Cuatro calas de Alicante que son el destino preferido para los buceadores por sus aguas tranquilas y transparentes

Baños de la Reina, la iniciación perfecta en El Campello

Elena Segura

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Cada verano, la costa alicantina reparte su atractivo entre dos tipos de bañistas. Por un lado, están quienes buscan arena extensa, sombrillas alineadas y un chiringuito cerca; por otro, quienes prefieren meter la cabeza bajo el agua y descubrir qué esconde el Mediterráneo unos metros más allá de la orilla. Esta segunda tendencia —el buceo de superficie o snorkel— gana adeptos año tras año, y la provincia de Alicante se ha convertido en uno de sus escenarios favoritos gracias a un litoral que combina acantilados, fondos rocosos y praderas de posidonia con aguas que, en días de mar en calma, alcanzan una transparencia casi excepcional.

No hace falta equipo caro ni formación técnica: una máscara, un tubo y unas aletas bastan para asomarse a un mundo de sargos, salpas, pulpos escondidos entre las rocas y bancos de peces que se mueven junto a la costa. Entre la decena larga de enclaves que compiten por el título de mejor cala para el buceo de superficie, hay cuatro que aparecen de forma recurrente en guías y recomendaciones de la zona, precisamente por la calma y la claridad de sus aguas.

Cala Granadella, la joya protegida de Jávea

Cala Granadella, la joya protegida de Jávea

Si hay una cala que encabeza casi cualquier lista de buceo en la Costa Blanca, esa es la Granadella. Su forma de pequeña bahía, resguardada entre el Morro del Castell y la Isla del Descubridor, la protege de gran parte del oleaje y explica por qué sus aguas suelen mantenerse tan quietas incluso en jornadas de viento moderado. El fondo, de cantos rodados que dan paso a paredes rocosas a ambos lados de la cala, concentra una fauna abundante y una visibilidad que atrae tanto a principiantes como a buceadores más experimentados.

Eso sí, en pleno agosto puede llenarse hasta arriba. Para evitar las horas de mayor afluencia conviene madrugar, aunque la opción más cómoda es directamente cambiar de mes. En junio o septiembre el agua ya está templada y la cala respira mucho mejor que en plena temporada alta.

Baños de la Reina, la iniciación perfecta en El Campello

Baños de la Reina, la iniciación perfecta en El Campello

En El Campello, junto al yacimiento arqueológico ibérico de La Illeta, las llamadas Baños de la Reina ofrecen algo distinto: unas balsas excavadas en la roca, de época romana, que hoy funcionan como zona de baño resguardada del oleaje gracias a la pequeña península que las protege. Es, según coinciden varias guías de la zona, uno de los mejores puntos para quien nunca ha probado el snorkel, porque no exige nadar hacia aguas profundas para empezar a ver peces.

La combinación de rocas, poca profundidad y praderas de posidonia reduce la fuerza de las olas y mantiene el agua en calma buena parte del año, lo que permite observar con tranquilidad el fondo marino y su fauna sin la sensación de estar luchando contra la corriente. El propio ayuntamiento ha señalizado una ruta submarina con paneles explicativos, ideal también para ir con niños.

Cala El Racó, bajo la sombra del Peñón de Ifach

Cala El Racó, bajo la sombra del Peñón de Ifach

A los pies del Peñón de Ifach, en Calpe, Cala El Racó combina un paisaje difícil de olvidar con unas condiciones de baño especialmente favorables para el buceo de superficie. Su fondo pasa con rapidez de la roca poco profunda a zonas algo más hondas, lo que concentra la vida marina cerca de la costa y facilita la observación sin necesidad de alejarse demasiado de la orilla.

La cala cuenta con un sendero submarino señalizado con paneles informativos sobre las especies que pueden encontrarse bajo el agua, pensado tanto para familias como para quienes se inician en esta actividad. Conviene dirigirse hacia el norte, hacia la roca del propio Peñón, porque esa zona suele estar menos concurrida y reúne más vida marina que el resto de la cala.

Tabarca, la reserva marina que no falla

Tabarca, la reserva marina que no falla

Ninguna lista de buceo en Alicante estaría completa sin la isla de Tabarca, frente a las costas de Santa Pola. Declarada en 1986 la primera reserva marina de España, sus aguas llevan cuatro décadas protegidas, lo que se traduce en una biodiversidad y una claridad submarina que resultan difíciles de igualar en el resto de la provincia. Bancos de peces, praderas marinas extensas y una notable variedad de especies conviven en un entorno donde la actividad pesquera y el tránsito de embarcaciones están limitados.

La isla se puede recorrer por libre, deteniéndose en cualquiera de sus pequeñas calas, o con guías especializados que conocen los rincones con mejor visibilidad, como la Cova del Llop Marí, un entramado de cuevas submarinas donde la claridad del agua permite apreciar con detalle un ecosistema especialmente variado. Precisamente, por tratarse de un espacio protegido, conviene extremar el cuidado: no tocar ni extraer flora o fauna, y respetar las zonas balizadas para el baño.

Antes de lanzarse al agua

Los expertos en la zona coinciden en algunas recomendaciones básicas antes de elegir destino. La visibilidad no depende solo de la cala, sino del viento. Un enclave habitualmente cristalino puede aparecer turbio en días de levante fuerte, así que conviene consultar la previsión antes de salir. El tipo de fondo también importa: las zonas de roca con posidonia concentran mucha más vida marina que los fondos de arena. Y, en pleno verano, madrugar o elegir temporada baja marca una diferencia notable frente a la masificación de julio y agosto.

Con esas variables controladas, estas cuatro calas siguen siendo, temporada tras temporada, la referencia para quienes prefieren mirar el Mediterráneo desde dentro.

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