los diez o doce lugares que hay que ver sí o sí en una visita a Londres. Desde aquí puedes ir hasta el Río Thames a través de Middle Temple, una calle preciosa llena de edificios de ladrillo con pasadizos y soportales que dan a patios tranquilos. Temple se encuentra con el Thames en Temple Gardens, una animada plaza que tiene un par de lugares de interés: el Two Temple Place (Temple Pl, 2) una magnífica mansión victoriana reconvertida en museo de arte y el HMS Wellington (Temple Stairs), un barco que participó en la Segunda Guerra Mundial.
Al norte de Fleet Street.- También hay lugares de interés si caminamos de espaldas al Thames. Gough Square es otro de esos lugares encantadores que quedan ocultos por la monumentalidad de Fleet y que apenas es hollado por los turistas. Esta placita de ladrillo rojo está oculta de las miradas tras un arco. Lo primero que te vas a encontrar es la curiosa estatua de Hodge The Cat. Este gato fue una mascota muy querida de Samuel Jhonson, uno de los más grandes estudiosos de la lengua inglesa. En esta plaza se encuentra la Casa Museo Samuel Jhonson (Gough Square, 17), en un precioso edificio de la época (siglo XVII) que ha sido primorosamente conservado para honrar la memoria de su ilustre propietario.
Otra incursión al norte de Fleet Street que merece la pena se inicia junto a la bonita St Dunstan-in-the-West (Fleet Street, 186). Esta iglesia del siglo XIX es bonita de ver pese a que no tiene el pedigrí histórico de otros edificios de la zona. Eso sí, tiene un detalle que la hace única. El pequeño reloj público que ves en su fachada es del siglo XVII (se mandó a hacer para celebrar que la anterior iglesia medieval había sobrevivido al gran incendio) y fue el primero de toda Inglaterra en tener una aguja minutera. Este reloj aparece en multitud de obras literarias y lo han nombrado desde Charles Dickens a los panfletos sangrientos de Sweeney Todd. Si pasas bajo el Arco de Clifford’s Inn gatehouse accederás a un bonito pasaje que conduce al antiguo hogar de otro de nuestros mitos literarios: nuestra amada y adorada Virginia Wolf (vivió junto a su marido en un edificio de Clifford’s Inn Lane y puedes ver la placa azul que lo celebra).
Fotos bajo Licencia CC: Sheri; David; Martin Pettitt; Stefano Marras; Jocelyn Erskine-Kellie; . Ray in Manila; Matt Brown
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