Miles de personas piden al Congreso que convalide el decreto de vivienda en las caceroladas del Sindicato de Inquilinas
Miles de personas convocadas en toda España por los distintos sindicatos de inquilinas han participado este jueves en distintas caceroladas frente a los ayuntamientos para exigir a los grupos parlamentarios que este viernes, en el Pleno extraordinario del Congreso, apoyen la convalidación de los dos decretos ley de vivienda “que la movilización masiva ha conseguido arrancarle al Gobierno central”. Las protestas se producen horas después de conocer que el segundo texto, el que recoge los alquileres indefinidos, será tumbado por la Cámara Baja por el 'no' anunciado por el PNV. Sin los nacionalistas vascos y ante el rechazo inamovible de PP, Vox y UPN, los números no dan para ese decreto.
La incógnita sigue además respecto al primer decreto, el más amplio, que en este caso los nacionalistas vascos sí van a apoyar, pero que Junts mantiene en el aire. Los votos de la formación independentista son imprescindibles para su convalidación, pero el partido de Carles Puigdemont decidirá entre el 'sí', el 'no' o la abstención en una reunión telemática convocada esta noche.
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas que convoca las caceroladas se había posicionado a favor de que se convalidaran los dos decretos de vivienda enviados el martes por el Gobierno al Congreso de los Diputados. A través de una nota, la organización consideró el miércoles que si bien no están de acuerdo con el “troceo” de las medidas en dos textos distintos, deben aprobarse ambos para que entren en vigor las medidas antidesahucios y de regulación de alquileres del primero, así como la prórroga automática de los alquileres que recoge el segundo.
Cerca de un millar de personas se ha sumado a la cacerolada de la Plaça Sant Jaume de Barcelona, donde convergen el Ayuntamiento y la Generalitat. En la concentración se han podido escuchar cánticos como “No son suicidios, son asesinatos”, en referencia a Olga, la mujer del Hospitalet que se quitó la vida el pasado 7 de septiembre después de ser desahuciada y en cuyo honor se hará la manifestación de este sábado. En cuanto acabe el acto, los concentrados tomarán rumbo hacia Plaça Catalunya para sumarse a la acampada que desde el martes por la noche ocupa el espacio. Después de ser gestionada por colectivos y militantes independientes, la mañana de este jueves tanto el Sindicat de Llogateres como la PAH han llamado a sumarse a la acción, para presionar de cara a la votación en el Congreso de este viernes.
Durante la cacerolada, Carme Arcarazo, portavoz del Sindicat de Llogateres, ha comparecido ante los medios para hacer uno de los últimos llamados a los partidos que todavía no han decidido el sentido de su voto de mañana en el pleno extraordinario del Congreso. “Defender Catalunya es aprobar el 'decreto Maricarmen', ha dicho Arcarazo en clara referencia a Junts, que a las 21h reunirá a su ejecutiva para decidir si refrenda o no las normas que el martes aprobó el Congreso de Ministros. ”Hemos conseguido cosas que parecían imposibles. Hoy, sin ir más lejos, se ha parado el primer desahucio gracias a esta ley“, ha seguido la portavoz, nombrando a Maca, una mujer de Sant Andreu, la primera en verse beneficiada por el nuevo decreto. ”Pase lo que pase mañana, avanzamos hacia la huelga general. Queremos más, queremos impuestos a la riqueza y prohibir la compra especulativa de manera efectiva“, ha zanjado.
“¡No es un piso chulo, es un puto zulo!”
En Madrid, la gran cita también ha sido frente al Ayuntamiento. Un cuarto de hora antes, frente al Palacio de Cibeles, una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas de Madrid (Alicia del Río) ofrecía declaraciones a la prensa para valorar la situación en la cuenta atrás para la cacerolada. “El viernes, en el Congreso, tenemos que votar por el sentido común. Esta cacerolada está ocurriendo en muchas ciudades de este país. Mañana seguiremos. Estaremos en el Congreso mientras se está votando esta medida de mínimos. No para aquí, porque la chispa que se ha prendido no se va a quedar aquí”, apuntaba. “Vamos a seguir conquistando derechos sobre la vivienda y vamos a organizar una huelga general contra la carestía de la vida y el derecho a la vivienda”.
“La fuerza de la calle continúa exigiendo a los grupos parlamentarios, hoy con el sonido de sus sartenes y cacerolas, la convalidación del Decreto Maricarmen. Sus medidas traerán estabilidad para millones de familias, tras una movilización masiva que ha conseguido que el Gobierno central lo asuma, parcelado en dos textos”, aludía uno de los impulsores de la protesta civil, en un llamamiento público a participar en la cacerolada.
Entre los asistentes a la cacerolada frente al Ayuntamiento de Madrid hay perfiles variados: jóvenes, adultos, gente anciana o niños pequeños que hacen tintinear sus llaveros o exhiben carteles críticos con las viviendas públicas del Ayuntamiento de Madrid o el arraigo de fondos como Blackstone. “Estamos aquí porque queremos que salga [José Luis Martínez] Almeida, para decirle que o nos baja los alquileres, o los bajaremos nosotros”, declara Juan, al que acompañan dos amigos que, como él, rondan la treintena.
“¡No duermas en la calle ni un solo día, habiendo tantas casas de bancos vacías!”, empezaron a corear, al unísono, ya cientos de personas que iban amontonándose frente al Ayuntamiento de Madrid. “¡No es un piso chulo, es un puto zulo!”, siguieron los cánticos, oídos habitualmente en las sucesivas protestas por el derecho a la vivienda que han inundado estos días la capital del país.
Vega y Miguel, de 34 y 40 años respectivamente, se han alejado un poco del barullo para compartir impresiones sobre lo que puede ocurrir el viernes en el Congreso. No terminan de estar de acuerdo. Él cree que no saldrá adelante ninguno de los dos decretos, y ella que al menos uno sí logrará aprobarse. “Creo que Junts votará en contra y PNV se abstendrá”, augura el primero, mientras que Vega trata de ser optimista: “Espero y deseo que no sea así”.
“Fuera, rentistas, de nuestros barrios”, se escuchaba después en Cibeles. Allí también se han coreado lemas como “Ayuso, Almeida, iros a la mierda”, “aquí están los antifascistas”, “de norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste” o “hace falta ya una huelga de alquileres, hace falta ya una huelga general”.
Llamamientos a una huelga general
Una hora antes en Sol, epicentro de la protesta del inquilinato, comenzó otro encuentro para coordinar el movimiento entre ciudades. La noticia había corrido por la acampada y también había letreros de cartón y pintados con rotulador, que informaban de las distintas ubicaciones según la división geográfica, sea al norte o al sur. Son los nuevos “comités de barrio”, una herramienta nacida de la acampada que pretende perpetuar el movimiento una vez desmontadas las tiendas. Las de esta tarde a las 18.00 horas eran las primeras asambleas territoriales que se convocaban. Por el momento se reunirán en Sol para seguir reforzando estas estructuras, con vistas a que los principales sindicatos terminen pidiendo una “huelga general” por la vivienda.
Al llegar al punto más cercano ya había decenas de personas sentadas en el suelo, dividas en grupos más reducidos. Algunos usaban altavoces para amplificar su voz y otros narraban a pleno pulmón las dificultades del día a día. Junto a la tienda de una marca tecnológica se formó uno de los ruedos más grandes a esas horas. Se habló de cómo la ausencia de una vivienda es transversal a cada aspecto de la vida: “Cuando decimos que nos va la vida en ello, no es un eslogan. Para esta gente [los fondos] la vida de la clase obrera no vale nada”. Esto era lo que contaba un hombre de entre 40 y 50 años que se identificó como personal sanitario, y pasó a hablar de las costuras del sistema de salud.
Además de Madrid o Barcelona, otras ciudades del país han reivindicado a la misma hora la necesidad de una salida a la crisis de la vivienda, siempre con una cacerolada. El sonido de una cacerolada en pleno corazón del Casco Histórico de Toledo, a las ocho de esta tarde, en el entorno de la catedral, se impuso por momentos al habitual barullo de los turistas y viandantes. Era el eco de las protestas por el desahucio de Maricarmen en Madrid, convertida en símbolo en toda España, un día antes de que el Congreso vote dos decretos de los que se espera que sean solo el primer paso para mejorar las condiciones del acceso a la vivienda.
Mientras, en otros puntos del país el llamamiento se realizó para concentrarse ante los ayuntamientos, en Toledo la convocatoria se centró en pedir a la ciudadanía protestar desde los balcones. Antes, un grupo de personas de este colectivo colocó carteles en la ciudad que anuncian la manifestación prevista para el próximo sábado en la capital de Castilla-La Mancha, a las 18.30 horas, desde la plaza de Zocodover. También se han convocado movilizaciones en Talavera de la Reina, Guadalajara, Cuenca y Albacete el sábado. Todas ellas reivindicarán una huelga general por la vivienda, informa Carmen Bachiller.
Y en Santander, un centenar de personas han golpeado este jueves cazuelas, sartenes y diversos objetos para exigir una política de vivienda digna y, con sus llaves en alto, han avisado también que “Cantabria no se vende, Cantabria se defiende”.
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