Vecinos de la Fórmula 1 en Madrid alertan de ruidos superiores a los legales en una prueba con coches menos potentes
Madring, el circuito que en septiembre acogerá el Gran Premio de Fórmula 1, comienza a elevar el ruido de los motores. Concretamente, hasta las viviendas más próximas a Ifema, el recinto que lleva un año remodelándose para tenerlo todo a punto antes del 11 de septiembre: es entonces cuando se inaugurará un fin de semana muy temido para los residentes de la zona.
Recientemente, una agrupación ciudadana creada exclusivamente para frenar el gran evento por sus previsibles derivadas acústicas ha hecho públicos los niveles de ruido que pudieron captar el lunes gracias a un sonómetro calibrado, e instalado en una casa de Valdebebas. Ese día, en el que comenzaron los ensayos para las carreras de Fórmula 3 (categoría con motores de menor potencia), a casi tres kilómetros de Ifema se midieron 102,7 decibelios de media. El límite para áreas residenciales es de 55 decibelios durante el día, y 45 entrada la noche.
En ese momento eran las 10.52 horas y circulaban unos cinco vehículos monoplaza según ha difundido la Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid, que agrupa a diferentes colectivos de los distritos afectados, como Barajas u Hortaleza. Ante esta noticia, el periodista David Fernández —que precisamente acaba de publicar un libro sobre Isabel Díaz Ayuso— se hizo eco en sus redes sociales de las advertencias vecinales, añadiendo que esta diferencia de decibelios no puede interpretarse como una multiplicación al uso. “Es 27 veces superior, teniendo en cuenta la sensibilidad del oído”, sentencia en su cuenta de X.
Esta publicación fue reaprovechada en la misma plataforma por el abogado Javier Flores, alias Jota Vaquerizo. “Esto no es una anécdota de vecinos molestos. Es un problema jurídico serio”, ha destacado este último, muy activo en redes y televisiones o conocido por varios pulsos judiciales contra los gobiernos de la Comunidad de Madrid o el propio Ayuntamiento. Sobre el contraste entre los decibelios previstos para el Gran Premio de F1 y los límites permitidos por la normativa vigente, el letrado ha sido tajante. “Nada de esto es una sorpresa: Ifema reconoció por escrito, en su propio informe, que sería imposible reducir los niveles de ruido transmitidos por debajo de los límites legalmente establecidos. Lo sabían. Lo pusieron en un papel”, sentencia.
Aunque Flores reconoce que esta “suspensión temporal de los objetivos de calidad acústica” era una condición sine qua non para poder acoger el Gran Premio, también advierte que esta ha de estar expuesta a una valoración previa de la incidencia acústica, en la que se justifiquen las razones de esta excepción y se desplieguen medidas para delimitar su alcance. El abogado insiste en que suspender temporalmente los límites acústicos “no elimina los derechos de los vecinos, ni les obliga a soportar cualquier nivel de ruido”, invitándoles a practicar mediciones en el interior de sus casas si viven cerca del circuito para, luego, solicitar una inspección municipal.
La controversia llega poco después de que el Ayuntamiento insistiera, ante las quejas de los vecinos, en que estos ensayos son “imprescindibles” para que el circuito pueda recibir la homologación de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, defendía este martes las pruebas de F3 —las que ahora denuncia la Plataforma Stop F1 Madrid—. Ha asegurado que todas cuentan con la licencia municipal y una autorización específica de la Dirección General de Sostenibilidad, relativa a los niveles de ruido.
Asimismo, Carabante afirma que los ensayos se están desarrollando en el escenario acústico más desfavorable: los coches de F3, según el Ayuntamiento, generan más ruido que los monoplazas de Fórmula 1. Algo radicalmente opuesto a lo que denuncia el abogado Javier Flores en sus redes: “Las viviendas de Francisco Umbral [donde se instalaron los medidores] están a 34 metros del trazado y lo que se midió ayer fue Fórmula 3, la categoría menos ruidosa de las que van a rodar allí”. Los monoplazas de F1 superan los 350 km/h y tienen más de 1.000 caballos de fuerza con tecnología híbrida avanzada. Los de F3 alcanzan cerca de 300 km/h y tienen unos 380 caballos de fuerza.
En las pruebas, practicadas entre el lunes y el martes, han participado en torno a 30 vehículos de motor; aunque el delegado de Urbanismo prevé menos ruido para cuando llegue el gran evento, que se celebrará entre el 11 y el 13 de septiembre. Para defenderse de las polémicas asociadas a este circuito y sus posibles afecciones vecinales, el Ayuntamiento de Madrid hace una distinción: que una actividad supere los niveles ordinarios de ruido no necesariamente implica que vaya a desarrollarse sin autorización.
Por ejemplo, Madrid cuenta con mecanismos para suspender o modificar temporalmente los niveles acústicos en determinados actos de especial proyección cultural, oficial o religiosa, y el Ayuntamiento ya había previsto un régimen extraordinario para el Gran Premio. Sin embargo, el debate jurídico que plantea Flores se centra precisamente en hasta dónde alcanza esa cobertura excepcional y, sobre todo, qué efectos tiene sobre los residentes que quedarán expuestos al ruido. La distancia entre las viviendas y el trazado es uno de los elementos que subyace a la preocupación vecinal.
Un Gran Premio que durará, al menos, diez años
Las asociaciones que se opusieron a la licencia ya señalaban que algunas casas de la calle Francisco Umbral se encuentran a unos 34 metros del circuito. En sus alegaciones también advertían de que las molestias no se limitarían a los tres días de competición, sino que incluirían los entrenamientos y las distintas categorías que acompañarán a la Fórmula 1, además de los meses de montaje y desmontaje del circuito. El proyecto de Madring contempla un circuito de 5,47 kilómetros entre Ifema y Valdebebas, con 1,5 kilómetros de vías públicas del distrito de Hortaleza incorporados al trazado. Madrid consiguió en 2024 un contrato para acoger el Gran Premio de España durante al menos diez años, hasta 2035.
Inicialmente, Ifema planteó empezar en unos 110.000 espectadores con opción de llegar hasta los 140.000 durante el quinto año de competiciones. La construcción del circuito ha acumulado otros muchos frentes de controversia: desde la vía pecuaria de la Vereda de los Leñeros, cuyo trazado ha tenido que ser modificado para salvar el proyecto, hasta una batalla judicial por los derechos sobre el diseño original del circuito. En la cuenta final para arrancar motores, nadie quiere dar puntada sin hilo.
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