Coliflor al horno con tahini: cómo preparar la guarnición nutritiva y saludable para tus primeras recetas de otoño
Con el otoño a la vuelta de la esquina y las temperaturas que empiezan a dar ya un pequeño respiro, recuperamos poco a poco las ganas de pasar más tiempo entre los fogones sin sufrir por el calor. Después de los meses de verano, en los que triunfan las preparaciones frescas y rápidas, vuelven a apetecer los platos calientes y reconfortantes. Encender el horno deja de ser un gesto casi impensable y las nuevas verduras de temporada empiezan a ganar protagonismo en nuestra cocina.
Entre ellas encontramos las coles y, en particular, la coliflor, una hortaliza de la familia de las crucíferas que aunque podemos encontrar en el mercado durante todo el año, tiene uno de sus mejores momentos durante los meses de otoño e invierno. Junto con el tahini, la coliflor es el ingrediente principal de esta guarnición sencilla que nos demuestra que comer verduras no tiene por qué ser aburrido. Al asarla, la coliflor adquiere un sabor ligeramente tostado y una textura crujiente por fuera pero tierna por dentro, que combina a la perfección con la cremosidad y el sabor intenso del tahini, una pasta que se elabora con semillas de sésamo y que está muy presente en las cocinas de Oriente Medio.
La combinación resulta muy interesante también desde el punto de vista nutricional. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la coliflor es una buena fuente de potasio, folatos y vitamina C. El tahini, por su parte, añade a la combinación proteínas vegetales, grasas insaturadas y minerales como el calcio, el magnesio y el hierro. Una pareja sabrosa y nutritiva, que podremos servir acompañando a carnes, pescados, huevos, legumbres u otras proteínas vegetales. Pero que tiene suficiente entidad como para convertirse en un plato por sí sola, especialmente si la complementamos con garbanzos, frutos secos o algún cereal.
La preparación se inspira en la gastronomía de Oriente Medio y el Mediterráneo oriental, donde el tahini es un ingrediente fundamental, sobre todo en cremas vegetales como el hummus, a base de garbanzos, o el baba ganoush, de berenjenas.
Tahini casero
El tahini o pasta de sésamo se puede encontrar sin dificultad en tiendas especializadas en productos de Oriente Medio o de alimentación internacional aunque cada vez es más popular y se puede adquirir también en los lineales de algunos supermercados. Pero si no lo tienes a mano, o simplemente te apetece realizar por tu cuenta todo el proceso, puedes hacerlo en casa sin ninguna dificultad. Es una elaboración sencilla con un único ingrediente principal, las semillas de sésamo.
Toma una cantidad de 200 gramos y tuéstalas ligeramente en una sartén sin aceite, a fuego medio bajo y removiendo frecuentemente para evitar que se quemen. Sabrás que están listas porque empezarán a dorarse y a desprender un aroma muy característico. Retíralas del fuego y déjalas enfriar. Luego solo queda triturarlas con paciencia en un procesador de alimentos hasta que adquieran una textura de pasta cremosa y fina. Si la quieres más líquida, puedes añadir una pequeña cantidad de aceite de sabor suave y seguir triturando hasta que obtengas la textura que más te guste. Guárdalo en un recipiente hermético y consérvalo en la nevera. Es una opción excelente también para preparar unas tostadas con un poco de miel y algo de fruta en el desayuno o la merienda y se puede añadir a muchas preparaciones.
Receta de coliflor asada con tahini
Ahora sí, podemos ponernos manos a la obra con nuestra receta. Lo más importante será conseguir que la coliflor quede dorada por fuera pero tierna en el interior. Para ello, cortaremos esta hortaliza en ramilletes de un tamaño similar y dejaremos un espacio entre ellos al colocarlos en la bandeja del horno. Si quedan demasiado juntos es fácil que se cuezan al vapor con el agua que irá soltando la coliflor durante el proceso. Anota estos ingredientes para cuatro personas:
- Una coliflor
- Un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Cuatro cucharadas de tahini
- Medio limón
- Un diente de ajo (opcional)
- Sal, pimienta negra, comino, pimentón, cúrcuma, curri o zaatar (mezcla de hierbas aromáticas de Oriente Medio), al gusto
- Agua, para la salsa de tahini
- Perejil o cilantro fresco (opcional)
- Semillas de sésamo tostadas (opcional)
- Granada (opcional)
Lo primero que haremos será precalentar el horno con calor arriba y abajo, a unos 200-220 °C. Mientras, retiramos las hojas externas de la coliflor, cortamos el tallo y separamos en ramilletes. Lavamos muy bien la coliflor y seguidamente la secamos por completo. Es muy importante para conseguir que se tueste correctamente.
Vamos colocando los ramilletes en una bandeja de horno, los rociamos con aceite de oliva, sal, pimienta y las demás especias; que queden bien impregnados por ambos lados. Recuerda dejar espacio entre los ramilletes. Hornearemos durante unos 25 o 35 minutos, y les daremos la vuelta a mitad de cocción para que se doren bien por todas partes. Sabremos que están listos cuando estén bien tostados, peroro al introducir un tenedor podamos atravesar el ramillete sin resistencia.
Mientras, mezclaremos el tahini con tres o cuatro cucharadas de zumo de limón e iremos añadiendo agua poco a poco, integrando hasta conseguir una crema fluida. Si te gusta, puedes añadirle también un poco de ajo picado.
Con la coliflor asada y la crema de tahini lista, solo nos queda montar el plato. Lo que haremos será extender una capa de salsa de tahini en una fuente o plato y colocaremos encima la coliflor asada. Podemos decorar con perejil o cilantro picado, semillas de sésamo tostadas, granada o unos copos de chile para darles un toque de color, aroma y sabor. Para completar la receta podemos servirla con un buen puñado de garbanzos cocidos y tostados, con un poco de quinoa, arroz o cuscús. Pero también funciona muy bien como guarnición de pescados al horno, pollo, carnes y huevos.
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