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La Fórmula 1 llega a Ifema con confusión y miedo a patinar: “No es normal que haya habido solo dos días de pruebas”

El piloto de Ferrari Lewis Hamilton llega al 'paddock' de Madring este jueves 10 de septiembre, a un día de que arranque el Gran Premio de Fórmula 1.

Guillermo Hormigo

Madrid —

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Mientras Lewis Hamilton llega al paddock de un Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid donde los trabajadores todavía desenvuelven muebles o montan puestos, una banda contratada para tocar hora y media durante la mañana del 10 de septiembre versiona La casa por el tejado. El cantante de The Earnest Band, que así se llaman, aclara que después de ellos llegarán muchos otros grupos y artistas: “Va a ser un lío gordo”, augura.

Se refiere a la acepción más lúdica y disfrutona del término lío, pero esa misma palabra la usan otros operarios en uno de los autobuses que trasladan a las personas acreditadas degrsde la puerta de Ifema junto al Metro Feria de Madrid hasta el centro de medios de comunicación. Una conexión que no ayuda a descifrar la confusa señalización del entorno, que se mantiene al llegar a la zona del paddock. Estos trabajadores conversan sobre los últimos preparativos a pocas horas del inicio oficial de Madring. “Se va a liar”, dice uno de ellos. Esta vez se refiere a la movilidad, la logística y el funcionamiento de la infraestructura durante el campeonato, que se desarrolla del 11 al 13 de septiembre. “Es mucha gente y son muchas cosas”, apostilla un compañero.

Otros miembros del staff, que se dedican a trasladar a pilotos y acreditados en buggies (divertido que estos vehículos tomen la pista antes que muchos monoplazas), aterrizan en aspectos concretos la falta de margen con la que ha acabado la edificación: “En La Monumental [la curva que se vende como gran atractivo del circuit] todavía les quedaba una zona de asfalto por repasar”. Algunos compañeros coinciden en que van “muy pillados”. Pese todo, están muy ilusionados con el Gran Premio: “Yo me siento como un niño pequeño”, comenta otro empleado.

Operarios ultiman una estructura de Madring en Ifema en la mañana de este jueves 10 de septiembre.

También defiende el evento y los esfuerzos desplegados para sacarlo adelante José María, comisario de pista. Son las personas que controlan la señalización, la seguridad y la actuación ante cualquier incidencia durante las carreras. Además, se encargan de dar la salida. Lleva 44 años en el sector, desde 1982. Entró cuando la Fórmula 1 se fue de Madrid, ya que 1981 fue la última ocasión en la que los monoplazas compitieron en El Jarama. Pudo quitarse la espinita en el circuito de Jerez y también estuvo en València, el precedente que Madrid quiere evitar a toda costa.

Preguntado sobre el estado de las instalaciones, José María responde a Somos Madrid que “se ha hecho un esfuerzo brutal”. “Vivo por aquí cerca y ver cómo ha ido creciendo ha sido un logro, es inmenso”. Ahora bien, cree que hay mucho por perfeccionar: “Los circuitos siempre van a más. La experiencia la dan las pruebas y aquí solo se han hecho dos días de tests, rodó la Fórmula 3 y se vieron las cosas por mejorar. Cuando corran los demás se comproborá qué hay que cambiar, qué zonas son menos seguras”.

Vehículos de seguridad y emergencias atraviesan la recta del circuito de Madring, con la grada principal al fondo.

Al ser inquirido sobre si es habitual que un circuito nuevo empiece a funcionar con apenas dos jornadas de tests contesta, tajante, que “no”. “Se ha hecho a toda velocidad. Había que probarlo antes de la Fórmula 1 y se aprovecharon unos días para traer el personal, probar puestos y zonas de seguridad. Pero eso son minitest que te dan algo de información, no es una carrera”. Ahora llega, dice, “la gran prueba de fuego”.

Traslada estos aspectos a valorar más allá del trazado: “Entra todo en juego. Hay que ver en qué se ha acertado y en qué se ha acertado menos. Se dice que se van a mover 350.000 personas en tres días y eso es un desafío para la red de transportes o los accesos. Hoy hemos entrado por un sitio diferente al de la última vez”. La postura de José María, esperanzado pero cabal, contrasta con las de los vecinos más contrarios al proyecto por el ruido o los problemas de tráfico. Pero también con la de dirigentes como Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida, que llevan meses dando el éxito por gatantizado y no parecen dejar espacio a la crítica: “Esto es evolución, como todo. Habrá muchas cosas que replantearse para el año que viene. Pero que todo esté como está es un logro brutal”, sentencia.

El coche de Fernando Alonso en Aston Martin, preparado en el 'pit lane' de Madring.

El aspecto que ofrece Madring mientras los medios (y los influencers) ocupamos la pistal o el pit lane a 24 horas de que los motores empiezan a rugir es el de una estructura acababada, sí. Incluso con un pasmoso avance en la construcción de las gradas o los talleres de las escuderías en las últimas semanas de las obras. Pero también es la imagen de un lugar donde muchas cosas se están guardando bajo la alfombra. Grúas en medio del asfalto para dar unos últimos retoques a las gradas; espacios de información, consumo y esparcimiento a medio hacer; batallones de limpieza caminando entre los pabellones con escobas y recogedores... Pero sobre todo, muchas dudas sobre el funcionamiento efectivo del recinto.

Un trabajador desenvuelve muebles de una zona de esparcimiento junto al 'paddock' de Madring.

Pese a que la disposición del personal es mejor, la confusión sobre la movilidad interna dentro del circuito es total. Conviene apuntar que del lado sur (Feria de Madrid) al norte (Valdebebas) es necesario tomar una lanzadera para desplazarse. Este jueves, con las instalaciones clausuradas para no acreditados, también ha sido preciso tomar un bus para llegar desde el Metro al pabellón dedicado a la prensa y al paddock, y vicecersa. Ni las indicaciones visuales ni las frecuencias son las mejores.

Queda confiar en que sean pequeños contratiempos que pueden mejorarse con horas de margen, aunque el asunto del acceso y la movilidad interior parece más bien un problema de diseño difícilmente solventable en su ejecución (la casa no puede construirse, pero tampoco arreglarse, empezando por el tejado). Creer en que este viernes, cuando miles de fans comienzan a tomar Madring para disfrutar del mayor acontecimiento automovilístico del planeta, todo irá sobre ruedas. Como Hamilton en su patinete.

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