Una fiesta para defender a Maricarmen ante otro intento de desahucio: “La gente no quiere áticos, quiere pisos para vivir”
“Yo no quiero el ático de Ayuso, para nada. La gente no quiere áticos, quiere pisos para poder vivir tranquilamente”. Así ha respondido al cántico “el ático de Ayuso para Maricarmen” la vecina de 87 años que este miércoles se enfrenta al cuarto intento de desahucio por parte de una inmobiliaria. Ha sido uno de los grandes momentos de la multitudinaria concentración frente a su domicilio, en el madrileño distrito de Retiro. El inicio de una acampada con la que cientos de personas pretenden acompañar a Maricarmen y protegerla de un desalojo previsto alrededor de las 8.00.
La movilización ha materializado el empuje social y vecinal para impedir que Maricarmen, a punto de cumplir 88 años y con una discapacidad que ronda el 50%, sea desahuciada en una nueva intentona de la inmobiliaria Urbagestión Desarrollo e Inversiones para echarla de una casa donde ha pasado 70 años. Gracias al Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y a la presión social, el desalojo de Maricarmen ha sido suspendido en tres ocasiones. La primera en octubre y las dos siguientes en junio. Como esta vez, el Sindicato llamó a actos de resistencia para hacer presión y así conseguir que Maricarmen continuara. Impulsaron incluso un pasacalles en el que participaron el actor Juan Diego Botto o los cantantes Ismael Serrano y Rozalén. Pero este martes, el poder de convocatoria ha sido incluso mayor.
Junto a personas que han acudido con sacos de dormir y esterillas para pasar la noche o con las camisetas naranjas del Sindicato, diversas figuras públicas han querido mostrar también su respaldo a Maricarmen. En un escenario improvisado a pocos metros de su portal, en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, Ana Belén ha leído un conmovedor poema de Rafael Alberti titulado Desahucio. Poco antes, la actriz y cantante definió el proceso que está sufriendo la octogeneraria como “cruel” y “miserable” en declaraciones a Somos Madrid. Su intervención ha concluido con una particular versión de su tema más exitoso: “Mírala, mírala, mírala, ella se va a quedar”, ha cantado a una emocionada Maricarmen.
La presentadora Inés Hernand ha ejercido de maestra de ceremonias en una noche donde también han intervenido Carlos Bardem, Marwán, Ángel Carmona, Ignatius Farray o Juan Diego Botto, que ha leído el artículo 47 de la Constitución para definirlo como “ciencia ficción” ante casos como el de Maricarmen. La cantante La Mare ha adaptado su canción Gaditana para dedicarla a la gran protagonista de la noche: “Maricarmen, Maricarmen, que nadie pueda echarte de tu balcón”.
El dúo cómico Alpilpil ha rechazado el discurso de la derecha sobre un egoísmo intrínseco en el ser humano que justifique este tipo de operaciones, y ha señalado la ambición concreta de personas como Isabel Díaz Ayuso y compañías como Urbagestión: “No es el ser humano en general el que se compra un ático con 6 millones de euros de dinero público, es Ayuso. No es el ser huamano el que vende miles de viviendas públicas a un fonde buitre, es Ana Botella. No es el ser humano en general el que compra un piso para subir el alquiler un 300% y echar a una persona que vive en su casa desde hace 70 años, es Urbagestión. Son empresas y personas con nombres y apellidos”. Han agradecido además el masivo apoyo popular: “No todos somos tibios como el cabeza cerilla de Ed Sheeran”.
La jornada también ha tenido espacio para protagonistas anónimos que han ejemplificado esa implacación social. El Coro Canción Protesta ha interpretado tres temas sobre el poder de la lucha inquilina que han conmovido a los asistentes. Su actuación ha culminado con gritos como “este desahucio lo vamos a parar”, “fuera fondos buitre de nuestros barrios” o “los grandes tenedores a los contenedores” por parte de los manifestantes.
También ha dejado piel de gallina la reunión de Maricarmen con Paquita y Alejandro, otros protagonistas recientes de intentos de desahuciar a personas ancianas. El caso de Alejandro, donde la expulsión de su residencia fue promovida por el propio Ayuntamiento de Madrid, ha sido paralizado por la Justicia. Enferma de párkinson, Paquito continúa luchando por su parte contra un gran tenedor que ha llegado a promocionar viviendas de sus antiguos vecinos en la web del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid. “Estoy muy nerviosa, pero quería mandarle mi apoyo y mi ayuda a esta señora. Estoy esperando lo mismo, esto no termina nunca. ¿Los acuchillamos a ello o qué?”, ha dicho Paquita. Alejandro ha lanzado un mensaje de aliento y agradecimiento: “Miro a mi alrededor y veo miles de personas. Y los que no han podido venir, Paquita y Maricarmen. Vamos a conseguir que les duela la cabeza”.
El discurso más potente ha venido de la mano de Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas: “Mañana, si no somos muchos, esa gente de azul marino nos va a echar y no les va a temblar la mano para conseguir una casa más para unos especuladores de mierda”, ha espetado ante la impasible mirada de los policías desplegados a la zona para el dispositivo de seguridad. Ha recordado el gasto público en estos agentes o en procesos judiciales “para echar a na persona de su casa”. La gente ha coreado entonces un espontáneo grito de “vergüenza”. “Maricarmen se queda, Madrid se queda y todas nosotras con ella. Pero incluso si consiguen echarnos, no va a ser una derrota. Mirad lo que hemos conseguido”, ha concluido Racu para exaltar el respaldo popular a esta acampada.
Su soliloquio ha coincidido con el despliegue de una enorme lona dirigida contra la presidenta autonómica: “Ayuso nos echa de Madrid. Nosotras nos quedamos con Maricarmen”, reza el mensaje colocado sobre la fachada del edificio donde vive y espera seguir viviendo a partir de mañana.
“He pasado aquí 71 años y no me quiero ir, pero hacen lo que sea por dinero. Quiero agradeceros a todos, sobre todo al Sindicato de Inquilinas que me apoya desde 2020. También a mi abogada, que aguanta una cantidad enorme de llamadas. Recomiendo a todo el mundo que vaya al Sindicato, porque no es fácil. Llevo siete años con una daga detrás de la nuca”, ha relatado Maricarmen, visiblemente cansada pero dispuesta a seguir peleando.
La concentración ha estado marcada también por una noticia conocida poco antes de su arranque: una escritora anónima se ofrece a costear la subida del alquiler a Maricarmen. Ella seguiría pagando 500 euros mensuales y la donante cubriría los 2.150 que faltan para satisfacer la última oferta de Urbagestión. Desde el Sindicato de Inquilinas insisten en la escasa pretensión de la inmobiliaria por encontrar cualquier salida que no implique “expulsar ya” a Maricarmen. “La solución no es darle el dinero a los especuladores, pero aún así dirán que a la mierda, que quieren echarla para venderlo por cuatro veces más”, ha advertido asimismo Valeria Racu.
La cuarta amenaza de desalojo contra Maricarmen llega así tras toda esta movilización y logros como que la ONU haya exigido suspender el procedimiento o proporcionarle una alternativa. En junio, fue una decisión del juzgado número 90 de Madrid la que concedió una prórroga a la afectada. El tribunal estimó el recurso en el que la abogada Beatriz Duro alegaba que el segundo aplazamiento no se atenía a la legislación. En concreto el artículo 704 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece que si el inmueble a desalojar es la vivienda habitual del ejecutado, el juzgado otorgará un plazo de un mes para el desalojo. Al haberse dado un plazo menor a dicho período para el nuevo desahucio, la Justicia estimó que a Maricarmen se le concediese una nueva fecha de un mes que empezó a contar desde la estimación del recurso.
El caso de Maricarmen se retrotrae además a los aspectos más machistas y desiguales de la legislación franquista. Su padre firmó en 1956 el contrato de arrendamiento. A su muerte pocos años después, se subrogó en su esposa, que continuó viviendo en el mismo domicilio junto a su hija hasta que fallecimiento en 2005. Maricarmen heredó el contrato, subrogándose con las mismas condiciones, es decir, con una subida al IPC y con un contrato indefinido propio de los pisos de renta antigua previos a la reforma de Boyer.
Urbagestión defiende para justificar el desahucio que con la actual legislación los contratos no se pueden subrogar dos veces, por lo que Maricarmen habría perdido esa capacidad de obtener el piso bajo esas condiciones ventajosas. Sin embargo, eso se debe a que la regulación franquista en materia de vivienda no permitía a las mujeres firmar contratos. Si, como se puede hacer, los dos padres de Maricamen hubieran firmado el contrato, su subrogación hubiera sido la primera y seguiría beneficiándose de la modalidad conocida como “renta antigua”. Por contra, la inquilina se ha visto en esta situación después de que la propiedad solo ofreciese subidas superiores al 300% del alquiler que paga ahora: 1.650 euros por los 500 de la mensualidad que abona actualmente.
“Con el Real Decreto sobre vivienda este desahucio estaría parado, ya que Maricarmen se podría acoger a supuestos recogidos en el borrador del Real Decreto”, afirman desde el Sindicato, que ha sido muy crítico con la falta de intervención del Gobierno de Pedro Sánchez. También apuntan a Ayuso: “La situación contrasta con el debate generado en Madrid en torno al ático de Chamberí. Más de 400 metros cuadrados y 6 millones de euros invertidos. Mientras las instituciones encuentran fórmulas y recursos para aumentar el patrimonio de personas con poder, una vecina de 87 años lleva años luchando para no quedarse en la calle. El contraste es evidente y obliga a preguntarnos cuáles son las prioridades de quienes gobiernan”. La organización expone que “el problema de la vivienda no es que no existan recursos o viviendas, sino quién tiene acceso a ellas y qué intereses se priorizan para utilizarlos”.
A falta de esas soluciones por parte de la administración, a Maricarmen le queda la “insurrección popular” que Carlos Bardem ha reivindicado como respuesta a “unas leyes injustas”. Cuando la noche se ha cerrado y la música ha ido apagándose, ha llegado el turno de “esa patria que son los barrios”, en palabras de Ángeles Carmona. Una patria que, junto al portal donde una mujer puede estar a horas de quedarse sin techo, ha tomado la forma de sacos de dormir, esterillas, sillas plegables y mantas. No saben lo que sucederá mañana, cuando amanezca, pero sea cual sea el resultado el ejemplo de Maricarmen seguirá marcando el camino. Lo ha resumido Ignatius cuando le ha dado las gracias a Maricarmen por “darnos un horizonte”. Ese horizonte donde, en pocas horas, el sol marcará el momento en el que un pueblo se levanta para defender a su vecina.
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