Con horno pero igual de sabrosas: la receta alternativa y más saludable para disfrutar de las clásicas rosquillas de anís
Las rosquillas de anís son uno de los dulces más populares de la gastronomía española, con una tradición muy arraigada en determinadas fechas como la Semana Santa, el Carnaval o las fiestas de San Isidro. Pueden ser 'tontas', al natural sin cobertura, 'listas', con una capa de glaseado, 'francesas', con almendras, o las de 'Santa Clara', cubiertas de merengue seco. Se trata de unos roscos de elaboración muy simple, con ingredientes muy básicos (harina, huevo, aceite de oliva y anís). Un ejemplo de cómo la sencillez muchas veces brilla por sí sola en la cocina.
Aunque en la época de la Antigua Roma ya se consumían dulces similares en forma de pequeñas bolas de masa fritas y Plinio el Viejo (I a.C.) dejó constancia en sus escritos, Naturalis Historia, del consumo de anís con un uso digestivo y medicinal, fueron los árabes los que más influyeron en el concepto de la actual rosquilla. Fueron ellos quienes consolidaron el uso de algunas especias y semillas como el anís o el sésamo en la repostería, y también quienes empezaron a hacer unas frituras más elaboradas de los dulces. Hay que esperar, sin embargo, hasta el Libro de Arte de Cozina, de 1607, de Domingo Hernández de Maceras, para leer las primeras recetas de rosquillas y masas similares.
Elaboradas tradicionalmente con harina refinada, azúcar y fritura de aceite, no son un postre especialmente saludable; aunque, como todo, eso no significa que no se pueda disfrutar de las rosquillas de forma ocasional –como en las Fiestas de San Isidro– sin echar por la borda una dieta saludable y equilibrada. Es cierto que si las preparamos en casa, podemos hacerlas al horno, con lo que reducimos significativamente la cantidad que tienen de grasa, al prescindir de la fritura. Aun así, continúan siendo un dulce con un elevado aporte calórico.
Si las rosquillas son tu perdición y no quieres prescindir de darte este capricho de vez en cuando, estás de enhorabuena. En los últimos años, gracias a una mayor conciencia sobre el bienestar y la alimentación, están ganando protagonismo los postres saludables y con perfiles nutricionales más interesantes. La introducción en la repostería de harinas integrales, edulcorantes naturales o frutas y frutos secos para endulzar, nos permiten sucumbir al placer intrínseco en los dulces sin renunciar a una alimentación saludable.
Sabor clásico, receta más ligera
Si alguna vez has hecho rosquillas en casa ya sabrás que la base son los huevos, la harina, el azúcar, la ralladura de limón y el anís, en licor o en grano. Una vez formadas, tienen que pasar por una fritura en abundante aceite. Al salir del 'baño', se suelen espolvorear con más azúcar, aunque eso es al gusto. En esta receta te vamos a proponer una alternativa con la que conseguirás unas apetitosas rosquillas, pero más ligeras y saludables que las clásicas, para que puedas llevártelas a la boca con menos remordimientos. Anota los ingredientes para hacer rosquillas para unas seis personas:
- Un par de huevos grandes, mejor de gallinas camperas
- 60 gramos de eritritol o azúcar de coco
- 125 gramos de yogur natural, puede ser griego (para sustituir el aceite de oliva suave)
- Un par de cucharadas soperas de anís o de esencia de anís (sin alcohol)
- La ralladura de un limón (evita la parte blanca del interior de la piel, que amarga)
- 250 gramos de harina integral de espelta o de avena
- Un sobre de levadura química
- Un poco de sal, solo una pizca
Al utilizar menos aceite y azúcares, hacerlas al horno e incorporar las harinas integrales obtendremos un resultado mucho más ligero y con menos grasas. Anota el paso a paso de esta receta para preparar en casa y disfrutar de una rica merienda en familia o con amigos:
- Batimos los ingredientes húmedos. Lo primero que vamos a hacer es batir los huevos en un bol junto al eritritol o el azúcar de coco, lo que hayas escogido. La mezcla tiene que quedar espumosa. Con este paso ayudaremos a que las rosquillas tengan una textura suave y esponjosa.
- Añadimos los aromatizantes. Para continuar con la receta, vamos a añadir al bol los ingredientes que le van a dar el sabor y el aroma a las rosquillas: el yogur natural, el anís y la ralladura de limón. Batimos todo de nuevo hasta que se hayan integrado los ingredientes de forma homogénea.
- Ahora, los ingredientes secos. Seguidamente, añadimos la harina que hayamos escogido poco a poco, podemos tamizarla. También incorporamos la levadura y la sal y removemos bien con una cuchara o directamente con las manos hasta que quede una masa manejable. No debe quedar líquida.
- Toca reposo. Tapamos la masa con un trapo y dejamos reposar unos 15 minutos para que absorba bien los aromas y mejore la textura.
- Vamos a formar las rosquillas. Tras el reposado, podemos formar nuestras rosquillas. Enharina ligeramente tus manos y ve tomando porciones pequeñas de masa. Forma con ellas un cilindro y une ambos extremos para hacer las rosquillas. Intenta que tengan todas un tamaño similar para que sea más sencillo y uniforme el horneado.
- Directas al horno. Colócalas con algo de separación entre ellas en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y hornea a 180ºC durante unos 10 o 15 minutos. Vigila el proceso, estarán listas cuando las veas doradas por fuera. Si usas freidora de aire, puedes cocinarlas a 160ºC durante unos 10 o 12 minutos.
- El toque final. Es opcional, pero si lo deseas puedes espolvorear por encima de las rosquillas un poco de azúcar de coco o de canela. Eso sí, no olvides enfriarlas antes. Déjalas sobre la rejilla del horno hasta que se atemperen evitando que se humedezcan por la parte inferior. Una vez listas, ya puedes disfrutar de esta versión más saludable pero igualmente deliciosa de las rosquillas de anís.
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