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Murcia, la otra puerta de entrada de la inmigración: ¿qué está pasando realmente en sus costas?

Un agente de la Benemérita vigila la costa.

Gloria Piñero

29 de agosto de 2026 21:46 h

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El pasado 19 de agosto, a la hora del aperitivo, los bañistas de Cala del Barco, una encantadora y concurrida calita semiurbana situada junto a La Manga Club, en Cartagena, asistieron atónitos a una escena que hasta hace poco habría resultado difícil de imaginar en una playa del litoral murciano. Antonia estaba allí: “Primero me asustó el ruido, pensé que eran motos [acuáticas] y me acerqué a la orilla para advertir a mis nietos que salieran del agua. Lo que menos me iba a imaginar es lo que apareció en la playa”. Una embarcación de grandes dimensiones, equipada con cuatro motores fueraborda, se aproximó a la orilla y decenas de personas comenzaron a saltar de ella. Los patrones, con el rostro cubierto, no esperaron a desembarcar a todos: dieron media vuelta y desaparecieron mar adentro.

Eran 62 personas: 45 hombres adultos, dos mujeres y 15 menores varones, presumiblemente todos de nacionalidad argelina. Algunos bañistas abandonaron la cala y otros, como Antonia, se quedaron y avisaron al 112. Los vídeos grabados por testigos y que se han viralizado en las redes sociales muestran el desconcierto provocado por una llegada que se produjo a plena luz del día.

No fue un episodio aislado. Tres días después, otra lancha rápida dejó a cerca de medio centenar de personas en Punta Negra, nuevamente en el término municipal de Cartagena. Igual que en el suceso de Cala del Barco, los bañistas contemplaron cómo los migrantes eran abandonados en tierra mientras la embarcación regresaba al mar. Algunos fueron encontrados después por la Guardia Civil deambulando por las zonas montañosas próximas.

Y el 26 de agosto volvió a ocurrir. Esta vez fueron alrededor de 50-67 personas las que llegaron a primera hora de la mañana a la Cala de los Dentoles, en pleno Parque Regional de Calblanque. Un agente medioambiental presenció el desembarco y alertó a Emergencias. La Guardia Civil había seguido la trayectoria de la embarcación y desplegó posteriormente un dispositivo para localizar a sus ocupantes. Era el tercer desembarco de características similares en apenas una semana, al que se ha unido una cuarta llegada este sábado también en Calblanque, con al menos 57 personas.

Evolución de las mafias: de la patera convencional a la 'patera-taxi'

La costa murciana forma parte desde hace años de la denominada ruta argelina del Mediterráneo occidental. Un corredor que conecta las costas de Argelia con Almería, Murcia, Alicante y, cada vez con mayor intensidad, Baleares.

Pero la transformación más relevante no es solamente geográfica. Es también tecnológica y empresarial. Las organizaciones criminales han ido sustituyendo las pequeñas embarcaciones tradicionales por lanchas neumáticas o semirrígidas de gran potencia, capaces de realizar la travesía en pocas horas. Son las conocidas como 'pateras-taxi': el patrón realiza el trayecto, desembarca a los pasajeros a plena luz del día en calas turísticas y regresa con la embarcación para volver a utilizarla. De esta manera, las mafias conservan el activo más valioso de la operación y multiplican los viajes.

Desembarco de una patera-taxi en la Cala de los Dentoles, en Cartagena, este miércoles. CARM

Una operación conjunta de la Policía Nacional y la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA) desarrollada en agosto de 2026, ha permitido comprobar hasta qué punto las mafias se han profesionalizado. La organización que ha sido desarticulada utilizaba embarcaciones de alta velocidad para transportar droga desde España hacia Argelia y, en el viaje de vuelta, introducir migrantes en la costa de la Región de Murcia a cambio de cantidades que oscilaban entre 6.000 y 10.000 euros por viajero.

La investigación descubrió embarcaciones ocultas y modificadas para dificultar su identificación, cambios de nombre y matrícula y un sistema de abastecimiento de combustible en alta mar conocido como 'petaqueo'.

El cambio de ruta también responde a una lógica conocida en el control migratorio: cuando aumenta la presión policial en un corredor, las redes buscan otro. Fuentes especializadas han señalado a elDiario.es Región de Murcia que el refuerzo de la vigilancia en determinados puntos de la costa argelina y española ha desplazado parte de la actividad hacia otros destinos, entre ellos Murcia y Baleares. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha advertido incluso de un posible “efecto globo” relacionado con la presión migratoria en Ceuta, que podría favorecer otras rutas del Mediterráneo occidental.

2026: un año de llegadas constantes a las costas de la Región

No existe un balance público único, actualizado día a día, que permita reconstruir con absoluta precisión todas las pateras que han llegado a la Región a lo largo de este 2026. La propia discusión política se ha visto condicionada por la diferencia entre los datos que maneja la Delegación del Gobierno y las estimaciones de organizaciones sindicales y del Gobierno regional.

Infografía sobre los principales puntos de llegada de pateras a las costas de la Región de Murcia. GLORIA PIÑERO

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) situaba en 112 las embarcaciones registradas en la Región hasta el 26 de agosto, prácticamente todas en el litoral de Cartagena, y aseguraba que el número de personas duplicaba el del mismo periodo de 2025. El Gobierno regional, por su parte, manejaba una estimación superior a 2.000 personas llegadas por vía marítima durante los ocho primeros meses del año, aunque reconocía expresamente que no eran datos oficiales.

La Delegación del Gobierno rechaza, sin embargo, la idea de una situación “descontrolada” y recuerda que en episodios anteriores se registraron oleadas mucho mayores. Como ejemplo, aludió a noviembre de 2017, cuando en un solo día las autoridades interceptaron y rescataron cerca de la costa murciana a 519 personas a bordo de 49 pateras, según los datos del entonces delegado del Gobierno en la región, Francisco Bernabé, que calificó los hechos de “ataque sin precedentes”. La cronología conocida de 2026 permite, no obstante, observar una presión sostenida.

¿Puede detectar la Guardia Civil las 'pateras-taxi'?

En la Región de Murcia está operativo el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), una red tecnológica operada por la Guardia Civil para vigilar las fronteras marítimas, controlar la inmigración y frenar el narcotráfico. Sus radares de largo alcance permiten detectar embarcaciones sospechosas y seguir su trayectoria. De hecho, en el desembarco del 22 de agosto en la Cala de los Dentoles, la Delegación del Gobierno aseguró que el SIVE detectó previamente la lancha y permitió seguirla hasta la costa.

El problema aparece cuando la embarcación ya está en las proximidades de tierra. Las nuevas 'pateras-taxi' utilizan hasta cuatro motores fueraborda de enorme potencia que, conjuntamente, pueden alcanzar los 2.000 caballos, según los portavoces de la AUGC. Frente a esa capacidad, las organizaciones profesionales de guardias civiles denuncian su falta de medios. Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) ha denunciado recientemente que solo una de las cuatro embarcaciones asignadas al Servicio Marítimo estaba operativa durante los últimos desembarcos en las costas murcianas, al tiempo que reclama más personal y medios —concretamente, 700 agentes adicionales en la Región— para luchar contra las mafias que trafican con personas y drogas.

La patrullera «Río Tordera» se ha incorporado a la Guardia Civil de Cartagena tras su llegada desde Barcelona. ARCHIVO

En respuesta a estas críticas, el delegado del Gobierno en la Región, Francisco Lucas, ha recordado que desde el 13 de agosto opera en aguas murcianas, con carácter exclusivo, un buque de altura de la Guardia Civil integrado en la Operación Spain 2026 de Frontex, al que se suma desde el pasado domingo una Patrullera Media de Navegación Sostenida desplazada desde Barcelona y, desde este viernes, la recuperación de la embarcación semirrígida S-40 que se encontraba en revisión. Lucas sostiene que estos refuerzos mejoran la capacidad de detección temprana, vigilancia e interceptación, pero también resultan esenciales para las operaciones de rescate, ya que las redes de tráfico de personas, cuando perciben que van a ser interceptadas, pueden arrojar al mar a los ocupantes más vulnerables.

El choque político: cuatro discursos sobre la misma costa

El Partido Popular ha convertido las llegadas de agosto en una denuncia frontal contra la gestión del Gobierno central. El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras (PP), ha endurecido en los últimos días su discurso y reclama ahora que el Ejecutivo de Pedro Sánchez active “todos los medios necesarios, incluidos los militares”, para reforzar la vigilancia de las costas y ejercer un efecto disuasorio frente a las embarcaciones rápidas utilizadas por las mafias. López Miras sostiene que ya no se trata de las tradicionales pateras, sino de “narcolanchas” de hasta 1.400 caballos de potencia, tripuladas por encapuchados que, según denuncia, llegan “con total impunidad” a las playas murcianas.

El presidente regional acusa al Gobierno central de “pasividad e inacción”, habla de un “descontrol total” y advierte de que la situación “no deja de agravarse día a día”. Además del despliegue extraordinario de medios militares, ha reclamado un refuerzo urgente de la Guardia Civil, mayores recursos tecnológicos para detectar y seguir las embarcaciones en tiempo real y una mayor implicación de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).

El presidente de la Región de Murcia Fernando López Miras (d) y el delegado del Gobierno Francisco Lucas han recrudecido su enfrentamiento a costa de la llegada de las últimas pateras a la costa murciana. DELEGACIÓN DEL GOBIERNO Y EFE - MARCIAL GUILLÉN

La portavoz regional del PP, Miriam Guardiola, también ha reclamado la dimisión del delegado del Gobierno en Murcia al considerar que existe una incapacidad para controlar las llegadas y evitar que Murcia se convierta en una “puerta de entrada de las mafias”.

Lucas, por su parte, defiende que el Ejecutivo central está reforzando los medios disponibles en la Región y niega que exista una situación de “avalancha” u “oleada de pateras”. Además, acusa a López Miras de ofrecer una visión “distorsionada e interesada” de la situación y de utilizar políticamente un asunto que, a su juicio, requiere “compromisos serios” y coordinación entre administraciones. De hecho, Lucas ha tendido la mano al presidente autonómico para celebrar un encuentro que permita abordar de manera conjunta la respuesta ante la inmigración ilegal, petición que desde el PP han rechazado alegando que Lucas “se ha equivocado de puerta”, mientras le emplazaban “a llamar a la del ministro del Interior”.

En la línea de Francisco Lucas, el PSOE sostiene que la respuesta policial está funcionando y acusa al PP de utilizar la inmigración para generar “miedo, descontrol e inseguridad” y “alimentar discursos racistas”. La portavoz socialista Isabel Gadea ha destacado que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuentan actualmente con las mayores plantillas de su historia

Vox adopta el discurso más duro. Su portavoz en la Asamblea Regional, Rubén Martínez Alpañez, ha reclamado más medios marítimos, la expulsión de quienes hayan entrado irregularmente y ha descrito las llegadas como una “invasión” y un supuesto “acto de guerra híbrida”.

En el caso de Podemos-Izquierda Unida, la coalición ha puesto el foco principalmente en los menores. La portavoz de Podemos, María Marín, ha acusado al Gobierno regional de no asumir adecuadamente sus obligaciones legales de acogida y ha defendido que la atención a los menores extranjeros no acompañados debe abordarse desde los derechos humanos y no como una cuestión de confrontación política. Por eso, ha reclamado al Ejecutivo autonómico que cumpla la legislación de extranjería y asuma su responsabilidad en la acogida.

¿Las costas de la Región frente a una nueva realidad?

Las operaciones policiales de junio y agosto en las costas murcianas ofrecen pruebas sólidas de la profesionalización de organizaciones criminales capaces de utilizar “embarcaciones rápidas, potentes y reutilizables, con logística de combustible, comunicaciones y vínculos con el narcotráfico”, tal y como advierten el Gobierno regional, los sindicatos policiales y colectivos del mar como la Cofradía de Pescadores de Cartagena, cuyo patrón mayor, Bartolomé Navarro, ha sido de los primeros en advertir de la “audacia y sofisticación” de estas redes criminales tras presenciar el abordaje de una lancha rápida a un pesquero en alta mar.

Es decir, las mafias están apostando por menos improvisación y más velocidad: lanchas potentes, pasajeros transportados como mercancía, desembarcos rápidos, abandono de los ocupantes y regreso inmediato de los patrones. En ocasiones, además, la misma infraestructura sirve para transportar droga en sentido contrario. Y eso plantea una pregunta mucho más compleja que “¿cuántos inmigrantes han llegado?”.

Porque, en esa batalla, la inmigración irregular es solo una parte del problema. La otra —y probablemente la más importante desde el punto de vista de la seguridad— es el crecimiento de unas redes criminales transnacionales que han convertido el Mediterráneo en una autopista para personas en situación irregular y drogas. Ahí, el Departamento de Seguridad Nacional (DNS), un órgano de asesoramiento político y técnico al servicio de la Presidencia del Gobierno y de los máximos órganos estatales en materia de seguridad, advierte en sus informes de que la Región de Murcia ya es uno de los puntos calientes de la costa mediterránea para el asentamiento de las mafias.

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