Cómo cuidar del brezo, la planta que florece en otoño y te sorprenderá por sus vibrantes colores
Si has viajado por Galicia, Cantabria o Asturias, pero también por Málaga, Sierra Morena o las Islas Canarias, seguro que has visto zonas de monte cubiertas completamente con unos arbustos de pequeñas flores moradas que pueden recordarnos a los campos de lavanda. Se trata de los brezos, un conjunto de plantas de origen silvestre que son capaces de adaptarse a los suelos más ácidos y pobres y que destacan por ser muy resistentes. Sus flores son, además, fuente de néctar para las abejas y, según la especie y la zona, contribuyen a la producción de la apreciada miel de brezo, de un color oscuro muy característico y de sabor intenso.
Al entrar en la época otoñal, podemos encontrar en viveros y centros de jardinería una de las especies más emblemáticas de la familia: la Calluna vulgaris, más conocida como brezo común. La Calluna, que también crece de forma silvestre y puede llegar a formar extensas manchas moradas en montes, laderas y brezales de buena parte de Europa, se ha convertido en una de las favoritas de la jardinería ornamental en otoño. Sus flores, de tonos morados, rosas, púrpuras o incluso blancos, aportarán color en nuestros balcones, patios y hogares durante buena parte de la temporada fría.
La extensa familia de las Ericáceas (Ericaceae) agrupa a todos estos arbustos y plantas, que están adaptados a vivir en terrenos ácidos y, en muchas ocasiones, pobres en nutrientes. Como curiosidad, la historia del nombre Calluna procede del término griego kallyno, que se relaciona con la idea de limpiar o embellecer algo. La explicación tradicional vincula este nombre con el uso de sus ramas, muy flexibles, que se usaban antiguamente para fabricar escobas.
El brezo es una planta muy resistente y bastante sencilla de cuidar, apta para jardineros inexpertos, pero eso no significa que no requiera algunas atenciones. Para que la Calluna vulgaris conserve su aspecto compacto y sus flores duren más tiempo hay que vigilar tres factores: la luz, la acidez del sustrato y el drenaje.
Mucha luz para preservar el color de las flores
A la Calluna vulgaris le gustan los espacios abiertos y soleados. Así que si tienes un jardín, un patio, una terraza o un pequeño balcón, este será el lugar ideal para colocar tu planta y que pueda recibir varias horas de luz directa al día. Es conveniente que tenga una buena iluminación para mantener ese aspecto compacto que tanto la caracteriza y favorecer la floración.
Sin embargo, si vives en una zona donde en otoño las temperaturas siguen siendo muy elevadas, evita colocarla en un sitio donde esté expuesta a un calor extremo. Si la tienes en el interior de la casa, procúrale una zona muy bien iluminada, cerca de una ventana, y alejada de fuentes de calefacción.
Por otra parte, el sustrato es fundamental. Necesita un suelo ácido y, sobre todo, muy bien drenado. Para tu maceta escoge un sustrato especial para este tipo de plantas acidófilas. Es el mismo que se emplea en las camelias, las azaleas o los rododendros. El recipiente debe tener también sus agujeros de drenaje para que el agua no se acumule en la zona de las raíces.
¿Cada cuánto regar?
Para esta planta tendremos que seguir la regla de mantener el sustrato ligeramente húmedo pero nunca empapar la tierra. Durante las primeras semanas, hasta que la planta se establezca, podemos regarlo de manera más regular pero una vez hayamos conseguido que se adapte habrá que espaciar los riegos.
En otoño e invierno, con temperaturas más bajas, la mejor forma de saber cuándo tenemos que volver a regar la planta es comprobar con el tacto la humedad de la tierra. No olvides comprobar si drena bien y ten en cuenta que con este tipo de plantas puede ser más perjudicial el exceso de agua que la falta puntual.
¿Necesita abono?
Tampoco necesitas estar pendiente del abono. El brezo no es exigente en nutrientes. Así que no necesitarás grandes cantidades de fertilizantes si usas el sustrato adecuado. Puedes emplear una pequeña cantidad en primavera si tu ejemplar está plantado en maceta. Escoge uno para plantas acidófilas y sigue las indicaciones del fabricante. Al igual que sucede con el riego, un abuso de fertilizantes puede ser perjudicial y terminar arruinando tu planta.
Cuando veas que las flores se marchitan, puedes hacer una pequeña poda que le ayudará a la planta a mantener su forma y que se vea tupida. Ten cuenta no cortar demasiado las partes que se han quedado más viejas y leñosas, porque no suele regenerarse bien. Es mejor hacer podas ligeras tras la floración.
La Calluna vulgaris es una planta bastante resistente al frío, por lo que puede permanecer en zonas exteriores durante el invierno. No es necesario que la traslades al interior de la casa cuando bajan las temperaturas. Eso sí, ten en cuenta el tema del drenaje si hay lluvias abundantes, para evitar que se pudran sus raíces.
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