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‘Freed From Desire’, una canción resucitada por el fútbol, pero convertida en banda sonora de manifestaciones

La cantante Gala Rizzatto, en su concierto en el Exit Festival en 2025

Nando Cruz

9 de septiembre de 2026 22:45 h

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Hay canciones inmortales y canciones que nacen muertas. Canciones que gozan de una popularidad extraordinaria en un solo país y canciones cuyo fulminante éxito se disipa en pocas semanas. Canciones que tienen una inesperada segunda oportunidad tras sonar en bandas sonoras o anuncios. Y luego está Freed From Desire, superéxito eurodance de los 90 cuya historia merecería un documental.

Publicada en España el 10 de septiembre de 1996, el one hit wonder de la cantante italiana Gala Rizzatto cumple este jueves treinta años. En estas tres décadas se ha erigido en himno euforizante en los contextos más dispares: mundiales de fútbol y ceremonias olímpicas, marchas feministas y celebraciones del Día del Orgullo, protestas de maestros en Inglaterra y del sindicato ferroviario francés.

Freed From Desire fue número uno en Francia y Bélgica, desplazando al Aïcha de Cheb Khaled. También llegó a lo más alto en las listas de singles de España e Italia. En Inglaterra se quedó en el segundo puesto porque en el primero estaba D’you Know What I Mean?, de Oasis. La canción fue perdiendo fuelle hasta quedar olvidada en el baúl de los superéxitos noventeros. Tardaría dos décadas en protagonizar la más insólita resurrección jamás vista en el pop.

Una resurrección humilde

El camino de resurrección de Freed From Desire empezó en la tercera división inglesa de fútbol. En marzo de 2016 el Wigan arrancó un valioso 1-4 en el campo del Swindon. Su delantero, Will Grigg, marcó dos goles. Los supporters del Wigan regresaron llenos de fuerza. Uno de ellos, Sean Kennedy, se sentó al ordenador y grabó una versión de Freed From Desire alterando varios versos. En vez de “Freed from desire / Minds and senses purified” (Liberado de deseo / Mente y sentidos purificados), cantó: “Will Grigg’s on fire / Your defence is terrified” (Will Grigg’s está que se sale / Vuestra defensa está aterrorizada“).

Días después, Kennedy compartió el resultado en YouTube para que los colegas se echasen unas risas. En la siguiente jornada, el Wigan jugaba en casa y parte del público coreó aquella ocurrencia. En el impulsivo vídeo casero había otra versión de Girl On Fire, de Alicia Keys, donde Sean berreaba “Will Grigg is on fire” en lugar del preceptivo “This girl is on fire”. Esa no gustó tanto. La grada del Wigan había escogido su himno de guerra. Sería Freed From Desire.

Aquella temporada Grigg marcó 25 goles y el Wigan subió de categoría. Mientras, el virus Freed From Desire empezaba a expandirse por los estadios ingleses. No tardaron en brotar versiones adaptadas a otros futbolistas. Ejemplo: cuando la defensa del Manchester United empezó a hacer aguas, los aficionados rivales la tomaron con Harry Maguire. Por desgracia, su nombre encajaba en el estribillo: “Harry Maguire, your defence is terrifying” (Tu defensa es terrible).

Codicia y brecha de clases

A pesar de ese ritmo bailable y el pegadizo “na na na na na nana na nana naná”, Freed From Desire tiene un trasfondo sociopolítico. Gala la compuso en Nueva York cuando trabajaba como fotógrafa de bailarines. Ella iba para bailarina, pero lo dejó por problemas de columna vertebral. Una noche, tras cenar en un restaurante caro con gente muy rica que solo hablaba de lo que querían comprar, pensó en el abismo que había entre aquel entorno y el que ella compartía con su novio, un bailarín senegalés. Escribiría una letra sobre su “historia de amor con una persona que, aparentemente, no era tan privilegiada”. Una canción sobre millonarios insatisfechos y gente humilde. Sobre codicia y brecha de clases.

Esos sentimientos son evidentes en la primera estrofa. “Mi amor no tiene dinero, pero tiene fuertes convicciones. Mi amor no tiene poder, pero tiene fuertes convicciones. Mi amor no es famoso, pero tiene fuertes convicciones. La gente solo quiere más y más. Libertad y amor es lo que él persigue”. Y se repiten en la segunda. La canción no tiene más. Eso y una frase más repetida hasta la saciedad como estribillo: “Liberado de deseo / Mente y sentidos purificados”. Y el “na na na na na nana na nana naná”. “La canción habla de tres cosas: enamorarse, retomar tu pasión (el baile) y desigualdades de la vida”, resumiría ella.

Gala contribuyó a la letra y música de Freed From Desire y asesoró las sesiones fotográficas y el videoclip. Pero con veinte años, firmó un contrato que le reportaría escasísimos royalties y ningún derecho de decisión. Han aparecido cientos de remezclas que ella aborrece. “Es como tener un hijo, estar divorciada y que la custodia esté compartida con otra persona que envía a tu hijo a una escuela que no aprobarías”, denunció el año pasado en Paris Match. “Hay gente que enferma por situaciones similares”, confesaba al borde de las lágrimas. Una discográfica que la timó, la ausencia de un mánager que la orientase y su propia ignorancia la llevarían al borde de la ruina mientras su éxito enriquecía a otros.

Eurodance en la Eurocopa

La vida futbolística de Freed From Desire podría haber acabado en Wigan, pero aquel verano de 2016 Irlanda del Norte se clasificó para la Eurocopa gracias a un gol de Grigg. Aquel “Will Grigg’s on fire” sonó en todos y cada uno de los partidos que jugó la selección norirlandesa. El torneo se celebró en Francia, precisamente el país donde Freed From Desire vendió más discos. Dos décadas después de su lanzamiento, la canción renacía en los estadios franceses.

A partir de ahí, su expansión en recintos deportivos no ha visto freno. En los Juegos Olímpicos de París de 2024, sonó en múltiples ocasiones, prueba de su calado en el imaginario galo. Dos años antes, había sonado en la Eurocopa de Fútbol Femenina que acogió Inglaterra y que ganó el equipo inglés. Freed From Desire era un talismán. Ese otoño se convirtió en canción oficial de la selección inglesa para el Mundial de Qatar. No fue mala idea. De hecho, Polonia y Suiza decidieron lo mismo, de modo que Gala sonó en multitud de partidos.

La canción oficial del Mundial de Clubes de 2025 no fue otra que Freed From Desire y este mismo verano, en el Mundial de Fútbol celebrado en Estados Unidos, Canadá y México se ha vuelto a escuchar el cántico. La selección escocesa se apropió de él con todo merecimiento, ya que fonéticamente le encaja como un guante: “Scotland’s on fire”. Hasta Pepsi lanzó un spot publicitario con Freed From Desire de fondo donde aparecían David Beckham, Alexia Putellas y otras celebrities del balón. El campeón del torneo fue España y cuando Rodri, capitán de la Selección Española, salió al escenario de Cibeles para celebrar el triunfo con la afición, lo hizo al son de, cómo no, Freed From Desire.

Del ‘tomemos las calles’ al ‘Vete a tu casa’

Freed From Desire no solo ha tomado las calles por motivos deportivos. Sus versos han disfrutado de una tercera vida vinculada a protestas sociales y laborales. En abril de 2018 circularon imágenes de una manifestación en la facultad parisina de Tolbiac. Cientos de universitarios bailaban Freed From Desire envueltos por el humo rojo de las bengalas. La diana de sus quejas era una reforma impulsada por Macron. El Presidente de la República también tuvo que escuchar la canción en las protestas del sindicato de trabajadores de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses. Ahora, sí: aquellos versos sobre anteponer las convicciones a las ansias de poder o dinero encontraban un eco politizador.

Desde entonces, la canción también ha inyectado fuerza a marchas feministas y de la comunidad LGTB, fiestas en centros okupados y protestas laborales de todo tipo. El colectivo educativo inglés acuñó un nuevo estribillo en 2023 dirigido al Primer Ministro: “My pay’s no higher / Rishi Sunak is a liar” (Mi sueldo no ha aumentado, Rishi Sunak es un mentiroso). “La intención de la canción era liberadora, ir contra el sistema, inspirar a la gente y unirla”, llegaría a declarar Gala viendo los múltiples usos. Aunque, si tuviese que elegir uno, dice que nunca se sintió más orgullosa que cuando la escuchó en marchas feministas.

No se sabe qué opina la cantante italiana de la versión que grabó el dúo Ojete Calor en 2017. Carlos Areces y Aníbal Gómez reescribieron la letra de arriba a abajo extirpándole toda significación insurgente y transformándola en una suerte de secuela. Después de estar en la calle cantando, bailando, protestando o jaleando a tu equipo de fútbol, es hora de recogerse. “Vuelve a tu casa, que estas no son horas ya”, reza en este caso el estribillo de Vete a tu casa.

El pueblo hizo justicia

Nadie imaginó en 1996 que un hit fugaz de la escena eurodance podría encender puntualmente las calles. Freed From Desire no es Waka waka, pero Gala ha conseguido tanta o más presencia en las gradas de los estadios que Shakira. Y este no se ha cocinado en despachos ni en departamentos de marketing, sino por aclamación popular. Las canciones no son lo que los autores pretenden, sino lo que la gente quiera hacer con ellas. Esa es la moraleja de Freed From Desire.

Will Grigg juega hoy en el Chesterfield de la tercera división; la categoría donde hace sus goles inspiraron los primeros cánticos al son de Freed From Desire. En 2024 y tras años de disputas legales, Gala grabó una nueva versión de Freed From Desire. Ese año, en declaraciones a The Guardian, Sean Kennedy se ofreció a grabar una versión con ella. No era un plan descabellado. La grabación casera que subió a YouTube suma ya 4,5 millones de visualizaciones.

La última paradoja de Freed From Desire es que, pese a esa letra antimaterialista, Gala intenta hoy sacar el máximo beneficio. “Lo necesito y lo quiero. Como mujer en la industria musical, quiero obtener el dinero que nunca me pagaron”, declararía a The Guardian. En cierto modo, aquella sed de victorias futbolísticas, aquel ímpetu para reclamar derechos sociales y laborales que propagó su presuntamente anodino “na na na na na nana na nana naná”, volvieron finalmente hacia ella como un bumerán para empujarla a exigir lo que era suyo.

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