Para una carne, una pizza o una ensalada: cómo preparar aceite de chile, el toque picante que revitalizará todas tus comidas
El aceite de chile es todo un clásico de la gastronomía china, el condimento perfecto para los amantes del picante. Se trata de un poderoso aliado para rematar cualquier receta, gracias a su sabor poco intrusivo que ensalza al conjunto del plato. Esto supone que se le pueda añadir a casi todo, desde una carne, una ensalada o incluso una pizza. Se trata de un gran condimento de mesa y un aliado para rescatar cualquier plato soso. Aunque los ingredientes más básicos para preparar este manjar son el aceite y los copos de chile, se trata de una elaboración bastante flexible, a la que se le añaden múltiples especias para volverla más aromática y deliciosa. Es muy fácil de preparar en casa y aguantará meses en tu despensa.
Por si fuera poco, los ingredientes necesarios para su elaboración son bastante fáciles de encontrar en cualquier comercio generalista. La única especia que puede entrañar cierta dificultad a la hora de encontrarla es la pimienta de Sichuan, que aporta al conjunto un picor de hormigueo, casi entumecedor en el paladar, además de un ligero sabor y aroma cítricos. Por suerte, cada vez es más fácil de localizar en cualquier especiero. De no localizarla, siempre puedes sustituirlo por otra mezcla de pimientas, aunque deberás tener en cuenta que el resultado será con toda probabilidad menos picante y que el peso de la elaboración la tendrá que asumir el chile.
Este aceite se puede consumir de múltiples formas, en función de si lo concebimos como una salsa, un ingrediente o un condimento. Como salsa, puedes extraer el aceite picante de su superficie, perfecto para regar ingredientes que solo necesitan un picante adicional. Como ingrediente, una cucharada puede ser el remate perfecto a cualquier salteado, empleando los trocitos de chile del fondo, que aportarán un toque ligeramente crujiente a cualquier receta. Y, para rematar, puede ser un condimento ideal para enmendar cualquier elaboración a última hora.
Cómo preparar aceite de chile
Al tratarse de una receta tradicional, no existe un libro de estilo sobre como preparar esta receta, y su único requisito esencial es que el aceite se infusione en copos de chile. El resto queda bajo el criterio de quien la elabore, por lo que te recomendamos que no dudes en experimentar con distintas especias e ingredientes para enriquecer este aceite.
Si buscas un aceite aromático, añade especias como el anís estrellado o la canela. Si quieres usar el aceite de chile como un ingrediente o condimento de mesa, incorpórale cacahuetes enteros, jengibre o pimiento picado. También puedes simplemente aprovechar las especias que tengas en casa, te aseguramos que el resultado será igual de delicioso.
Para un enfoque más clásico, te recomendamos que te decantes por los siguientes ingredientes:
- Un vaso de copos de chile
- Tres cucharadas de pimienta de Sichuan: como hemos comentado, puedes utilizar otro tipo de mezcla de pimientas
- Dos cucharadas de semillas de cilantro
- De tres a cinco estrellas de anís, según lo aromático que quieras este aceite
- Cinco semillas de cardamomo
- De una a dos ramas de canela
- Tres hojas laurel
- Dos o tres dientes de ajo (opcional)
- Un vaso y medio de aceite de girasol
En teoría, es posible infusionar el chile con aceite de oliva, pero debes saber que el resultado tendrá un sabor fuerte, que puede llegar a opacar el perfil gustativo de las especias que utilices. El aceite de girasol actúa como un lienzo en blanco, perfecto para asimilar el aroma y los matices de los ingredientes que le añadas.
Necesitarás utensilios de cocina metálicos y termorresistentes para parte del proceso de elaboración del aceite. Esto se debe a que tendrás que infusionar el aceite a alta temperatura con los copos de chile. Deberás hacerte con un bol metálico, aunque de no tenerlo, puedes utilizar una olla pequeña. Respecto al colador, es vital que sea de metal, resistente a altas temperaturas. Para preparar el aceite de chile, solo tendrás que seguir estos pasos:
- En una sartén a fuego medio tuesta ligeramente los granos de pimienta, las semillas de cilantro, el anís estrellado, el cardamomo, la rama de canela y el laurel. Remueve el conjunto para que no se queme y hasta que todas las especias desprendan su aroma característico. Tras esto, retira la sartén del fuego.
- Lava los ajos y aplástalos sin retirarles la piel. Resérvalos.
- Vierte las especias y los ajos en un cazo con el aceite. Sube la temperatura poco a poco, con fuego suave hasta que aparezcan en el aceite burbujas de pequeño tamaño. Mantén la temperatura durante unos quince minutos .aproximadamente, y retira los ajos pasado ese tiempo, ya que se habrán tostado. Tras esto, continúa cocinando el aceite otro cuarto de hora, sin perder nunca la vista del fogón.
- Mientras, prepara un bol metálico o una cazuela grande con los copos de chile en el fondo. Sobre él, coloca un colador.
- Sube un poco la temperatura del aceite, hasta que las burbujas aumenten ligeramente de tamaño. Después, apaga el fuego.
- Vierte con mucho cuidado el aceite sobre el colador. Verás que el aceite se expandirá y comenzará a burbujear al entrar en contacto con los copos de chile. Retira las especias que han quedado en el colador y mueve el aceite con una cuchara de madera, con el finde de que llegue a todos los copos de chile. Deja que enfríe a temperatura ambiente.
- Tras esto, preserva el aceite en tarros de cristal.
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