GUÍA DE TOKIO: El Parque Nacional Kitanomaru y los encantos de Jimbocho, el barrio de las librerías
Muy pocos de los que se dejan caer por este universo maravilloso que es Tokio van más allá de la frontera que impone el magnífico Palacio Imperial para ver lo que queda en el ‘patio trasero’ de este maravilloso conjunto de jardines, bosques, canales, santuarios y pabellones. Al norte de la zona palaciega se abre un pequeño mundo que da acceso a una de las zonas más especiales de la ciudad. La literatura japonesa es difícil de apreciar en un primer acercamiento. Uno se siente abrumado por la omnipresencia de la vergüenza como temática central de las tramas. Pero cuando uno lee a los grandes de las letras niponas y los empieza a comprender los resortes de esta inmensa tradición literaria no puede parar. Una de las novelas tokiotas que más nos gustaron es ‘Días en la librería Morisaki’ de Satoshi Yagisawa.
Esta impresionante novela se desarrolla en el barrio de Jimbocho, un trozo de Tokio al que casi nadie (de fuera) va y que queda a apenas dos pasos de la Puerta de Inui-mon que es algo así como la puerta trasera del Palacio Imperial y el Castillo de Edo. Estamos en pleno centro de Chiyoda. Pero esta puerta ejerce como de frontera de lo que hay que ver y lo que no en esta parte de la capital del Japón. Y lo que hay detrás merece mucho la pena: Jimbocho es el barrio de las librerías. Aquí vas a encontrar más de 150 librerías de todo tipo y editoriales. Este es el barrio universitario de Tokio ya que aquí se fundaron las tres grandes universidades de la capital como la Universidad Meiji, que tiene aquí su sede central y su museo (Surugadai, 1-chōme−1). La abundancia de estudiantes favoreció este impulso editorial que lo ha convertido en el lugar con mayor concentración de librerías del mundo. Pero vayamos por partes. Volvamos a la Puerta de Inui-mon.
La calle Daikancho-Mori pone una cinta de asfalto en esa frontera entre el Palacio Imperial y ese norte cercano al que muy pocos viajeros se acercan. Cruzamos y nos metemos en la fronda del diminuto Parque Nacional Kitanomaru. Este espacio verde cubierto de bosques fue la residencia del poderosísimo clan Tokugawa, la familia feudal que gobernó el país en el periodo Edo, esa época mítica en la que los shogunes mandaban moviendo los hilos de los emperadores convertidos en títeres decorativos. De aquellos tiempos quedan algunos restos preciosos más allá de los fosos inundados, algunas hileras de piedra de las antiguas murallas y los jardines: las puertas de Shimizumon y Tayasu-mon, que datan de los tiempos iniciales del periodo Edo (siglo XVII). Donde antes mandaban los pabellones palaciegos y los pequeños santuarios dedicados a los antepasados de los Tokugawa hoy reina uno de los templos del Japón moderno: el Nippon Budokan (2-3 Kitanomarukōen), el gran centro de artes marciales del país.
El Santuario de Yasukuni (3-chōme-1-1 Kudankita).- Este santuario de la Era Meiji (finales del siglo XIX) es uno de los símbolos más importantes de la época de modernización del país. Tras los siglos de aislamiento del periodo Edo, el nuevo estado se abrió al mundo y se lanzó a la modernización. Y este santuario precioso se construyó para rendir homenaje a las personas que protagonizaron ese proceso de lucha contra los poderes feudales (la guerra Boshin). Yasukuni significa ‘los que traen la paz al país’. Un gran Torii da acceso a este complejo de santuarios en el que se rinde homenaje a los soldados que han muerto en las diferentes guerras del Japón. En el recinto del santuario se encuentra el Museo Yukusan, dedicado a la historia militar del país.
Antes de ir hacia Jimbocho puedes hacer dos visitar previas: la más cercana al santuario Yasukuni es la Casa Kudan (1-chōme-15-9 Kudankita). Esta fue la residencia de los Yamaguchi, una familia de propietarios agrícolas que fue uno de los grandes apoyos del emperador Meiji para la apertura y modernización del país. Uno de los hijos de la familia estudió en Estados Unidos y fruto de su experiencia se edificó esta casa de principios del XIX que fusiona el estilo tradicional japones con el Art Decó. Es una maravilla. Otro secreto de la zona es el Santuario Tsukudo (1-chōme-14-21 Kudankita) un pequeño templo rodeado de rascacielos que merce la pena verse.
Y, por fin, Jimbocho.- La arteria principal que articula la vida del barrio de las librerías es la Avenida de Yasukuni-Dori donde se apelotonan las librerías para todos los gustos: algunas, incluso, especializadas en lenguas extranjeras como Kitazawa Shoten (Kanda Jinbōchō, 2-chōme−5 2F), Komiyama Shoten (Kanda Jinbōchō, 1-chōme−7), especializada en artes visuales y con un catálogo impresionante de álbumes fotográficos o la sorprendente Italia Shobo (Kanda Jinbōchō, 2-chōme−2 3-3) donde puedes encontrar tres grandes secciones: la Dante (libros en italiano), la Camoes (portugués) y la Cervantes (español). Pero lo mejor es dejarse llevar por el excepcional diseño editorial japonés más allá del idioma y bucear en alguna de las muchas librerías de segunda mano donde puedes encontrar joyas en varios idiomas y muchísima iconografía japonesa o papelerías exquisitas como Bumpodo (1-chōme-21-1 Kanda Jinbōchō). Un imperdible para amantes del arte japonés es Yamada (Kanda Jinbōchō, 1-chōme−8 2-3) donde puedes comprar verdaderos ukiyo-e (los celebérrimos grabados japoneses elaborados con planchas de madera) por precios inferiores a los 100 euros. Es un lugar apasionante que te dejará la cuenta corriente sudando.
En torno a la cultura bibliófila del barrio ha florecido un ambiente cultural único con una gran cantidad de cafés temáticos, lugares donde escuchar música en directo (desde Jazz hasta Tango) y hasta un alojamiento dedicado en exclusiva al libro: Book Hotel (2-chōme-5-13 Kanda Jinbōchō), donde todas y cada una de las habitaciones está dedicada al mundo del libro. Un lugar que nos pareció mágico es el Book Bar Lilliput (2-chōme-5-3 Kanda Jinbōchō), un pequeño espacio donde poder comer o tomar una copa rodeado de libros y litografías. Otro lugar ideal para comer es Tempura Hachimaki (1-chōme-19 Kanda Jinbōchō), un lugar especializado en las exquisitas frituras japonesas de pescados, verduras y mariscos. Más que recomendable.
Fotos bajo Licencia CC: Guilhem Vellut; Ari Helminen; perke; Real Estate Japan; Masato OHTA; Patrick Rasenberg
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