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Los bomberos de Aragón, bajo mínimos: “Somos los primeros que pueden perder la vida, pero los últimos en cobrar”

Los bomberos participaron en una manifestación en Jaca el pasado 23 de agosto para reclamar más medios y personal para la prevención y extinción y un cambio en el modelo de gestión del medio rural.

Candela Canales

30 de agosto de 2026 21:58 h

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Dos bomberos en un parque que, según los turnos y las necesidades del servicio, debería contar con cuatro o cinco efectivos. Es una situación que denuncian a lo largo y ancho de Aragón los efectivos de las tres diputaciones provinciales y del servicio de INFOAR. La falta de personal es el principal problema que señalan los trabajadores, junto a las deficientes condiciones de algunos parques y bases desde los que tienen que salir a atender emergencias.

La situación ha cobrado especial relevancia este mes de agosto, después de que un bombero de la Diputación Provincial de Zaragoza muriera durante las labores de extinción de un incendio en Calatorao. Un día después, sus compañeros se concentraron ante la sede de la institución para rendirle homenaje y reclamar mejoras en las condiciones en las que trabaja el servicio provincial. La protesta se produjo además mientras los bomberos forestales de SARGA mantenían su primera semana de huelga indefinida, iniciada el 18 de agosto para reclamar más personal, medios y el desarrollo de la ley de bomberos forestales aprobada en 2024.

Los dos conflictos son distintos y las competencias también lo son, pero las reclamaciones son similares. En Zaragoza, los bomberos denuncian que hay parques con dos o cuatro efectivos cuando para determinadas intervenciones serían necesarios seis o siete. En Huesca, hablan de parques en los que solo hay dos trabajadores de guardia y calculan que necesitan 30 bomberos más. En Teruel, denuncian que no se alcanza de forma habitual el mínimo de 19 efectivos diarios fijado por la propia Diputación. Y en INFOAR, los sindicatos reclaman 352 efectivos más para empezar a evitar las jornadas de más de 20 horas.

“Lo más sangrante es la falta de personal”, explica Diego González, de CGT Huesca. En algunos parques, asegura, hay únicamente dos bomberos de guardia, una dotación que considera insuficiente para formar un equipo de emergencia y afrontar con garantías actuaciones como la movilización de un herido en un accidente. “Hacen falta mínimo cuatro, muchas veces estamos dos”.

Bomberos de la DPH trabajando en un accidente

En Zaragoza, Eduardo Aznar, de CGT, asegura que los sindicatos llevan años reclamando mejoras en el número de efectivos, la seguridad, las condiciones de trabajo, los vehículos y los parques. “Llevamos 12 años con esta corporación en los que no ha habido ninguna mejora”, sostiene. La situación ha llegado incluso a los tribunales: los sindicatos presentaron denuncias ante Inspección de Trabajo y llevaron a juicio el incumplimiento de la legislación de riesgos laborales. Según Aznar, los trabajadores obtuvieron una resolución favorable y posteriormente se realizó una evaluación de algunas de las situaciones denunciadas, pero las medidas propuestas no se han aplicado. “Tenemos 4.000 páginas y medidas y no se ha implementado ninguna”, afirma.

Una de las principales reivindicaciones es precisamente la dotación de los parques. Aznar explica que para intervenir con seguridad en un incendio de vivienda consideran necesarios seis o siete bomberos, mientras que hay parques que funcionan con entre dos y cuatro. La posición de la Diputación, según relata, es que esos cuatro efectivos pueden comenzar a trabajar y que posteriormente llegarán otros dos para completar la dotación. “Mientras no haya vidas en riesgo”, expone, la instrucción es que los bomberos trabajen sin entrar en el edificio y esperen a contar con más efectivos; cuando hay vidas en riesgo, sin embargo, “no tenemos que esperar porque es nuestra obligación”.

El problema, añade, es que la plantilla arrastra numerosas vacantes. Los mínimos con los que trabaja el servicio son 27 personas al día y, a medida que se acumulan vacantes y bajas, esa cifra va disminuyendo. Según Aznar, desde 2021 se han ido cubriendo esos huecos mediante horas extra y excedentes de jornada de los propios trabajadores. La plantilla actual es de 167 personas y los sindicatos calculan que serían necesarias 190 para cubrir el servicio. Cifran en un millón de euros lo que llegó a pagar la Diputación en un año por horas extraordinarias.

En Teruel, el operativo diario pasó de 12 a 19 bomberos después de que la Diputación modificara su reglamento, algo que el presidente de la institución, Joaquín Juste, considera una mejora importante de esta legislatura. Los sindicatos, sin embargo, denuncian que esos 19 efectivos no se alcanzan de forma habitual. Según los datos que aportan, en 2025 no se llegó a ese mínimo el 70% de los días. También denuncian que el 67% de las plazas de mando no están cubiertas de forma definitiva y que existe una elevada temporalidad.

En Huesca, Gonzalo Aguado, bombero de la Diputación y delegado sindical de CSIF, calcula que hacen falta unos 42 efectivos más para poder cubrir los turnos con seguridad: “Aun así, sólo estaríamos en los mínimos indispensables, el servicio seguiría sin estar espongeneizado para soportar eventos extraordinarios ni eventuales”

En algunos parques, explica, solo hay dos bomberos de guardia cuando deberían ser tres o cuatro. “La primera manera de cubrir una baja no es la hora extra, es no tener la ausencia. La normalidad de funcionar bajo mínimos ha sido siempre la norma de la administración”, afirma. Considera que las horas extra se han convertido en horas estructurales que, “sumadas a la precariedad salarial controlan al personal”, pero no pueden ser la solución. “Hacemos horas extra, sí, no es la solución ni la primera medida”, la primera medida sería planificar correctamente el calendario, sostiene.

Los datos registrados por los propios trabajadores de la Diputación de Huesca en los ocho parques muestran que la dotación real estuvo de media entre un 23% y un 28% por debajo de la nominal durante mayo, junio y julio. En mayo hubo una media de 24,26 efectivos frente a los 32 previstos; en junio fueron 23,03 y en julio, 24,77. En julio, además, se registraron 42 turnos sin oficial al mando, frente a los 34 que hubo en mayo y los 33 de junio. Uno de los casos más llamativos es Villanueva. El parque tiene una dotación nominal de cuatro efectivos, pero no alcanzó esa cifra ningún día de mayo ni de julio y solo lo hizo un día de junio. En julio, trabajó con una media de 2,48 efectivos y acumuló 13 turnos sin oficial de guardia.

Para Aguado, la falta de personal no es solo un problema de organización, sino una cuestión directamente relacionada con la seguridad. “La plantilla es la solución a la fatiga, al cansancio, a los riesgos”, defiende. En su opinión, contar con efectivos suficientes permite organizar las intervenciones de forma más segura y evitar que el servicio dependa de que los trabajadores prolonguen su jornada para cubrir los huecos. La misma preocupación aparece en la cobertura territorial. Aguado denuncia que la distribución de los parques no siempre responde a criterios técnicos y recuerda que la normativa autonómica establece unos tiempos de respuesta que, según sostiene, no se cumplen en todos los puntos de la provincia. “La ley del fuego dice que se atenderán en 35 minutos, hay pueblos a más de una hora”, afirma. A su juicio, abrir o reforzar determinados parques mientras otros municipios quedan alejados no garantiza una cobertura adecuada del territorio.

Cierre de parques al dejar de hacer horas extra

En Zaragoza, los cuatro sindicatos —CSIF, CCOO, UGT y CGT— han decidido dejar de hacer horas extra para que se vea cuál es la capacidad real del operativo sin ese refuerzo. La medida puede provocar el cierre o reagrupamiento de parques cuando no haya efectivos suficientes. Daroca o Calatayud, explica Aznar, ya han estado cerrados en determinados momentos. “Estamos muy cansados de salvar la papeleta”, señala.

La decisión se tomó después de la muerte de su compañero durante el incendio de Calatorao. Aznar señala que en aquella intervención coincidieron varios de los problemas que llevan tiempo denunciando: “Había poca gente, no había vehículo de agua, el de la zona estaba en el taller, con falta de personal y de material”. Los cuatro sindicatos se han unido para reclamar medidas sobre personal y medios y han sido citados por la Diputación para abordar estas cuestiones. “A raíz de la muerte del compañero no nos vale negociar, queremos soluciones ya”, resume.

Operativo de la DPZ durante el incendio de Calatorao

Durante la concentración celebrada ante la sede de la DPZ, Luis Sánchez, bombero destinado en el parque de Calatayud, también puso el foco en la falta de efectivos. “Tendríamos que estar en los parques seis bomberos y estamos cuatro. En algunos casos estamos dos”, señaló. Explicó además que durante el incendio de Alpartir fue necesario llamar a entre 12 y 14 compañeros que estaban fuera de servicio.

Este jueves, los representantes sindicales se reunieron con la Diputación. El encuentro, según CCOO, fue “una tomadura de pelo”. La DPZ ha puesto sobre la mesa una propuesta para ampliar la plantilla del SPEI, redistribuir los efectivos entre los parques y revisar el actual sistema de guardias de 24 horas. La institución plantea tres posibles modelos de organización, con plantillas de entre 222 y 223 plazas frente a las 163 actuales, además de cambios en las jornadas para mejorar la seguridad y reducir, en determinados casos, la necesidad de esperar a refuerzos de otros parques.

Sin embargo, desde el sindicato consideran que el aumento planteado es “a todas luces insuficiente” y lamentan que la propuesta “no aborde otros problemas que afectan al servicio, como la renovación y mejora de los vehículos, la adecuación de los parques de bomberos y la mejora de las condiciones de trabajo”. “Estos aspectos los dejan abiertos para más adelante, pero no creemos en la palabra de esta Administración y de esta corporación porque sabemos que incumple sus compromisos de manera sistemática”, ha afirmado el representante sindical.

Ante la falta de acuerdo, los representantes sindicales y de la plantilla se levantaron de la mesa. Las medidas de presión previstas se mantienen, entre ellas el cumplimiento estricto de la jornada laboral. Los sindicatos y los trabajadores han acordado, además, trabajar conjuntamente en una propuesta alternativa y consensuada que será presentada en la próxima reunión.

Naves que no están preparadas y vehículos sin mantenimiento

En Huesca, Diego González asegura que algunos parques “no son de bomberos, son naves acondicionadas”. En Sabiñánigo, explica, los equipos de protección individual están almacenados en contenedores y existe una única salida para toda la flota. En Villanueva, denuncia, “ni siquiera tienen agua corriente”.

En Zaragoza, Aznar asegura que hay parques que incumplen la normativa de seguridad laboral y de higiene. Los bomberos trabajan con contaminantes y necesitan zonas de descontaminación y espacios limpios para cambiarse, pero, según denuncia, “eso es inexistente”. También asegura que hay parques sin extintores reglamentarios. “Nos dicen que somos bomberos para apagarlo”, cuenta, pero recuerda que en las instalaciones también puede haber personal de limpieza o mantenimiento que no tiene esa formación y puede quedarse solo en el parque.

A las condiciones de los parques se suma la antigüedad de los vehículos. Aznar habla de una flota con vehículos de más de 30 años y denuncia problemas de mantenimiento. “Hace poco un compañero se quedó sin frenos, a otro un neumático le explotó en la autovía”, explica. A su juicio, “la inseguridad a nivel material es alta” y en ocasiones se obliga a utilizar vehículos que, según sostiene, “no pasarían una ITV”.

Aguado también pone el foco en la seguridad durante los desplazamientos. Cuestiona que un bombero pueda tener que desplazarse solo con un vehículo pesado por las carreteras del Pirineo para transportar agua. “No se puede ir solo, que no hacemos algo normal, irte por los montes con un vehículo de 18 toneladas”, sostiene. La falta de personal, explica, hace que en ocasiones haya que repartir entre muy pocos trabajadores la conducción de varios vehículos y las tareas propias de una intervención. Es habitual que en una emergencia cada bombero conduzca un vehículo, explica: “Si hay que intervenir con Bomba Rural Pesada, con Autoescala y a veces con Nodriza o ligero o vehículo especial, habitualmente nos faltan bomberos para llevar todos los vehículos que se necesitan”.

En Teruel, entre las reivindicaciones de los trabajadores figuran también la renovación de la flota, mejoras en los protocolos de seguridad y descontaminación y un segundo equipo de protección individual. Los sindicatos denuncian además problemas con la equipación de algunos trabajadores recién incorporados.

Bomberos DPT

En INFOAR, las denuncias son también sobre las condiciones básicas de las bases. Carlos Martínez, delegado de OSTA y presidente del comité de empresa de SARGA, asegura que existen centros “sin luz, sin agua, sin sanitarios, gente teniendo que hacer sus necesidades en la calle”. Rubén García Arévalo, delegado de CGT y bombero forestal de la brigada helitransportada de Brea, reclama bases con “urinarios, con agua caliente” y unas condiciones adecuadas para afrontar las jornadas de trabajo.

Huelga indefinida en INFOAR

La falta de personal se traduce además en jornadas más largas y descansos más cortos en el operativo forestal. Lourdes Muñoz, delegada de UGT y bombera forestal de la brigada R-36, explica que una jornada puede comenzar con la activación durante el horario ordinario y continuar con el desplazamiento, las doce horas de extinción y el regreso. En muchas ocasiones, asegura, el conjunto supera las 20 horas y puede llegar a las 24. “El problema ya no es tanto las horas que tenga que estar, sino los descansos que hay entre medias que son insuficientes”.

La denuncia de los forestales ha desembocado en una huelga indefinida que comenzó el 18 de agosto. La movilización cuenta con unos servicios mínimos del 100%, por lo que los efectivos continúan trabajando en los incendios y en el resto de emergencias mientras mantienen sus reivindicaciones. La protesta ha coincidido con el final del incendio de Riglos, en un verano marcado por la virulencia del fuego en toda la comunidad. “Estamos dando todos el 100% como siempre, a pesar de que ya estamos extenuados y cansados”, explicaba Muñoz durante una de las concentraciones.

Protesta de los bomberos forestales a las puertas del Gobierno de Aragón

Las reivindicaciones de los bomberos forestales también estuvieron presentes el pasado sábado en Jaca, donde unas 6.000 personas, según los convocantes, participaron en una manifestación por el futuro del medio rural aragonés. La marcha, convocada por el Movimiento por la Dignidad de la Montaña, cargó contra la gestión de los incendios de este verano y reclamó responsabilidades políticas, además de respaldar expresamente la huelga indefinida de los bomberos forestales. Los convocantes reclamaron más trabajadores forestales, medios adecuados y financiación para la prevención, bajo la idea de que “los incendios se apagan en invierno”.

Carlos Martínez cifra en 352 los efectivos adicionales necesarios para empezar a evitar estas jornadas. “Las carencias que tiene el operativo son por la falta de inversión. Hacen falta medios, materiales y medios humanos”, sostiene. Los trabajadores reclaman también que se haga efectivo el reconocimiento de su categoría profesional, pendiente de desarrollo tras la aprobación de la ley de bomberos forestales de 2024.

Rubén García Arévalo relaciona las jornadas prolongadas con el riesgo de accidentes. “Al final la vocación es la que nos lleva a pensar más en el incendio que incluso en la huelga”, afirma. Los trabajadores aseguran que, en ocasiones, compañeros que están libres acuden para cubrir relevos y evitar que el operativo quede todavía más reducido. La huelga, insisten, no ha surgido únicamente por la situación de este verano. Las reclamaciones sobre falta de inversión, medios y personal vienen de años atrás. “Esto no viene de este año”, ha señalado García Arévalo. Para los trabajadores, aumentar las plantillas permitiría además reforzar durante el invierno los trabajos de prevención y limpieza de montes y mejorar la respuesta ante otras emergencias en el medio rural.

Las administraciones responden con refuerzos y nuevas propuestas

En Teruel, el presidente de la Diputación, Joaquín Juste, defiende el aumento del operativo diario de 12 a 19 efectivos. La institución reconoce que no siempre se alcanza esa cifra y atribuye las dificultades a la falta de candidatos disponibles. La Diputación plantea recurrir a bolsas anteriores y al INAEM para cubrir las necesidades más urgentes.

En INFOAR, el consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, ha pedido esperar a septiembre para abordar las negociaciones y ha defendido que los trabajadores ya cuentan con contratos de doce meses. También ha anunciado que los próximos presupuestos contemplarán partidas importantes para mejorar las condiciones laborales, las bases y los medios del operativo. “Hay que mejorar sus condiciones laborales, sus bases, sus medios”, ha señalado.

Desde la Diputación Provincial de Huesca no han respondido de momento a las preguntas planteadas por este medio sobre las denuncias de los trabajadores y la situación de sus respectivos servicios.

Las cifras no son comparables entre los cuatro servicios y cada administración tiene sus propias competencias y problemas. Pero las reclamaciones que llegan desde los parques y bases de las tres provincias y desde INFOAR vuelven una y otra vez sobre las mismas cuestiones: falta de personal, jornadas que se alargan para cubrir los huecos y medios e instalaciones que los trabajadores consideran insuficientes. Tras la muerte del bombero de la Diputación Provincial de Zaragoza, Aguado reclama además que las intervenciones no se den por buenas simplemente porque el resultado final no haya sido peor. “Hay que ver cómo hacerlo mejor, de forma más rápida y más segura”, plantea.

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