Pequeña Guía de la región del Ariege: castillos cátaros y ríos subterráneos en el Pirineo Francés
A los pies de las alturas más notables de Los Pirineos se encuentra la región francesa del Ariege. A vuelo de pájaro, la bonita ciudad de Foix que ejerce de capital de esta comarca histórica, está a apenas 85 kilómetros del Pico Aneto y, por carretera, hay que conducir 84 kilómetros desde Puigcedrá, la capital de nuestra adorada Cerdanya. Entramos a uno de los departamentos más espectaculares y, curiosamente, menos conocido del sur francés. Las formas suaves que toman Los Pirineos a este lado de la frontera se traducen en colinas cubiertas de bosques milenarios que son una herencia directa de los últimos hielos de la glaciación: aquí nos encontramos grandes abetales a apenas 300 metros sobre el nivel del mar.
Un escenario de frontera que ha sido un trasiego de gentes e ideas a lo largo de la historia y aún más atrás. Aquí nos vamos a encontrar una de las mejores muestras de arte rupestre franco cantábrico, pueblos que hunden sus raíces en los tiempos anteriores a la conquista de Julio César, viejos claustros románicos y castillos íntimamente ligados a la revolución teológica de los Cátaros. Todo esto y mucho más. En esta pequeña guía te mostramos sólo lo más importante, porque Argiere es un lugar digno para pasar quince días o tres semanas de vagabundeo.
Qué ver en Foix, una de las capitales del catarismo.- La historia de Foix está íntimamente ligada a la idea de resistencia. Desde su origen, este condado surgido de repartos de tierra pertenecientes a Carcasona se refugió en sus montañas y quebradas para hacer frente a los grandes poderes de su tiempo: el papado y la monarquía. Este fue uno de los últimos baluartes del catarismo, ese movimiento que pregonaba la igualdad de los sexos y la renuncia a los placeres carnales. Y también uno de los últimos feudos en caer en manos del poder absoluto de París... Cuando el propio conde de Foix fue nombrado Rey.
Y en ambos sucesos el escenario principal de los acontecimientos el imponente Castillo de Foix (Place du Palais de Justice), uno de los mejores de la zona. Esta fortaleza aupada sobre una peña es un ejemplo notable de la arquitectura militar de los siglos XIII y XIV. La fortaleza está en un estado de conservación óptima y la visita sirve para explorar su historia con el Condado de Foix y los cátaros como principales ejes del discurso. La exposición de máquinas de guerra funcionales es brutal y nos gustó mucho el juego de escape que te sumerge en los tiempos de la ‘herejía’ cátara a través de la búsqueda de un tesoro. Cuando los museos están tan bien montados da gusto.
A los pies del castillo se apelotona la vieja ciudad medieval de Foix, una maraña de callejones, pequeñas plazas y terrazas sobre el abismo que forman los ríos l’Ariege y L’Arget. En Foix hay grandes monumentos de piedra, pero lo que más nos gustó es la gran cantidad de viejas casas de trama de madera que aún pueden verse en sus calles y que nos llevan a los siglos de gloria de una villa que tuvo una gran influencia en la historia de Francia y la vecina España. De entre los callejones surgen grandes conjuntos monumentales como el que se forman en la Plaza de Saint Volusien, donde se pueden ver los otros dos grandes hitos históricos de la ciudad: el Gran Salón del Mercado y la Basílica de Saint Volusien, un templo del siglo XII construido en un sobrio estilo gótico que sorprende por la anchura de su única nave interior. Digna de verse. Junto a la iglesia puedes ver otro de los edificios emblemáticos de la ciudad: la Casa de las Cariátides (Rue de la Préfecture, 1), una curiosa casona del siglo XVII adornada con detalles clásicos (columnas y las propias cariátides).
Más allá del centro histórico, el otro punto de interés de Foix se articula en torno a la Avenida de Villote, que sirve de nexo entre la ciudad vieja y la nueva. Aquí te vas a encontrar lugares de interés como el Mercado de Los Granos (Imp. des Potiers, 3) y el acceso a la Calle Bouycheres, desde donde puedes ver las mejores vistas de la ciudad desde la ribera del Ariege.
Otros puntos de interés en Foix
Las Forjas de los Pirineos (Avenida de París, 18).- Este parque cultural recrea una aldea pirenaica a caballo entre los siglos XIX y XX mostrando el día a día de aquella época en la región antes de que los adelantos tecnológicos de la industrialización alcanzaran la zona. El museo cuenta con una colección de más de 5.000 objetos que recrean los viejos oficios y la vida cotidiana de aquellos tiempos. La pieza maestra del lugar es una forja de hierro movida mediante batanes hidráulicos construida en el siglo XV donde cada día se trabaja el hierro para mostrar a los visitantes como se construían las herramientas. Es el único taller metalúrgico medieval que aún sigue en funcionamiento en toda Francia. Es un lugar bastante interesante. Más si vas con niños.
Subir hasta el Prat d'Albis (Acceso Ruta D-421).- Una inmersión en la ‘alta montaña’ a pocos kilómetros del centro de Foix. Este lugar es reconocido en toda Francia por ser uno de los fines de etapa tradicionales del Tour y por sus condiciones para el parapente. Para el viajero es una buena oportunidad para atravesar bosques de abetos y dar un paseo por bonitos prados alpinos con vistas imponentes sobre la Cordillera de Los Pirineos. El lugar, que es el escenario de los últimos pastores trashumantes de la zona, es famoso por sus buitres y quebrantahuesos.
Los imprescindibles de la región del Argiere
El Parque Natural Regional de los Pirineos del Argiere (Acceso D-1117).- Este parque natural es especial por la gran variedad de ambientes pirenaicos que atesora abarcando una amplitud de altitud que va desde los 300 a los 2.838 metros sobre el nivel del mar del Mont Valier. Para una visita con prisas hay que tener en cuenta los siguientes lugares:
Río Subterráneo de Labouiche (Acceso D-1): Uno de los lugares más extrañamente bellos y fascinantes de toda la región. Estamos ante uno de los ríos subterráneos visitables más largos de Europa. Labouiche es un impresionante sistema de galerías de origen kárstico donde el agua ha creado imponentes salas cuajadas de estalactitas y estalagmitas. Lo más imponente de la excursión es poder recorrer buena parte de la gruta en barca. Una experiencia muy bonita.
La Cueva de Mas d'Azil (Acceso D-119).- Es una de las grandes atracciones naturales de la región. Esta impresionante cueva kárstica atravesada por un río tiene la particularidad de haber servido de paso a los seres humanos y a los animales desde tiempos inmemoriales. Hasta el punto de que los restos prehistóricos conviven con una carretera en uso que sirve para llegar a la población de Mas d’Azil, donde hay un curioso Museo de la Prehistoria (Pl. de l'Église, 11) donde puedes ver objetos hallados en la cueva y los restos de un gran mamut. SI llegas hasta aquí aprovecha para visitar la Iglesia de Saint Etienne que hunde sus raíces en el siglo VII y merece verse.
El Bosque Real de Sainte-Croix-Volvestre: Esta reliquia es un sobreviviente de los últimos momentos del último periodo glacial. Un bosque de abetos de más de 100 hectáreas que tiene la particularidad de ser el más bajo de su especie en toda Europa. Este bosque cubría las faldas de buena parte de la cordillera en la región, pero sufrió una intensa presión a causa de la calidad de su madera para la construcción naval. Hoy puedes recorrer lo que queda en un par de senderos habilitados. En el pueblo de Sainte-Croix-Volvestre hay un curioso museo dedicado al trabajo del vidrio.
El Claustro Románico de Saint-Lizier (Acceso D-117).- En el entorno del Parque Natural de Los Pirineos nos encontramos con el precioso pueblo de Saint-Lizier con una pequeña trama urbana llena de viejas casas de piedra y grandes sorpresas. La más notable es la Catedral de Saint Lizier (Place del Église, 3), una maravillosa construcción románica del siglo XI que cuenta con uno de los claustros más bonitos de la vertiente norte de los Pirineos. En el interior del templo pueden verse algunos elementos arquitectónicos galorromanos. Este pueblo pequeño tuvo una edad dorada durante la Edad Media y contó con sede obispal y otra catedral. Estamos hablando de Nuestra Señora de la Seda (La Ville) una maravilla del siglo XII que es adyacente al Palacio Episcopal de Saint Lizier y que cuenta con bonitos frescos románicos. Junto a esta segunda catedral puedes ver las murallas que rodeaban la villa y que son de origen romano. Este pueblo es una pasada.
El Oriente de Argiere
La Cueva de Niaux (Acceso Ruta D8 desde Tarascon).- El llamado Salón Negro de esta cueva caliza situada muy cerca de la frontera con España es uno de los lugares más importantes del arte paleolítico en toda Europa. Aquí puedes ver una representación maravillosa de la pintura rupestre franco cantábrico con la particularidad del uso exclusivo de carbón lo que convierte a este lugar en un sitio especial. En cuanto a las temáticas son las clásicas del estilo franco cantábrico: bisontes, caballos, cabras montesas, ciervos… En cuanto a la cronología estamos hablando de artistas que dejaron aquí esta impresionante muestra de ingenio y habilidad hace más de 13.000 años. Muy cerca de la cueva puedes visitar el Museo Pirenaico (Rte du Montcalm, 2) donde hay una ecléctica colección de objetos antropológicos que sirven para entender la relación de las gentes del lugar con su espacio.
El Castillo de Montsegur, el último refugio de los Cátaros.- La peña del Pog es una fortaleza natural con muros de piedra casi verticales que se eleva 1.207 metros sobre el nivel del mar que por sí sola es una fortaleza casi inexpugnable. El castillo se construyó a principios del siglo XIII en plena ‘Cruzada Albigense’, la guerra contra los cátaros que asoló el sur de Francia entre 1207 y 1244. El Castillo se convirtió en uno de los grandes símbolos del catarismo que tuvo aquí uno de sus últimos focos de resistencia. El castillo está semiderruido, pero su interés histórico amerita la visita. En el pueblo de Montsegur hay un coqueto museo arqueológico (Rue de Village, 32) que alberga una colección de objetos relacionados con el castillo y los asedios que acabaron con los últimos cátaros del lugar.
Un paseo por Mirapoix (Acceso D-119).- El pequeño pueblo medieval de Mirapoix es otro de esos milagros habituales en esta zona del país. El gran edificio de la población es la Catedral de Saint Maurice (Rue Maréchal Clauzel), una imponente catedral gótica del siglo XIII que fue sede obispal hasta el siglo XVIII. El edificio es precioso y fue uno de los escenarios de la ‘herejía’ cátara. Otro lugar imponente del pueblo es la Plaza des Couverts, una de las pocas plazas porticadas del país que ha conservado su estructura original de madera. Aquí puedes ver uno de los conjuntos de casas de trama de madera (siglos XIV y XV) más interesantes y mejor conservados de todo el país. Este pueblo es una joya de la arquitectura medieval.
Fotos bajo Licencia CC: jordidroj; Mike Gifford; Alain; Emma; Elena Giglia; gasdub; Anna; Bernard Blanc; Stijn Nieuwendijk; Felix; Rebecca W
0