El Gobierno defiende que los mensajes del CNI corroboran que no envió una “alerta formal” sobre la entrada masiva en Ceuta
Un intercambio de mensajes de WhatsApp el día antes del cruce fronterizo entre un miembro del Centro Nacional de Inteligencia y el jefe de gabinete del Delegado del Gobierno en Ceuta. Eso es lo más parecido a un aviso del CNI que aparece en los 40 documentos de las fuerzas de seguridad y servicios de Inteligencia que vieron la luz este miércoles tras la desclasificación llevada a cabo esta semana por el Consejo de Ministros. Una información que para el Ejecutivo en ningún caso constituye “anuncio” alguno de lo que acabaría ocurriendo el 30 de julio y que corrobora, a su juicio, que nadie trasladó ninguna alerta al Gobierno.
“En redes sociales hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20 horas. Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del trono. Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores. Para que te hagas a la idea del alcance de la difusión”, le dijo el CNI al cargo de confianza del Delegado del Gobierno.
Lo que sostiene el Ejecutivo es que esa conversación informal por mensajería instantánea en ningún caso puede equipararse a una alerta o a un informe de los servicios de inteligencia que nunca existió. “En ningún momento el CNI envió una comunicación formal a su cadena de mando ni miembro alguno del Ejecutivo. Tampoco hubo llamadas telefónicas ni peticiones de reuniones presenciales. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia”, valoraron este miércoles desde Moncloa.
En una nota remitida a los medios, sostiene el Ejecutivo que, más allá de la formalidad, ni siquiera esa conversación de WhatsApp implicaba en sí misma alerta ni predicción alguna de lo que finalmente sucedió. “Los avisos del CNI del 29 de julio no anunciaban una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook, con 180.000 seguidores, algo que ya era conocido por otras instituciones y que dista mucho de ser un indicador de escala o probabilidad sólido”.
“Esa información sobre actividad en redes no conllevó en momento alguno una alerta concreta”, prosiguen desde Moncloa, donde concluyen que, “prueba de ello, es que el propio CNI decidió trasladar esa información por un mero WhatsApp y una llamada telefónica a la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil”.
En cuanto vieron la luz esos mensajes del CNI el foco se puso sobre el Delegado del Gobierno de Ceuta. Miguel Ángel Pérez Triano convocó a los medios de comunicación en la sede ceutí del ejecutivo central a última hora del miércoles. Pero no para dimitir, sino para asegurar que desconocía la existencia de esas comunicaciones del CNI con su subordinado el día previo al gran cruce fronterizo y para desterrar también cualquier asunción de responsabilidad respecto a la falta de previsión.
“Cuando el CNI tiene una alerta se hace un informe y se entrega en un sobre lacrado dirigido a los organismos competentes. Un WhatsApp a un cargo menor no es un informe, sino un simple intercambio de información. De ser grave, el destinatario no hubiera sido ese cargo”, dijo el Delegado ante la prensa.
Pérez Triano no solo aseguró desconocer hasta ahora la existencia de ese intercambio de mensajes entre el CNI y su departamento, sino no tener información tampoco de la llamada telefónica de once minutos de duración que se produjo también el día 29 de julio entre los mismos interlocutores. “Son conversaciones sacadas de contexto. Puede pensarse que yo ya lo sabía. Yo no sabía nada. Nosotros teníamos un contexto migratorio que se agravaba cada día y el CNI dice lo mismo que decíamos nosotros, pero nadie pudo prever lo ocurrido”, remachó.
En cualquier caso, el revuelo político generado tras la desclasificación de esos mensajes (precedido del cruce de versiones mantenido entre Defensa e Interior durante el mes de agosto), se convirtió en un quebradero de cabeza más para el Ejecutivo de Pedro Sánchez durante toda la tarde del miércoles. Tanto es así que fue necesaria una nota oficial que referenciaba a fuentes del propio CNI para intentar aclarar la situación.
“La desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha”, reza dicha nota.
Ya por la noche, el propio presidente del Gobierno insistió en la idea de que los documentos desclasificados demuestran que la información facilitada por el Centro Nacional de Inteligencia en los días previos no reflejó la “escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después”. Y que “se limitó” a informar “por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil”, pero “no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa”.
En esa declaración compartida en sus redes sociales, Pedro Sánchez defiende que la actuación del CNI fue “comprensible” con “la información que existía entonces” porque “nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31”. “Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE”, concluye.
Para el PP, esa información desclasificada se convirtió pronto en un nuevo argumento de ataque al Ejecutivo. La portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, exigió la dimisión del presidente Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones anticipadas por mantener una “mentira de Estado” desde el pasado 30 de julio al asegurar que no recibió ningún aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con respecto a una eventual entrada masiva de inmigrantes por la frontera ceutí.
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