El segundo juicio en Argentina por la muerte de Maradona trata de enmendar el escándalo del primer intento
“Un modo de respetar la figura de Diego Armando Maradona sería dejar que la justicia haga su trabajo”. Con estas palabras, su amigo personal Fernando Signorini ha intentado marcar distancia frente a las opiniones vertidas en los medios desde que, el pasado 14 de abril, comenzara el segundo juicio por la muerte del astro argentino tras la anulación del primer proceso. El nuevo proceso está previsto que dure alrededor de tres meses.
¿Quién decidía sobre la salud de Maradona? ¿Quién programó la internación domiciliaria? Estos interrogantes sobrevuelan el tribunal donde siete profesionales de la salud están siendo juzgados bajo la acusación de homicidio simple con dolo eventual. De acuerdo a la junta médica que analizó el caso, su muerte podría haberse evitado si hubiese sido tratado en una clínica.
Maradona, “el Diez”, falleció a los 60 años el 25 de noviembre de 2020 a causa de una crisis cardiorrespiratoria y un edema pulmonar. Su deceso ocurrió tras varias horas de agonía en una casa alquilada en Tigre, donde se recuperaba de una neurocirugía desde el 11 de noviembre.
“Parecía un globo”, el crudo relato
“Estaba muy edematizado, con la cara y los miembros hinchados; su abdomen era globuloso. Parecía un globo”, describió este jueves ante el tribunal el médico Juan Carlos Pinto, quien arribó en la ambulancia aquel fatídico día, según reprodujo el periodista Martín Raschinsky a la agencia AFP.
Durante la audiencia en el juzgado de San Isidro, se exhibieron fotografías y un video de 17 minutos filmado por la policía científica. Las imágenes mostraban la habitación y el cuerpo sin vida del campeón mundial de 1986, con signos evidentes de un deterioro físico. El crudo relato de Pinto y la exposición del material visual provocaron el llanto de Gianinna Maradona, una de las hijas del ídolo presente en la sala.
El escándalo: el primer juicio
El primer proceso judicial se anuló luego de que se dieran a conocer imágenes de Julieta Makintach, una de los tres jueces del tribunal, como protagonista de un documental que se estaba grabando en secreto sobre el mismo proceso del cual formaba parte. Tras el escándalo, Makintach fue destituída. Los jueces ahora a cargo del caso son Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Los acusados
El tribunal juzga a médicos, psiquiatras y enfermeros bajo la figura de dolo eventual, lo que implica que, presuntamente, los acusados eran conscientes de que sus omisiones o acciones podían derivar en la muerte del paciente.
La Fiscalía calificó al equipo médico de “grupo de improvisados” que estaban al tanto del historial de diagnóticos de salud de Maradona “y lo abandonaron a su muerte”. El cuadro era complejo: cirrosis, corazón agrandado, deterioro neurológico, adicción al alcohol y a los psicofármacos.
Los principales acusados son: Leopoldo Luque, neurocirujano, señalado como el médico de cabecera de Maradona; la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz. También están imputados el enfermero Ricardo Almirón, encargado de controlar los signos vitales del exjugador, y los médicos Pedro Di Spagna y Nancy Forlini que, junto al enfermero Mariano Perroni, habían sido designados por las empresas de salud Swiss Medical y Medidom para coordinar la atención de Maradona. Todos sosstienen su inocencia. Se enfrentan a penas de entre 8 y 25 años de prisión.
“Diego hubiera exigido justicia”
Fernando Signorini, quien fuera preparador físico de Maradona entre 1983 y 1994, se muestra categórico al ser consultado por elDiario.es: “Prefiero aislarme y dejar que la Justicia actúe sin influencias externas. Todo el mundo ha tomado posición por influjo de los medios; ya han condenado a algunos o absuelto a otros”. Para él, la clave es la objetividad: “Diego hubiera exigido justicia”.
El neurocirujgano Luque negó haber manipulado a las hijas del astro y aseguró este jueves: “Los enfermeros no me reportaban a mi. Yo no participaba del tratamiento médico. No era el dueño de la salud de Diego como dicen”. Gianinna Maradona declaró el pasado martes en el juicio y afirmó que Luque la había manipulado de manera “absoluta y horrible” para convencer a ella y a sus hermanas de tratar a Maradona por fuera de una institución médica tras la cirugía.
Luque habló por cuarta vez en el segundo juicio y destacó que Maradona “nunca aceptó un ingreso en una clínica psiquiátrica” —ni siquiera una internación domiciliaria— y aseguró que el paciente “no era fácil de lidiar, y sus familiares tampoco”, reportó la agencia EFE.
Durante el primer juicio, numerosos testigos y materiales probatorios habían constatado que Luque oficiaba de médico de cabecera de Maradona, algo que, sin embargo, su defensa ha intentado negar en este nuevo proceso.
Durante la audiencia también se reprodujo un mensaje de audio enviado por la médica de empresa de salud Swiss Medical, Nancy Forlini, a la psiquiatra Agustina Cosachov, ambas imputadas, que decía: “Eso lo debería ver Luque, que es el médico tratante de él. Digamos que todo lo que es medicación y seguimiento básico lo veían ustedes, eso es lo que se firmó”.
Policías y médicos que declararon este jueves señalaron que la casa y la habitación donde Maradona debía pasar su convalecencia no se veía adecuada para esa tarea. “No había desfibrilador, oxígeno, nada. Dentro de la habitación no había elementos para decir que el paciente estaba en internación domiciliaria”, remarcó Pinto, quien firmó el certificado de defunción.
“Lo vi como una habitación normal, no como un lugar de tratamiento de una persona. Como una habitación de mi casa”, dijo el subcomisario Lucas Farias, uno de los policías que acudieron al lugar aquel 25 de noviembre. Estas declaraciones que apuntan a que el lugar no estaba en condiciones, van en línea con el testimonio de Gianinna, quien dijo que ella y sus hermanos aceptaron la internación domiciliaria luego de que el equipo médico la presentara como la mejor alternativa tras la cirugía a la que su padre fue sometido el 3 de noviembre de 2020, durante la pandemia de Covid.
Este segundo juicio que investiga las circunstancias de la muerte de Maradona contará con unos 120 testigos y, a razón de dos audiencias por semana (martes y jueves), se espera que se prolongue al menos hasta julio.
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