El Ayuntamiento de Torrelodones castiga a una compañía de teatro que denunció en su representación el genocidio en Gaza
Nueve meses después, salta la polémica por una obra de teatro estrenada en Torrelodones. La pieza, titulada Para todos los gustos y dirigida por Daniela Fejerman, fue contratada por el Ayuntamiento y ha recibido una cuantía inferior a la pactada inicialmente por contrato. Su directora asegura haber percibido un 10% menos de acordado, atribuyendo la decisión a que se exhibieron banderas palestinas durante una lectura sobre la situación en Gaza, denunciando el genocidio que allí estaba teniendo lugar. Aunque su paso por el Teatro Bulevar, en el municipio madrileño, tuvo lugar el pasado 13 de diciembre, no ha sido hasta ahora que la propia alcaldesa ha respondido a las acusaciones, publicadas este lunes en la Cadena SER.
“El teatro no es el lugar para desvirtuar las obras teatrales y ponerte a soltar soflamas”, ha declarado Almudena Negro (PP) a través de un vídeo compartido en sus redes sociales, considerándolo una “matización” de las afirmaciones surgidas. Reconoce la modificación del pago por el contrato municipal que se firmó para llevar la obra a Torrelodones, algo que la directora Daniela Fejerman ha catalogado como un “impuesto antirrevolucionario” por su mención a Gaza. Pero la alcaldesa defiende que ha sido una “penalización” por “hacer política ocultándolo a los técnicos del Ayuntamiento” y, a su juicio, alejarse del acuerdo sellado entre ambas partes.
Negro asegura que tiene “registrados” varios correos de vecinos que afirmaron, en palabras de la alcaldesa, haber abandonado el auditorio “indignados”. “Incluso el productor me pidió disculpas, porque comprendió que el teatro está para ver la obra y no tragarse las opiniones de unos y otros. Aqui no hay un tema de Israel y Palestina, sino de quien hace abusos de recursos públicos”, ha determinado la regidora de Torrelodones en sus últimas declaraciones. Finalmente, el Ayuntamiento pagó 5.390 euros a la compañía, 599 menos que los 5.989 euros previstos.
La directora de la obra teatral, en declaraciones a Somos Madrid, ha reprochado a la alcaldesa que penalice un acto por “hablar de política” cuando en otros eventos recientes se ha homenajeado a las víctimas del holocausto e incluso han generado controversias por la presentación de un libro que el PSOE, en la oposición, describió como una forma de “ensalzar la dictadura Franquista”. Esta polémica estalló en octubre del año pasado, meses antes de estrenarse la obra de Fejerman. La propia Almudena Negro llegó a pedir a Vox, en coalición con su gobierno e impulsor de la iniciativa, que se suspendiera el evento.
Ante los últimos acontecimientos, la directora de Para todos los gustos ha tildado de “indecente” el “mezclar la memoria del holocausto con la negación del genocidio que perpetra el Estado de Israel”, aludiendo a antiguas declaraciones de Negro en las que pedía “apoyar a Israel porque el antisemitismo sigue vivo”. Daniela Fejerman aclara que ella misma es de origen judío, y lamenta la deriva que ha tomado el asunto.
Sobre el papel, la función de la discordia estaba planteada como una pieza de humor construida alrededor de la teoría del gusto, del sociólogo Pierre Bourdieu. El montaje dura 85 minutos, combina distintos géneros y emplea situaciones cotidianas para abordar cómo los gustos están condicionados por factores sociales, económicos y culturales. La interpretación corrió a cargo de Eva Redondo, Antonio Sansano y Ángel Díaz de Rada. El Ayuntamiento de Torrelodones la incluyó en su programación cultural de diciembre y puso a la venta las entradas en su página web.
La obra había sido incluida por el propio Ayuntamiento en su programación cultural de diciembre de 2025, dentro de una semana que también incluía un concierto del South Carolina Gospel Choir, un encuentro de villancicos y conferencias sobre cine y pintura. La institución municipal presentó entonces Para todos los gustos como una de las propuestas culturales destacadas de esas fechas y puso las entradas a la venta a través de su web.
Fejerman sostiene que en el contrato no figuraba ninguna cláusula que limitara la libertad de expresión de la compañía durante la representación, pero el consistorio defiende que solo se trata de una penalización por “alejarse del contrato”. Finalmente, el conflicto se ha saldado con una cruzada pública entre la administración popular de Torrelodones y esta directora judía. “El dinero que nos negaron por sacar una bandera palestina ayudó a sacar de Palestina a una estudiante”, afirma Daniela Fejerman, que asegura haber utilizado ese desembolso para costear la evacuación de Gaza de una joven estudiante llamada Farah, dispuesta a estudiar en España gracias a una beca que no cubría el desplazamiento, siempre según la directora de la obra.
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