La Guardia Civil desmantela una red criminal de 'petaqueo' que abastecía combustible a pateras en Murcia y Almería
La Guardia Civil ha desarticulado en el municipio murciano de Águilas y el almeriense de Huércal-Overa un grupo delictivo especializado en el conocido como ‘petaqueo’, el suministro clandestino de combustible a embarcaciones utilizadas para el transporte irregular de personas desde el norte de África hasta el litoral español.
Los guardias civiles han detenido o investigado a los 18 integrantes del grupo delictivo como presuntos autores de los delitos de pertenencia a grupo criminal, favorecimiento de la inmigración irregular y transporte y almacenamiento de sustancias explosivas.
Especialistas en Policía Judicial de la Guardia Civil abrieron la operación el pasado verano, tras detectar una ‘guardería’ de combustible al aire libre en la costa aguileña, junto con una embarcación que estaba siendo abastecida tras haber desembarcado inmigrantes de forma clandestina.
En total, se han incautado más de 5.000 litros de gasolina, ocho turismos y furgonetas, cinco embarcaciones, una moto de agua, un arma corta modificada para efectuar fuego real y munición.
Una red organizada para sostener el tráfico ilegal de personas
De acuerdo con la Guardia Civil, la red había convertido a Murcia y Almeria, provincias consideradas previamente de difícil acceso, en auténticos puntos logísticos para garantizar la llegada y el retorno de embarcaciones implicadas en el tráfico de personas.
La organización criminal ahora desmantelada almacenaba y distribuía grandes cantidades de combustible y, además, desplegaba una amplia y compleja infraestructura de seguridad para asegurar el éxito de su actividad delictiva.
Los investigadores documentaron múltiples operaciones nocturnas en las que los implicados realizaban, presuntamente, trasvases de combustible entre embarcaciones o desde tierra, actuando con rapidez y precisión para evitar ser detectados. La red ahora desmantelada realizaba labores de contra vigilancia en puntos estratégicos del litoral, con individuos encargados de alertar sobre la presencia policial.
Los guardias civiles, durante la operación, han vinculado directamente la actividad de esta organización criminal con múltiples desembarcos de inmigrantes en situación irregular en distintas zonas de costa del sureste español.
“Estas travesías se realizaban en condiciones extremadamente peligrosas, sin medidas de seguridad y con embarcaciones sobrecargadas, lo que expone a sus ocupantes a un riesgo constante de naufragio”, ha detallado la Guardia Civil.
El pasado mes de marzo, la Guardia Civil culminó otra operación desarrollada también por los mismos hechos delictivos, en la que se desarticuló un grupo delictivo asentado en Águilas e integrado por cuatro personas, que resultaron detenidas como presuntas autoras de los delitos de pertenencia a grupo criminal, favorecimiento de la inmigración irregular, transporte y almacenamiento de sustancias explosivas y hurto de vehículo, y al que se le incautaron 3.000 litros de gasolina, tres vehículos, varios teléfonos móviles y dinero en efectivo.
Colaboración con la Policía Local de Águilas
Con esta operación, en la que se ha contado con la colaboración de la Policía Local de Águilas, la Guardia Civil ha desarticulado el entramado que daba soporte a estas embarcaciones. En los tres registros domiciliarios practicados en Águilas se le ha intervenido gran cantidad de material logístico. Los guardias civiles han localizado y detenido o investigado a los 18 miembros de la organización criminal tanto en la Región de Murcia –14 en Águilas– como en la provincia de Almería –4 en Huércal Overa–, entre ellos sus cabecillas.
‘Petaqueo’
Se trata de una práctica que forma parte del aparato logístico de las redes de tráfico de personas y de narcotráfico. La función de los ‘petaqueros’ es suministrar carburante, generalmente gasolina, a embarcaciones utilizadas para el tráfico de drogas o de personas, como narco lanchas y pateras taxi.
Los grupos criminales que se dedican ‘petaqueo’ inician la actividad delictiva con la adquisición de grandes cantidades de carburante, que es almacenado en garrafas de gran volumen, denominadas petacas. Posteriormente, el carburante se pone a disposición de las redes de narcotráfico o de tráfico de personas tanto en línea de costa como en el mar a millas de la orilla, a través de embarcaciones que hacen la función de gasolineras flotantes.
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