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Un padre busca al policía que agredió a su hijo en las celebraciones del Mundial y le ha hecho perder un testículo

Momento de la agresión del agente al joven la noche del pasado 14 de julio.

Guillermo Hormigo

Madrid —
24 de julio de 2026 22:46 h

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La primera vez que Joaquín vio a España conquistar un Mundial, sus dos hijos gemelos tenían apenas cinco años. “Eran muy pequeñitos”, recuerda. Por aquel entonces, en 2010, pensó que era muy probable que aquello jamás se repitiese. Pero sucedió. En su casa, sin embargo, la final del pasado domingo se vivió con pesar. “Apenas lo celebramos. Fue una pena”. Unos días antes, la noche del martes 14 de julio, uno de sus hijos sufrió una brutal agresión policial mientras celebraba el triunfo de España ante Francia en las semis. Fue en los alrededores de la plaza de Colón, donde estaba instalada una de las pantallas gigantes para seguir el partido en las calles de Madrid. Fruto de esa actuación del agente, el joven de 21 años ha perdido un testículo.

“Estamos buscando testigos y más vídeos. Fue un hombre de algo más de 1,80, con complexión fuerte y barba. Es importante destacarlo para encontrar al autor y que algo así no se repita”, recalca en su conversación con Somos Madrid. Lo hace después de narrar con indignación todo lo acontecido esta última semana, aunque “más relajado y más tranquilo” que en sus primeras intervenciones televisivas sobre el tema. “Me pilló en Italia, lejos de casa. Cuando le pasan cosas así a los tuyos y no estás cerca la intranquilidad y el dolor son todavía mayores”, explica. Ya de regreso a Madrid y con su hijo fuera de peligro más allá de la extirpación, ha podido serenarse, aunque no su ímpetu por “hacer Justicia”.

“No entiendo que la policía se líe a porrazos de una forma salvaje. Los médicos nos dijeron que cuando se recibe un golpe de este tipo suele provocar un dolor intenso, pero para que llegar al estado de necrosis que obligó a quitárselo es muy inhabitual. Tuvo que ser un golpe tremendo”, cuenta Joaquín. A raíz del ataque, buscó otras actuaciones cuestionables de esa misma noche y concluye que es “tremendo” ver “cómo apalean gente en el suelo”. Jóvenes, adultos, personas mayores y niños que “simplemente celebraban el pase a la final del Mundial, que solo dejaban ver su alegría sin romper nada hasta que llegó la Policía”.

En imágenes de la celebración en torno a Colón puede verse cómo algunos aficionados toman las calles de alrededor y ocupan parte de la calzada, aunque un vídeo de la agresión muestra que el joven se encontraba en un paso de cebra (eso sí con el semáforo en verde para coches y el paso prohibido a viandantes). Estampas no muy distintas a las que poblaron todos los puntos de España esa noche y la de la victoria en la final, donde la mayoría de vehículos se sumaban al jolgorio haciendo sonar sus cláxones o sacando banderas por las ventanillas.

Joaquín cuestiona además que la agresión a su hijo, previa a las cargas policiales, incumple los protocolos en este tipo de actuaciones: “Cuando das un porrazo puede pasar cualquier cosa, pero se supone que los policías están entrenados para no dar en ciertas partes como la cara o las zonas íntimas. No entiendo por qué pasó lo que pasó y se incumplieron las normas más básicas”. Destaca que, según muestra el vídeo que ha podido ver, el propio agente da la vuelta a su hijo antes de golpearle en los testículos en lugar de la zona trasera.

El hijo de Joaquín, ingresado después de la agresión sufrida.

Una violencia excesiva y descontrolado que ha motivado la rápida puesta a disposición del caso en los tribunales. “Presentamos la denuncia el viernes pasado y la primera cautelar del juez ha sido intervenir esas imágenes y las de las cámaras”. Además de la querella criminal, han iniciado un procedimiento civil para una indemnización. “Lo importante es localizar a la persona que ha hecho esto y que no pueda volver a hacerlo. Es un tipo que denigra al cuerpo y no debería llevar ese uniforme. La Policía no está para corromper el orden público y perturbar una celebración”.

Un policía sin identificar, ni siquiera el cuerpo al que pertenece

La grabación de una persona cercana al suceso no permite esclarecer el cuerpo al que pertenece el agente, según apunta Joaquín. Espera que las de las cámaras de la zona, que el magistrado ya ha solicitado, puedan esclarecer este punto e identificar al agente en concreto. Por el momento, tanto el Ayuntamiento como la Delegación del Gobierno han negado que forme parte de los cuerpos que dependen de cada administración: la Policía Municipal de Madrid y la Policía Nacional, respectivamente. Aunque en el primer caso, la negativa no es tajante.

La vicealcaldesa de Madrid, Inmaculada Sanz, aseguraba el pasado miércoles desde Cibeles que el Gobierno municipal no tienen “ningún tipo de confirmación de que haya ningún Policía Municipal implicado”. A renglón seguido, la concejala apostilló que abrirán “la correspondiente investigación en el caso de que llegase la denuncia que se ha presentado en los juzgados”.

Más claro fue el delegado del Gobierno, Francisco Martín, que descartó que se trate de un profesional del cuerpo estatal en una entrevista para el programa Mañaneros 360 de RTVE: “No se trataría de una actuación de la Policía Nacional, aunque hay que dejar avanzar la investigación. Las imágenes parecen inaceptables y hay que adoptar las medidas necesarias”. En conversación con este periódico, Joaquín agradece a Martín el “gesto humano” y haber sido la única autoridad que se ha puesto en contacto con la familia después de lo ocurrido: “Hubiera agradecido que también lo hicieran desde el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid”.

Joaquín denuncia burlas en redes sociales

“En una casa esto no es poco, por mucho que pueda parecerlo y hasta haya gente que se ha burlado en redes. Mi madre, su abuela, estuvo llorando toda la noche en la que ocurrió”, subraya este padre coraje en busca de reparación. Aunque pueda parecer lo de menos, lamenta también no haber podido disfrutar de unos días tan especiales para todos: “No vivimos la final como el resto. Estábamos encantados con la victoria, claro, pero teníamos una desgracia vinculada además a la propia selección. Aunque indirectamente, claro, ellos son los menos culpables”.

Un equipo que ha conseguido, dice, “la comunión de todo un país”. Y esa unión que se saldó sin apenas destrozos, recuerda: “El día de la semifinal no hubo ni un detenido en Madrid”. Porque aquella noche lo que se quebró, al menos durante unos días (pero qué días), fue la ilusión de una familia: “Nos rompieron la alegría”, concluye Joaquín.

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