Parado el primer intento de desahucio de Hubrimar y su hijo en Tetuán por la gran afluencia de activistas
La tarde del 9 de septiembre no fue normal en la calle de Jaén, situada en el barrio de Cuatro Caminos. El inusual movimiento de policías y ciudadanos entorno al 25 de la calle, en los grandes bloques amarillos afectados por la operación inmobiliaria del PERi Tiziano Dulcinea, se debía a un intento de desahucio.
La reactivación del ámbito, paralizada durante décadas después de que el proceso de regeneración urbana encallara por un fraude y su paralización judicial, ha puesto en marcha también procesos judiciales por usurpación de personas que viven en pisos que habían quedado en un limbo y que fueron adquiridos por Santander y Blackstone.
El desahucio programado para ayer efectuaba a Hubrimar y su hijo, sin alternativa habitacional. El intento de paralizar el desahucio estaba liderado por el Sindicato de Vivienda de Tetuán en el contexto de los bloques en lucha de los edificios de la manzana de Tiziano, Jaén y Dulcinea.
La hora del desahucio no era habitual. Normalmente los lanzamientos están progrados por la mañana –a menudo a primera hora– pero en esta ocasión fue por la tarde. El Sindicato de Vivienda de Tetuán convocó a la gente a las 15.30 a través de redes y de numerosos carteles en la barriada.
El dispositivo policial llegó pronto (sobre las 14.30 h.) pero la gran afluencia de activistas permitió que estos tomaran posiciones en el portal y el desahucio, tras una negociación con la policía, fuera paralizado. Según explican desde el Sindicato de Vivienda de Tetuán, no tienen noticia de cuándo se producirá el nnuevo intento, de manera que solo les queda esperar la nueva notificación y seguir instando a una negociación con la propiedad.
En el ámbito de la operación urbanística, que se reactivó antes de verano e incluye la urbanización pendiente de la zona, quedan situaciones personales por resolver –antiguos realojos que no se concretaron satisfactoriamente en su día– y casuísticas relacionadas con la anomalía de la operación, paralizada durante mucho tiempo, como la de la madre soltera que esta semana se ha visto afectada por una orden de lanzamiento tras un procedimiento de usurpación que afectaba al piso en el que actualmente vive con su hijo.
La reforma de la zona, que incluye una nueva zona verde,parece el principio del fin de una operación urbanísitca fracasada que ha ocasionado muchas molestias a los vecinos (incluyendo varios incendios y hasta episodios de violencia de género relacionados con situaciones de miseria). A la urbanización le acompañará la construcción de 165 nuevas viviendas en la manzana. Sin embargo, la anomalía que se ha cernido sobre el ámbito, uniida a la situación de crisis de la vivienda, hace presagiar un camino complicado y el SVT advierte de que serán muchos los desahucios programados en próximas fechas.
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