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Ayuso aprovecha el 'shock' del superincendio de Madrid para meter una autovía por el corazón de un espacio protegido

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el consejero de Medio Ambiente y Agricultura de Madrid, Carlos Novillo durante el incendio de la sierra oeste de 2026.

Raúl Rejón

9 de septiembre de 2026 22:45 h

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No estaba previsto, pero el shock ha permitido desempolvarlo. El superincendio que arrasó 28.000 hectáreas en Madrid ha servido a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, para rescatar la idea de atravesar una zona de alta protección ambiental con una autovía: el desdoblamiento de la M-501, la carretera de los pantanos, hasta el límite de la comunidad —a las puertas de su pueblo, Sotillo de La Adrada—.

Ayuso pretende anunciarlo en el debate del estado de la región, este jueves, pero ya ha hecho público que ha comenzado “el estudio con el que prolongar el desdoblamiento de la M-501 hasta el final de la Comunidad de Madrid”, ha escrito en X. Todavía no hay detalles del procedimiento ni de los trámites a seguir, pero esa vía no ha estado exenta de polémica.

En realidad, el Plan de Carreteras de la Comunidad de Madrid 2025-2032 —que comenzó a elaborarse en 2023 y se aprobó en 2026— no contemplaba en ningún momento el desdoblamiento de esta carretera, que supone convertirla en autovía totalmente. De hecho, en algunos foros vecinales de la zona se reclamaba esa actuación: “Habría que cortar la carretera en la rotonda de Navas, ya verás cómo escucharían”, se leía en mensajes fechados el pasado verano.

En lugar de centrarse en la recuperación pretende meterle más presión y más tráfico en un modelo que ha evidenciado sus problemas con el incendio de este verano: más construcción, más planes urbanísticos, más turismo masivo

Francisco Segura Experto en infraestructuras de Ecologistas en Acción

Sin embargo, con la polémica del ático adquirido en secreto todavía persiguiéndola y con el incendio que arrasó la sierra oeste aún en el recuerdo —Ayuso ha llegado a decir que el dinero que se ingrese por la venta de ese inmueble se destinará a la recuperación del área, cosa que no puede hacerse de manera directa—, la presidenta madrileña ha avanzado que acometerá este proyecto.

El desdoblamiento ha sido un viejo anhelo del PP de Madrid. Hasta el punto de saltarse la ley para llevarlo a cabo: la parte actualmente operativa fue declarada ilegal por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en febrero de 2008 por no contar con los trámites de salvaguarda ambiental. El Supremo ratificó la sentencia en febrero de 2011. Además, el Tribunal de Justicia Europeo condenó al Reino de España por incumplir las leyes ambientales debido a este desdoblamiento.

Si la expresidenta Esperanza Aguirre echaba mano de la seguridad vial y, a su juicio, de la alta siniestralidad de la vía convencional para multiplicar carriles sin el estudio previo de impacto ambiental obligatorio, Ayuso alude sin ambages al dinero: que “la zona oeste y Ávila” [donde ella no tiene competencia económica alguna] sean “sinónimo de zona de prosperidad y futuro”. Su pueblo, Sotillo de La Adrada, precisamente pertenece a la provincia de Ávila.

“Es un ejemplo de libro de doctrina del shock”, explica el experto en infraestructuras de Ecologistas en Acción Francisco Segura. Él, que ha seguido de cerca todo el periplo del desdoblamiento de la M-501 desde inicios de siglo, entiende que “la gente está noqueada por un desastre tan tremendo —en parte responsabilidad de la propia Ayuso, que tiene a los bomberos en condiciones inaceptables— que, para intentar solucionar, mete una gran infraestructura”.

La M-501, conocida como la carretera de los pantanos, discurre por el corazón de la zona de especial conservación Encinares de los ríos Alberche y Cofio. Convertir la carretera en autovía fue primero idea de Alberto Ruiz-Gallardón, quien pudo materializar los primeros 12 kilómetros. Pero los informes ambientales que mostraban el daño que causaría el proyecto frenaron el plan para prolongarla.

Ya en 2003, Esperanza Aguirre se convirtió en presidenta de la Comunidad de Madrid y retomó el plan, pero un nuevo informe científico del CSIC volvía a alertar de los daños ambientales. Sin embargo, Aguirre declaró la autovía de interés general, lo que le eximió de evaluación ambiental. Los consejeros de Transportes e Infraestructuras durante este periplo fueron Francisco Granados y María Dolores de Cospedal. Esas decisiones fueron las que provocaron más tarde las sentencias que declararon ilegal la carretera.

Las obras comenzaron en septiembre de 2006. El asunto tomó tintes algo esperpénticos cuando el hallazgo de unos excrementos presuntamente de lince ibérico hicieron que la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona (PSOE) pidiera paralizar el proyecto. Hubo informes cruzados de ADN para asegurar o negar que se trataba de esta especie pero, finalmente, nada detuvo a las excavadoras.

Los trabajos terminaron en julio de 2008. La Comunidad de Madrid tuvo que, primero, autorizar un “reequilibrio” de la concesión, es decir, pagar más a la empresa adjudicataria del proyecto porque debió invertir más de lo previsto, justificó el Consejo de Gobierno y, más tarde, abonar otros 6,8 millones de euros por sentencia judicial por obligar a terminar el proyecto antes de lo establecido.

Se olvidaron de la “vida de los madrileños”

Al poco de poner en marcha la autovía, en junio de 2009, la misma Esperanza Aguirre se comprometió a llevar el desdoblamiento hasta el final: “La vida de los madrileños es lo principal. Vamos a desdoblar este tramo de la M-501 porque los vecinos lo necesitan”.

Lo que vino después fue más bien la secuencia de varapalos judiciales que declararon ilegal la carretera y llegaron a ordenar que se restituyera la zona a su estado anterior. Lo que hizo la Comunidad de Madrid fue aprobar un estudio ambiental “previo”, más de seis años después de que empezaran a circular coches.

A pesar de esas declaraciones acerca de proteger la vida de los ciudadanos, lo cierto es que la crisis económica de 2010 enterró un proyecto muy costoso y con muchas aristas ambientales por limar. El actual plan de carreteras del equipo de Ayuso no entendía que ese desdoblamiento fuera algo por lo que mereciera la pena invertir el presupuesto y el esfuerzo necesarios. Hasta que se cruzaron el ático y las llamas.

“Se trata de una zona supersensible”, aclara Francisco Segura. “En lugar de centrarse en la recuperación, pretende meterle más presión y más tráfico en un modelo que ha evidenciado sus problemas con el incendio de este verano: más construcción, más planes urbanísticos, más turismo masivo”.

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