Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”

Uno de los errores más comunes es la urgencia por pasar página.

Paloma Martínez Varela

25 de agosto de 2026 10:35 h

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La pérdida de confianza en una relación, ya sea a raíz de un sentimiento de engaño, una traición o una decepción, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psicólogos en terapia ante este escenario es inevitable: ¿se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relación?

“Sí, es posible recuperar la confianza y la evidencia científica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos cómo sí se puede mejorar y trabajar”, asegura Diana Sánchez, directora de Psicólogas en Torrelodones, sexóloga y terapeuta de pareja. “Es más, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja”, enfatiza.

Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, Sánchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivación: “¿Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes económicas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?”.

No se trata únicamente de si se quiere a la otra persona, “también de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso difícil y necesitamos sentir que podemos con ello”, apunta la psicóloga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patrón de conducta recurrente en la relación.

Cómo se reconstruye una relación

Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. “No es solo pedir perdón, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo”, explica la especialista. “En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambigüedades, ni intentando culpabilizar a la persona engañada”, señala Sánchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar “empatía afectiva”.

Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de “inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad”, comenta la psicóloga como reacciones comunes esperables. Su recomendación es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el daño se repita.

“También es recomendable que la persona herida trabaje en sí misma, en fomentar otros vínculos, no dejar de cuidar de sí misma es fundamental”, añade la terapeuta, que anima a “buscar apoyo fuera y con personas de su círculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima”.

Los errores que evitar, según la terapeuta

Uno de los errores más frecuentes de las parejas, según Sánchez, es la urgencia por pasar página y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que “impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver”. “Olvidar no exige cambios ni reflexión; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucción hay reparación; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer daño”, valora la especialista.

En el otro extremo se encuentra el error de la “hipervigilancia constante” y la petición continua de pruebas, como la localización continuada a través de la ubicación del móvil. “Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirtiéndose en algo que sabotee la relación porque poco a poco deberíamos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza”, en palabras de Sánchez.

Regenerar ese vínculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. “En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepción de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relación tal y como la conocíamos”, compara la psicóloga.

“Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo diría que el proceso podría ser de entre un mínimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. También la literatura científica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta más de un año”, advierte.

“Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona”, concluye Sánchez, que incide en que la meta no es volver a la relación anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.

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