La Policía Nacional pone la lupa sobre los 'Ángeles de la noche', las escuadras fascistas que asedian a inmigrantes en València
Se hacen llamar 'Ángeles de la noche' y, aunque tratan de pasar por grupos de vecinos y vecinas que vigilan posibles situaciones de inseguridad en sus barrios, en realidad se trata de grupos fascistas perfectamente orquestados que se dedican a intimidar a personas inmigrantes, principalmente marroquíes y argelinos, con el objetivo de agitar el bulo de la creciente inseguridad ante la mirada de residentes y viandantes. La Policía Nacional ya ha puesto la lupa sobre ellos y analiza al detalle sus movimientos para actuar en el momento en el que traspasen alguna línea legal.
Ataviados con ropa oscura y con chalecos negros con cintas reflectantes que portan a sus espaldas la leyenda 'Ángeles de la noche'. Alguno de ellos porta también lo que aparenta ser una porra extensible que, sin embargo, al parecer se trata de un bastón de senderismo. Uno de estos grupos inició este fin de semana una ronda por la zona del Marítimo de València, tal y como puede apreciarse en los diferentes vídeos que han circulado por las redes sociales.
En uno de ellos se aprecia cómo el grupo se acerca a unos jóvenes inmigrantes que están sentados en el paseo marítimo, con los que inicia una pequeña discusión. Uno de los ultras, el más incisivo, con pantalón corto, gorra y gafas, es Ramón Castro, alias Levis, un viejo líder extremista con antecedentes penales, vinculado a grupos de extrema derecha como España 2000, Bastión Frontal y Old School.
De hecho, la mayoría de los miembros de estas escuadras está vinculada con España 2000, formación de extrema derecha que ha promocionado a los 'Ángeles de la noche' en sus redes sociales: “Ya están preparadas para salir las patrullas de los 'Ángeles de la noche'. Comenzaremos por la Malvarrosa, uno de los barrios de Valencia con mayor índice de delincuencia”, dice un post acompañado de un vídeo en el que se insiste en que el objetivo es tener “unos barrios seguros libres de delincuencia y de inmigración ilegal”.
También el histórico y polémico líder ultra de España 2000, José Luis Roberto, ha compartido en sus redes sociales un vídeo en el que aparece departiendo con los miembros de la escuadra fascista en el paseo marítimo de València. Roberto reconoció recientemente, en declaraciones a El País, que es uno de los ideólogos de esta acción.
A preguntas de este diario, ha explicado que, en realidad, es un proyecto de la ONG Hogar Social Patriota María Luisa Navarro, que protagonizó varias polémicas, entre otras cosas, por diversos repartos de comida “solo para españoles”. Roberto ha asegurado que él ha participado asesorando legalmente a la organización sobre el funcionamiento de estos grupos: “Hay dos compuestos por seis personas cada uno y luego hay otros que van de paisano. Realmente se dedican a repartir folletos con consejos de seguridad; este fin de semana dieron 1.000. Luego, si vieran algún delito, además de llamar a la policía, pueden actuar para evitarlo como haría cualquier ciudadano, sin excederse, y retener a los delincuentes hasta que llegue la autoridad. El otro día requirieron a los agentes porque le robaron el bolso a una chica alemana”.
La iniciativa no ha pasado inadvertida para los mandos de la Policía Nacional. Según ha averiguado elDiario.es, el Cuerpo Nacional de Policía viene haciendo un seguimiento de estos grupos, de los que tiene identificados a tres de sus miembros. Las diversas fuentes consultadas advierten de que se trata de acciones de cara a sus adeptos, sobre todo a través de sus redes sociales, con las que tratan de trasladar la falsa idea de inseguridad vinculada a la inmigración.
Al respecto, desde la Subdelegación del Gobierno han informado a este periódico de que, en lo que va de año, en la zona del Marítimo han bajado un 1,4 % las infracciones penales. Por ejemplo, han descendido un 3,5 % los robos en viviendas, un 75 % en trasteros de viviendas, un 38 % la sustracción de vehículos y un 6,6 % las agresiones sexuales con penetración, mientras que los delitos leves (hurtos, daños o lesiones) han caído un 21,9 %.
Leyes que invalidan las patrullas ciudadanas
Las fuentes consultadas, conocedoras de los movimientos de estos grupos ultras, explican que saben qué líneas no pueden cruzar para evitar incurrir en ilegalidades. Por ejemplo, afirman que la supuesta porra extensible que lleva alguno de los escuadristas en realidad es un bastón de senderismo, un artilugio que no es ilegal.
En esa línea, han recordado que cualquier persona o grupo que se tome la justicia por su mano estaría infringiendo diferentes normativas. En concreto, la Ley Orgánica 2/1986, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FCS); la Ley Orgánica 4/2015, de Protección de la Seguridad Ciudadana, y la Ley 5/2014, de Seguridad Privada, entre otras, atribuyen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el ejercicio exclusivo de las competencias en materia de seguridad, de acuerdo con lo establecido en la Constitución, que atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de seguridad pública.
En cuanto a las normas y derechos vulnerados por la actuación de patrullas ciudadanas, insisten en que la Constitución Española atribuye la seguridad pública y el uso legítimo de la fuerza en exclusiva a la Policía, por lo que, aseguran, “los particulares carecen de competencias para vigilar, retener o patrullar de forma organizada”.
De esta forma, podría incurrirse en un delito de usurpación de funciones, según el Código Penal: “Actuar imitando funciones policiales, identificarse como autoridad o usar uniformes e insignias falsas o prohibidas constituye un ilícito penal”.
También podría atribuirse un delito de coacciones o detención ilegal, puesto que “retener a una persona en contra de su voluntad o impedirle el libre tránsito fuera de los supuestos legales de flagrante delito (disponibles para cualquier ciudadano) vulnera la libertad individual”.
Además, la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza) sanciona el uso indebido de uniformes o equipamiento policial que induzca a engaño, así como la alteración del orden público. En cuanto a la normativa de protección de datos, advierten de que “grabar o fotografiar de manera sistemática a transeúntes en la vía pública sin base legal vulnera la privacidad y la normativa de protección de datos personales”.
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