La Región de Murcia, territorio de sacrificio
Acabamos de regresar de un breve viaje fuera de España y, al llegar a casa, nos encontramos con que el apartamento se encuentra a 33ºC, un auténtico infierno. En este mes de agosto las temperaturas máximas en Murcia no han bajado de 37ºC, llegándose a alcanzar más de 40ºC en cuatro ocasiones, mientras que las mínimas han estado por encima de los 23ºC. Lo que antes era una excepción se ha convertido en la norma, ya que se han contabilizado 13 días por encima de los 40ºC en la ciudad de Murcia, por concretar una localización, en lo que llevamos de verano.
Mientras el gobierno regional sigue secuestrado por la ideología de Vox, prosigue nuestra carrera irresponsable hacia una situación en la que más pronto que tarde será muy difícil vivir en esta región en la sesión estival. En una reciente entrevista, el físico, matemático y divulgador científico Antonio Turiel informó de los últimos estudios sobre calentamiento global, en los que se asegura que en 2050 superaremos en 3ºC la media de la era preindustrial, lo que supondrá que se podrán superar los 55ºC en determinados momentos, sobre todo en zonas como el sureste de la península ibérica. Teniendo en cuenta que la Región de Murcia suele presentar las más elevadas temperaturas del país, como se puede comprobar viendo cualquier previsión del tiempo, esa circunstancia sería incompatible con el mantenimiento de las condiciones mínimas para la vida y los ecosistemas, al menos en nuestra latitud.
¿Y qué hace el ayuntamiento de Murcia ante esta situación de calor extremo? Pues nada menos que cerrar la tercera parte de los refugios climáticos del municipio en el mes de agosto, espacios públicos y gratuitos con una temperatura confortable para afrontar estos episodios. En la Región de Murcia la mitad de los hogares no pueden mantener una temperatura fresca en verano, por lo que la llamada pobreza energética alcanza a más de 800.000 personas. Y no solo eso, sino que la mayoría de esos espacios climáticos cerrados corresponden a bibliotecas y centros culturales, por lo que se junta la dificultad de encontrar espacios con temperaturas adecuadas fuera de los centros comerciales con el desprecio a la cultura, convirtiendo la ciudad de Murcia en un erial cultural durante gran parte del verano.
La extrema derecha, entre tanto, no cesa de hacer el ridículo cuando hace declaraciones en relación a las sucesivas olas de calor que asolan el sureste y el Levante. Así, hace unas semanas, el concejal de Comercio de Vox en Alicante dio su particular receta para afrontar estos episodios, que calificó de “alarmismo climático”, consistente en “ir a un bar a tomar algo fresquito”. El insulto a la inteligencia no puede ser más evidente.
A pesar de todas las evidencias científicas en las que se comprueba que estamos en una región con escasa pluviometría, que sufre un proceso de desertificación galopante, con una evolución ascendente en las temperaturas medias y máximas, el gobierno regional sigue estando ciego a esta situación. Las organizaciones ecologistas consideran totalmente insuficientes las medidas del gobierno de López Miras y los distintos ayuntamientos para luchar contra el cambio climático. Exigen una mayor renaturalización de los espacios urbanos, habilitar más refugios climáticos, reducir drásticamente el tráfico privado con el fomento del transporte público, establecer Zonas de Bajas Emisiones en las principales ciudades y reducir las emisiones de gases debidas a actividades ganaderas y agrícolas de gran impacto, entre otras medidas.
La Región de Murcia hace tiempo que se ha convertido en un territorio de sacrificio ante la inacción de nuestros gobernantes, que ponen una vez más por delante la obtención de beneficios económicos a corto plazo de unos pocos frente al interés general, con una consecuencias que pagamos la mayoría de la población, una región en la que será cada vez más difícil vivir.
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